La inversión extranjera en Panamá ha recibido en los últimos años flujos que oscilan entre los 2,300 y 2,800 millones de dólares anuales, lo que lo posiciona como uno de los principales destinos de inversión en Centroamérica.
No obstante, al analizar su composición, emerge una realidad más compleja: una proporción significativa proviene de la reinversión de empresas ya establecidas. Esto refleja confianza, pero también evidencia una debilidad estructural: la limitada llegada de nuevas empresas, sectores y apuestas productivas.
Además, el verdadero desafío es convertirla en desarrollo social, diversificación productiva y cumplimiento de los ODS.
