La reciente presentación de la hoja de ruta económica de Panamá para el periodo 2025-2029 ante el Banco Interamericano de Desarrollo deja un mensaje claro: el país tiene una dirección estratégica. En una región donde la improvisación suele marcar el rumbo, contar con un plan estructurado ya representa un avance relevante y, sobre todo, una señal de previsibilidad en la política económica.
En este artículo me refiero a los pilares en torno a los que se desarrolla el la hoja de ruta económica y los vacíos que no podemos descuidar. Veamos.

