Los resultados de PISA 2025 y el reciente seminario organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) vuelven a colocar la educación en el centro de una discusión que América Latina no puede seguir postergando: cómo garantizar que todos los jóvenes aprendan y que las desigualdades sociales no determinen sus oportunidades.
El Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes de la OCDE (PISA) no es simplemente una clasificación internacional. Es una herramienta para saber qué están aprendiendo los estudiantes de 15 años, quiénes están quedando atrás y cuánto pesa su origen familiar y social sobre sus posibilidades de aprendizaje.