Desde el año 2000, las muertes de menores de cinco años se han reducido en más de la mitad, reflejando décadas de inversión en salud pública. Sin embargo, el último informe de la ONU advierte que el progreso se ha ralentizado en más de un 60% en los últimos años. Esto implica que, sin medidas urgentes, millones de vidas seguirán perdiéndose innecesariamente en el futuro cercano.
Uno de los datos más impactantes es que muchas de estas muertes podrían haberse evitado mediante intervenciones simples, de bajo costo y eficacia comprobada, como la vacunación, la atención médica de calidad y el tratamiento oportuno de enfermedades comunes. La persistencia de estas muertes revela profundas fallas estructurales en los sistemas de salud.
Veamos los mensajes principales del informe y un breve resumen de la situación nacional.

