Deshumanización y mala práctica médica: epílogo

Complemento con esta entrega mis dos publicaciones anteriores, destacando algunos elementos que se me quedaron en el tintero, veamos…

pintura-20070223-1Lo primero a considerar es que nuestra sociedad está atravesando una pérdida de valores sin precedentes en nuestra historia. Así vemos con frecuencia que la superficialidad, la arrogancia, la pereza, la impuntualidad, la inconstancia, la poca responsabilidad, la permisividad pública y familiar, así como y la impunidad jurídica y social, están presentes en muchos de los momentos de nuestra vida cotidiana; propiciando y permitiendo el “juega vivo” y la corrupción, que se manifiestan en el actuar de diversas instancias del gobierno, algunas empresas privadas y muchos ciudadanos que aspiran a recibir parte de la repartición de la Patria. Todo ante la mirada apática e indiferente de las mayorías…

Nuestro personal de salud y la práctica médica cotidiana, no es inmune a esta influencia perniciosa, pues desde que somos niños estamos expuestos a ella, a veces en nuestros propios hogares, desde donde tiene que comenzar el cambio.

En ese contexto son frecuentes las quejas de pacientes por la forma desinteresada y, lo peor, deshumanizada como son tratados por algunos colegas, y en el peor de los casos, carente de la calidad y eficiencia esperada de nosotros. En este ámbito se produce la Campaña: Cinta Chocolate: Contra la Mala Praxis en la Salud, la cual lucha por los derechos de los pacientes y le pide a la población que “…ayude a visibilizar la violación de los derechos humanos, acuda al Ministerio Público cuando sospeche que has sido víctima de algún delito, ya sea en una instalación de salud pública o privada, y pida una investigación de oficio, el estado panameño debe garantizar el derecho a la vida con la diligencia debida…” Y familiares de afectados piden el apoyo gubernamental y de la sociedad civil para reforzar la ley para evitar la mala práctica médica…

Pero…no estoy afirmando que “deshumanización y mala práctica médica” sean el producto exclusivo de la descomposición social que vivimos en Panamá. Ésta es un factor, y muy importante, pero no es el único. En mi publicación previa Servicios de Salud al servicio de los Seres Humanos me referí a este tema, pero creo que el mismo se merece una mirada adicional. Echémosle un vistazo a las otras causas que en mi opinión subyacen a la problemática…

Al margen de los aspectos legales, sobre los que haré una breve referencia al final, considero fundamentales aquellos que tienen que ver con que el sistema cumpla su objetivo de disminuir las brechas en el acceso, garantizar la calidad y la humanización del trato. Y esos factores, en nuestro país parecen no cumplir con las expectativas. Veamos a continuación tres grandes dificultades que afectan de forma directa el “desempeño del sector salud”, y claro está, las posibilidades de “humanizar” la atención.

El primero y más importante es la necesidad de fortalecer al Ministerio de Salud para el cumplimiento efectivo de su Función Rectora, en este caso particular la capacidad para velar por la “garantía y mejoramiento de la calidad de servicios de salud individuales y colectivos”. La información disponible nos dice que nuestra institución rectora de la Salud, no está supervisando de la mejor manera el desempeño del sistema de servicios de salud.

No obstante, es de justicia destacar que el MINSA ha producido (y de manera muy participativa) la nueva Política Nacional de Salud 2016-2025. En la presentación de la misma, el Ministro de Salud nos manifiesta que “…el bien último que orienta el accionar del Ministerio de Salud es mejorar la condición de salud de todos y cada uno de los panameños y residentes en nuestro país, cumpliendo con el mandato Constitucional de promover, proteger, conservar, restituir y rehabilitar la salud, a fin de contribuir al bienestar y a la calidad de vida; como de avanzar en el logro de un “Sistema de salud humano, con equidad y calidad, un derecho de todos…”.

El documento propone como Principios y Valores los siguientes:

Principios y Valores MINSA 2016Cito y destaco los dos que tienen que ver directamente con el tema que nos ocupa y son igualmente compromiso del MINSA.

