La cifra de embarazo en adolescentes en Panamá, se mantiene estable, sumándose a las miles que al finalizar el año 2019, habrán sufrido esta experiencia que no les corresponde por ser todavía casi niñas, producto de un inicio de su vida sexual en forma no planificada y desprotegida. También al término del año, decenas de nuestras jovencitas habrán adquirido además el VIH, y algunas, aunque muy pocas, es posible que fallezcan por causas del embarazo y el parto.
También sabemos que las adolescentes embarazadas, iniciarán una penosa trayectoria cargada de situaciones que vulneran sus derechos; en muchos casos serán apartadas y discriminadas en sus lugares de estudio; se insertarán en el mercado de trabajo en condiciones precarias, pues los comportamientos tradicionales de unión y embarazo temprano reducen las posibilidades de movilidad social. Además, la muy probable ausencia de la pareja masculina, ya sea otro joven igualmente desprotegido que elude la responsabilidad paterna, o un adulto que se aprovecha de las circunstancias, agrava e incide directamente en la situación de pobreza de las madres adolescentes y sus hijas o hijos. Esta situación intensifica la desprotección de los menores ya nacidos frente a la pobreza y cronifica los retrasos en el desarrollo infantil temprano de las/os niñas/os que son fruto de una maternidad impuesta.
En ese contexto consideré obligatorio retomar al tema del embarazo en adolescentes en Panamá, compartiendo en esta ocasión el magnífico reportaje del diario La Prensa, titulado “Persiste escalada de embarazos en jóvenes” (en cursivas), compartiendo al final algunas consideraciones de mi autoría. Antes de entrar en materia felicito el compromiso y esfuerzo de la periodista Aleida Samaniego, autora de la publicación.
Recientemente la OPS publicó una
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que tiene lugar el 4 de febrero, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insta a acelerar los esfuerzos de prevención y control para crear un futuro sin cáncer cervicouterino, el tercero más frecuente entre las mujeres de América Latina y el Caribe, pero uno de los que se pueden prevenir.
La semana pasada se presentó un brote de tosferina en la comarca Ngäbe Buglé. Hasta la fecha han fallecido nueve niños y se han confirmado 81 casos de enfermedad. Es sabido que las muertes por tosferina ocurren en niños que no han sido vacunados, o con la vacunación incompleta contra la tosferina en la edad que les corresponde (a los 2, 4 y 6 meses), y tampoco sus madres fueron vacunadas durante el embarazo. Ese precisamente es el caso de los niños fallecidos en el corregimiento de Loma Yuca de la comarca Ngäbe Buglé. Ni ellos ni sus madres fueron vacunados, por esa razón enfermaron y fallecieron algunos.
El fortalecimiento institucional del ministerio de salud consiste fundamentalmente en la mejora de la eficiencia y la eficacia para cumplir con las competencias institucionales que requiere su Función Rectora. Se trata de una condición absolutamente necesaria para aprovechar los recursos humanos, físicos y financieros que tenemos disponibles, y desarrollar el sistema público de salud que merecemos los panameños. Pero eso no será posible mientras no venzamos el nefasto clientelismo político que ha estado presente en la administración pública de los últimos tiempos, propiciando la corrupción impune, de la cual sobran evidencias, como lo destacan nuestros
La regulación de precios de los medicamentos es un asunto muy sensible y de interés nacional. Estoy seguro que será incorporado al discurso político proselitista de muchos candidatos a cargos nacionales en las próximas elecciones del mes de mayo, aprovechando el sentimiento casi general de rechazo hacia los altos precios de las medicinas en las farmacias privadas, pues es frecuente la escasez de medicamentos en las farmacias de la CSS y el MINSA, lo que obliga a la compra de bolsillo, y constituye un grave riesgo para la salud pública, generando frecuentes reclamos y diversas manifestaciones de protesta de la población y gremios de profesionales.