Comparto, con algunas ampliaciones, mi columna en La Estrella de Panamá en la que ofrezco argumentos sobre la necesidad de avanzar en la descentralización para el desarrollo local.
Es una reflexión obligatoria, pues Panamá está entrando en una nueva etapa de su proceso de descentralización. Para 2027, los municipios recibirán B/.196 millones provenientes del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), incorporados al presupuesto regular del Estado. La medida busca dar mayor estabilidad y previsibilidad financiera a los gobiernos locales y permitirles planificar y ejecutar proyectos para sus comunidades.
Es una decisión importante. Pero también obliga a plantearnos una pregunta más profunda: ¿qué entendemos realmente por descentralización?