  • Calidad de la Atención: Es la aplicación de normas y protocolos de atención que conllevan a la prestación de servicios de salud en forma segura, así como la humanización de la atención de manera que maximicen sus beneficios para la salud, sin aumentar en forma proporcional sus riesgos.
  • Humanización en Salud: Es la preocupación por el hombre/mujer y la dignidad del ser humano, en términos de respeto por los valores propios de la humanidad, lo que deriva en una actitud humanista de tratar a las personas con dignidad y respeto, a modelos de relación y de asistencia centrados en la persona y al tratamiento del ser humano en su conjunto, de una forma integral.

Estoy seguro que los mandos técnicos nacionales, regionales y locales, que trascienden históricamente cualquiera de las gestiones que hemos tenido y padecido, le darán seguimiento pleno a esta “Política”…

Por otro lado, como es de todos conocidos, la segmentación de nuestro sistema y la fragmentación de sus servicios de salud, son las principales causas del bajo desempeño de éstos, y por lo tanto del pobre rendimiento general de los sistemas de salud. Las dificultades de acceso a los servicios que enfrenta la población, los servicios de pobre calidad técnica (deshumanizados), el uso irracional e ineficiente de los recursos, la baja satisfacción de los usuarios, son algunas de las consecuencias que genera la fragmentación por si misma o en conjunto con otros factores. Este es el principal asunto no resuelto por la “Mesa de Dialogo por una mejora y fortalecimiento del sistema de salud integral”, la cual, que yo sepa, no ha avanzado más allá de la entrega del primer informe al año pasado, y están en deuda con nosotros

Y no es por falta de dinero que nuestro sistema de salud está en crisis, pues el gasto público en salud ha ido en aumento en los últimos años. Como ya he señalado, insisto ahora en que los problemas surgen de tres grandes vertientes. Por un lado la falta de aptitud de muchos de nuestros funcionarios públicos, se le suma la ineficiencia producto de la desorganización, propiciada por el descontrol y la corrupción, la injerencia nociva de los intereses políticos, económicos, y gremiales en las cuestiones públicas, y en no pocos casos la indiferencia y falta de compromiso en la gestión pública.

Otra fuente de problemas es la limitada capacidad gerencial de muchos de nuestros directores de servicios de salud. En la mayoría de los casos, nuestros directores de hospitales, policlínicas y centros de salud, poseen educación formal limitada al campo clínico, su apreciación de problemas es personal y subjetiva, basada en el criterio centrado en la enfermedad, más que en el juicio colectivo, carecen de una visión global de la organización, que les impide ocuparse de soluciones alternativas y los obliga a operar bajo condiciones de incertidumbre, sin promover la utilización de datos cuantitativos e indicadores de gestión que promuevan el desarrollo institucional, lo que los hace no estar “en control” de la situación”.

Como si fuera poco, no existen o no se aplican las metodologías, sistemas y herramientas para garantizar la calidad y eficiencia de las prestaciones. Esta insuficiente capacidad operativa de los servicios dificulta satisfacer las necesidades de salud sentidas y expresadas por la población, admite la deshumanización de la atención y la mala práctica.

En relación al complejo tema del entrenamiento contemporáneo que ofrecen nuestras Escuelas de Medicina, destaco que no son pocos los que afirman que “el mismo está enfocado en la tecnología y provoca un distanciamiento del paciente”, lo cual, como es de esperar, es claramente otro elemento subyacente a la deshumanización de la atención, y obliga a la inclusión de las “virtudes y valores” en la formación médica. Y como si fuera poco, ahí está el “currículo oculto” que nuestros maestros incorporan en nosotros, de forma intencional o no, y nos hacen “soñar” con ser los grandes especialistas, para ganar mucho dinero, lo cual suele no ir acompañado de una visión humanizada de nuestra práctica. Sobre este particular recomiendo la lectura de Curriculum oculto en medicina: una reflexión docente”.

