La noticia de que el Ministerio de Salud evalúa la posibilidad de contratar médicos especialistas extranjeros en Panamá para cubrir vacantes críticas que no puedan ser ocupadas por profesionales panameños calificados vuelve a colocar sobre la mesa un debate que Panamá viene posponiendo desde hace demasiado tiempo.
El MINSA ha explicado que la eventual contratación tendría carácter excepcional y estaría dirigida a cubrir áreas donde exista una necesidad crítica y no haya disponibilidad de especialistas nacionales. Entre las especialidades señaladas se encuentran Cardiología, Anestesiología y Oncología.
La propuesta merece ser discutida con seriedad y sin prejuicios. Pero también merece que hagamos una pregunta mucho más incómoda:
¿Por qué un país que forma médicos todos los años tiene que recurrir a especialistas extranjeros para cubrir necesidades que debería ser capaz de anticipar y atender mediante su propia política de formación y gestión del talento humano en salud?