
Para la mayoría de los ciudadanos de recursos financieros escasos o limitados, la Cobertura sanitaria Universal en Panamá, no pasa de ser una quimera. Una ilusión, que no ha sido posible a pesar de las promesas de los políticos de turno y de los miles de millones de balboas que tienen disponibles cada año nuestras instituciones públicas de salud. La población sigue esperando, mientras la situación de nuestro sistema de salud se deteriora, nuestras autoridades no ofrecen la respuesta esperada, parecen tener otra agenda, diferente de la población que los eligió. Además, ha estado resente el clientelismo politico que favorece la corrupción impune que pone en riesgo la posibilidad de alcanzar la salud y el bienestar que merecemos, a la vez que impide nuestro pleno desarrollo social y económico.
Hoy _como ocurre cada cinco años con cada cambio de gobierno_ se nos presenta una nueva oportunidad para salvar el sistema de salud y alcanzar la cobertura sanitaria universal en Panamá. En ese contexto le dedico esta entrega a compartir un resumen de siete artículos publicados en este blog, con información que espero sea beneficiosa para las nuevas autoridades a la hora de avanzar en la transformación del sistema de salud y alcanzar la cobertura sanitaria universal.
El derecho universal a la salud integral fue reconocido por nuestros actuales gobernantes en su Plan Estratégico de Gobierno, afirmando que, “en Panamá la salud no es igual para todos, y enfatizando que, los problemas de salud pública no son solamente por falta de presupuesto, sino por una mala gestión administrativa. La falta de coordinación entre MINSA y Caja del Seguro Social CSS, el desorden, la falta de planificación y la corrupción”.

Actualizo esta entrada sobre el financiamiento del sistema público de salud con un análisis de la información disponible sobre las asignaciones presupuestarias en el MINSA y la CSS durante los últimos diez años (2014 al 2023).
Los invito a la lectura de esta cuarta actualización sobre la producción social de la salud, en la que ofrezco nuevos argumentos para ayudar a cerrar la brecha del acceso universal a servicios de salud, no sin antes subrayar que seguimos pendientes y no hemos avanzado lo suficiente, dadas nuestras fortalezas y oportunidades.