Los invito a reflexionar sobre las lecciones de la epidemia de COVID-19 para ayudarnos a mantener o recuperar nuestros logros en salud. Advierto que no la primera vez que me refiero a la necesidad de proteger nuestros logros. De hecho, hace seis años, en una de mis primeras publicaciones, me preguntaba si nuestros logros en salud serían sostenibles. La pregunta era pertinente pues la búsqueda de la equidad en salud, no había sido el imperativo ético para orientar, informar y definir las prioridades de la acción política en materia de salud y bienestar. Mucho menos lo era el enfoque de salud en todas las políticas, como fundamento para la acción sobre los determinantes sociales de la salud, condición indispensable para la reducción y eventual eliminación de las inequidades en la salud y el logro de la cobertura universal de salud.
El análisis de la situación de aquel entonces me permitió identificar como principal determinante de las inequidades en el acceso a la salud y a la educación de los panameños, un modelo de desarrollo económico que genera gran desigualdad y pobreza multidimensional entre la población, y concluir, por ende, que la abolición de la desigualdad, a la vez que fortalecemos la organización y capacidad de resolución de nuestro sistema nacional de salud, será condición indispensable para sostener nuestros logros en salud. En ese sentido comparto a continuación el contenido (ampliado) de mi artículo de opinión en Estrella de Panamá.
Aprender a convivir con el nuevo coronavirus, siguiendo las medidas de cuidado individual y colectivo, es el gran reto que enfrentamos los panameños ahora que estamos disfrutando del levantamiento progresivo y asimétrico del confinamiento que veniamos padeciendo desde hace más de cinco meses. Como siempre, no hay consenso entre los ciudadanos acerca de la situación de la epidemia en el país, las razones del levantamiento de la cuarentena y las perspectivas para el futuro. Muchos, que antes clamaban por la libertad, hoy manifiestan en las redes que, esta salida, es apresurada, que la información es falaz y que solo se busca complacer al sector empresarial. Otro grupo, que hasta hace poco se aferraba al encierro, celebra la oportunidad de salir a la calle, y asegura que cumplirá con las medidas de bioseguridad. Es un asunto que debemos también resolver, para remar todos en la misma dirección.
La gestión de la complejidad de esta pandemia es un imperativo individual y colectivo. Luego de seis meses de estar enfrentando la epidemia de COVID-19, que nos ha dejado cerca de 86,900 enfermos y 1,892 defunciones en el país; los panameños comenzamos hoy un desconfinamiento asimétrico, que espero sea progresivo y vayamos avanzando, lento pero seguro, hacia la libertad total. Y, si hemos aprendido las lecciones, así será. Pero cuidado panameños, que el progreso no significa victoria, pues la inmensa mayoría de los ciudadanos siguen siendo susceptibles al virus que nos estará esperando en las calles, medios de transporte, empresas, negocios, sitios de reuniones. Para ahondar en este tema comparto con ustedes mi
A partir del próximo lunes los panameños iniciaremos un nuevo levantamiento de la cuarentena. Será una segunda oportunidad, luego de cinco meses sometidos a un confinamiento intermitente y asimétrico. Lo haremos optimistas por la mejoría manifiesta de los indicadores utilizados para medir el avance de la epidemia, en especial, la disminución leve pero sostenida del número diario de casos y defunciones, un número reproductivo efectivo del virus (Rt) que se ubicó ayer en 0.99, la menor cifra desde hace tres meses y, lo más alentador, el hecho de que 70% de nuestros pacientes se han recuperado.
Muchas personas me han preguntado qué significa el Rt y cuál es su utilidad para la toma de decisiones. Y es que luego de cinco meses de epidemia de COVID-19 en Panamá, los ciudadanos hemos incorporado en nuestras conversaciones diarias el llamado número de reproducción del virus en un período determinado, mejor conocido como Rt. Lo hacen las autoridades políticas, los empresarios, y la población que escucha todos los martes el avance de la epidemia y el comportamiento de este indicador. Lo hacemos en las redes sociales, en los medios disponibles y en las plataformas virtuales que están de moda. Nos asustamos cuando aumenta por encima de uno, porque suponemos que está creciendo el brote y; nos llenamos de confianza y esperanzas cuando disminuye, porque creemos que estamos controlando la epidemia.
Los médicos panameños, dirigentes de las principales sociedades y asociaciones médicas, el Ministro de Salud, la Ministra Consejera, el Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, y miembros de la Comisión Consultiva Presidencial suscribieron un acuerdo para enfrentar de manera conjunta, la pandemia de la COVID-19. Además, crearon (otra) Comisión de Coordinación para la Respuesta Clínica a la Pandemia, para entregar una propuesta al Minsa, que permita optimizar el rendimiento del recurso humano médico nacional existente. Yo felicito este acuerdo y hago votos porque se cumplan los compromisos por el bien de la salud de nuestra población. Sin embargo, considero necesario aportar las siguientes reflexiones y consideraciones.