La reforma educativa en Panamá no está pendiente por falta de ideas, sino por falta de voluntad para ejecutarla. Durante años, el país ha acumulado estudios, propuestas, mesas de diálogo y hojas de ruta sobre cómo mejorar su sistema educativo. Hay consenso técnico, evidencia internacional y experiencias locales suficientes para saber hacia dónde avanzar. Y, sin embargo, la transformación no ocurre al ritmo que el país necesita.
La pregunta ya no es qué hacer. La pregunta es por qué no se hace. Comparto un análisis sobre los desafíos, riesgos y decisiones pendientes del sistema educativo.