De la misma importancia que los temas anteriores, es la “psicología de la deshumanización” que resulta de las características inherentes de los servicios de salud, la relación médico-paciente, el despliegue de las prácticas clínicas de rutina, y los factores relativos al Paciente y su medio, en especial, como afirman Aldo Miguel Santos Hernández y Margarita Peña Lage:

Constituye un verdadero reto para la asistencia sanitaria actual, lograr la sabiduría y la mesura necesarias para no sucumbir a la «exaltación técnica», seducción de la que muchos profesionales, pacientes e incluso familiares no logran sustraerse y bajo la cual las acciones médicas, lejos de obedecer a su hondo sentido humano, enfrentan el riesgo de ser degradadas a mera pericia técnica que valiéndose de sofisticados procedimientos y artefactos, termina ocupándose del cuerpo como si se tratase de «una cosa» y no de la expresión de una persona concreta…”

Del análisis de la “mala práctica médica” desde el enfoque jurídico, me limitaré a afirmar con mucha fuerza que “toda reflexión sobre la atención de controversias entre usuarios y prestadores de servicios de salud se ubica en el ámbito de la protección de los derechos y garantías en salud”. Agrego que este análisis requiere de, al menos, tres consideraciones:

  • el reconocimiento jurídico de los derechos de las personas frente a los sistemas de salud. Con el reconocimiento de derechos los actos médicos comienzan a evaluarse con base en figuras penales como la negligencia y la impericia –incluso el dolo;
  • el contenido de la obligación de prestación en salud. Se considera que la obligación de prestación en salud es una obligación de medios y no de resultados. Es decir, implica la necesidad de tomar todas las medidas necesarias para un resultado positivo, pero no de asegurar el resultado mismo; y
  • la necesidad de que existan mecanismos alternativos a la resolución judicial del conflicto.

El problema es muy complejo, y estamos obligados a crear un marco legal que permita a las personas reclamar sus derechos ahora garantizados. Cito a la Dra. Mónica Bolis, en su conferencia “La atención de controversias entre usuarios y prestadores de servicios de salud en el marco de la legislación sanitaria”.

Como característica común se nota que las normas actualmente vigentes generan derechos y obligaciones como anversos y reversos y que si bien se ha logrado progresividad hacia mecanismos alternativos, el andamiaje que confieren para la atención de controversias entre profesionales y usuarios de servicios parece privilegiar la conflictividad sobre la búsqueda de un punto de encuentro entre visiones compartidas como medio más efectivo para que el sistema cumpla su objetivo”

Sin embargo, la sola Ley no solucionará el problema, hay que abordar los factores subyacentes señalados al principio, en especial la recuperación de nuestros valores y virtudes cardinales, y vigilar que la aplicación de la Ley no se limite a enriquecer a unos pocos, y no se haga justicia.

Al final, es claro que no estamos bien, que el problema es complejo, y que urge la necesidad de crear los mecanismos para que los pacientes encuentren una atención personalizada y a la vez integradora “por parte de un equipo de salud competente, que asume responsablemente además de su tradicional papel preventivo-terapéutico-rehabilitatorio, el de servir de guía a la persona enferma ante las complejidades del sistema de servicios de salud…”

Acerca de jorgeprosperi

Hola amigos: Tengo 67 años, soy de nacionalidad panameña, casado, con cuatro hijos. Recibí mi título de doctor en Medicina en la Universidad Nacional de Panamá, me especialicé en Pediatría en el Hospital del Niño de Panamá, luego obtuve una Maestría en Salud Pública con especialización en organización, planificación y administración de servicios de salud en la Universidad Nacional de Panamá. Realicé estudios de postgrado en gestión de sistemas y servicios de salud en la Escuela Andaluza de Salud Pública. De 1979 al 1991 desempeñé diversos cargos de dirección y coordinación en el sistema nacional de salud de Panamá, entre ellos la Dirección Médica del Hospital del Niño y la Dirección General de Salud. A partir de agosto del 1992 inicié mi carrera en la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud en el Área de Políticas, Sistemas y Servicios de Salud, brindando cooperación técnica en Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Venezuela y Ecuador. Posteriormente fui Representante de la OPS/OMS en Ecuador, en Nicaragua y me jubilé el 30 de noviembre de 2014, siendo el Representante de OPS en Costa Rica. Al terminar mi carrera profesional en la Organización Panamericana de la Salud, vuelvo a Panamá con la obligación personal, ética y moral de compartir conocimientos y experiencias atesoradas en estos años. Espero no defraudarlos y que mis aportes tengan valor agregado...
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