
En Panamá, producto de la interacción entre el consumo inadecuado de alimentos y las infecciones frecuentes, la desnutrición infantil es un grave problema de salud pública, afectando principalmente a los infantes de nuestras comarcas y provincias más pobres. Esta situación tiene graves consecuencias de pobreza, logros educativos insuficientes, acceso inadecuado a alimentos, servicios de salud y saneamiento insuficientes o ausentes. Además, el estado de nutrición de la madre, antes y durante el embarazo determina la salud de ella, y el estado de salud del feto y el recién nacido. Como si fuera poco, agrava el panorama, el hecho de que la desnutrición infantil (aguda hoy), se hace crónica, reproduciéndose en hijos y nietos de los niños desnutridos de hoy, pues no ha sido una prioridad real y efectiva para los gobernantes y la sociedad.
En ese contexto, actualizo esta publicación invitándolos a la lectura de la publicación “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición 2024”, producido por FAO, IFAD, UNICEF, WFP y WHO, cuyo tema es: Financiamiento para acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas, el cual enfatiza que lograr el ODS 2 Hambre Cero requiere un enfoque multifacético, que incluya transformar y fortalecer los sistemas agroalimentarios, abordar las desigualdades y garantizar alimentos saludables asequibles y accesibles.
Actualizo además las dos gráficas sobre el bajo peso al nacer y mantengo la recomendación de la lectura de la “Estrategia de Nutrición 2020-2030 de UNICEF”, para ayudarnos a enfrentar este grave problema de salud pública en nuestro país. Mantengo además una breve referencia a la importante publicación de UNICEF titulada “Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, alimentos y nutrición”, así como la información disponible sobre la desnutrición en Panamá, añadiendo la información del IPM de niños, niñas y adolescentes sobre el estado nutricional, sus consecuencias a corto mediano y largo plazo, y una mirada al “Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado, Panamá 2030”, plenamente vigente. Finalmente subrayo que, no encontré información nacional actualizada sobre este importante problema de salud pública, lo cual no contribuye a la formulación de estrategias adecuadas.
Actualizo esta entrada sobre la pobreza multidimensional de nuestros niños, niñas y adolescentes, invitándolos a la lectura del nuevo Informe de pobreza multidimensional de niños, niñas y adolescentes 2022. Esta nueva medición muestra que en Panamá hay 475,498 niños, niñas y adolescentes viviendo en pobreza multidimensional, lo que representa el 34% de nustros menores de edad. Este porcentaje de niños y niñas en situación de pobreza ha aumentado, pasando del 32.8% en 2018 al 34.0% en 2022, por lo que debe ser una prioridad de nuestras nuevas autoridades.
Los invito a la lectura de esta cuarta actualización sobre la producción social de la salud, en la que ofrezco nuevos argumentos para ayudar a cerrar la brecha del acceso universal a servicios de salud, no sin antes subrayar que seguimos pendientes y no hemos avanzado lo suficiente, dadas nuestras fortalezas y oportunidades.

La Organización Mundial de la Salud adoptó una resolución sobre la mejora de la transparencia del mercado de medicamentos, vacunas y otros productos sanitarios en un esfuerzo por ampliar el acceso. Es de vital importancia para los panameños, pues en el país, a pesar de la disponibilidad de recursos financieros, la escasez de medicamentos persiste y constituye un grave riesgo para la salud pública, generando frecuentes reclamos y diversas manifestaciones de protesta de la población y gremios de profesionales.