Antes de entrar en materia, recordemos que el sistema de pesos y contrapesos está constituido por los mecanismos constitucionales que aseguran la separación de poderes, evitando que una sola rama del Estado concentre todo el poder.
Sin embargo, vale subrayar que la separación de poderes nunca fue concebida para obstaculizar la acción del gobierno. Su propósito es mucho más profundo: evitar la concentración del poder, garantizar la rendición de cuentas y proteger el interés público mediante instituciones capaces de actuar con autonomía dentro de las competencias que la Constitución les asigna.
Comparto, con algunas ampliaciones para este blog, las reflexiones publicadas originalmente en mi columna de Destino Panamá sobre la capacidad de nuestras instituciones para ejercer, con independencia y responsabilidad, las funciones que la Constitución les ha confiado y, con ello, fortalecer nuestra democracia.