El director que necesitamos en la CSS, debe provenir de un proceso de selección transparente, que permita, que el mejor candidato, sin que exista favoritismo de índole alguna, sea escogido. El nuevo Director General debe ser un ciudadano ejemplar, tener la formación profesional, experiencia, capacidad, solvencia ética y moral, para concentrarse, sin amarres ni compromisos, en garantizar la ejecución efectiva y eficiente de las políticas y lineamientos estratégicos de la institución, teniendo como Norte los Principios y Valores Institucionales dados en la Ley Orgánica de la CSS.
Mi primer argumento es que los problemas de la CSS, no son el producto de una “excesiva carga de trabajo”, sino de los desaciertos cometidos, en este caso por el exdirector, y del estilo de gestión pública que define nuestras Administraciones de las últimas décadas, a lo que me referiré más adelante. De hecho sistemas de seguridad social de mayor complejidad que el nuestro, se gestionan exitosamente con una estructura organizacional similar. Veamos…




