
Este año, el Día Mundial de la Seguridad del Paciente gira en torno a la cuestión de la mejora del diagnóstico para la seguridad del paciente, y su lema es: «¡Diagnósticos correctos, pacientes seguros!». En esa fecha, los pacientes y sus familias, los trabajadores de la salud, los dirigentes del sector de la salud, los responsables de la formulación de políticas y la sociedad civil insistirán en la importancia capital de un diagnóstico correcto y oportuno para mejorar la seguridad del paciente.
Gracias al diagnóstico, podemos conocer el problema de salud del paciente. Para llegar a un diagnóstico, los pacientes y sus equipos de atención de la salud deben trabajar conjuntamente a fin de recorrer el complejo y en ocasiones largo proceso de diagnóstico. Este proceso incluye la discusión con el paciente, el reconocimiento físico, la realización de pruebas y el estudio de los resultados antes de llegar al diagnóstico definitivo y determinar el tratamiento. En cualquier etapa pueden producirse errores, que pueden tener consecuencias importantes. Un diagnóstico tardío o incorrecto o la ausencia de diagnóstico pueden prolongar la enfermedad y, en ocasiones, causar discapacidad o incluso el fallecimiento.
Les propongo que hablemos de mala praxis en salud, en lugar de mala praxis médica, pues los errores y aciertos en el amplio campo de la atención del paciente, son consecuencia de todos los componentes del sistema de salud y no solo del personal que atiende a la persona que busca atención, sea éste un médico, una enfermera, u otro miembro del equipo de salud. Sin embargo, no perdamos de vista que, en el ámbito de la salud, la mala praxis se refiere a la negligencia, imprudencia o falta de pericia de un profesional de la salud que causa daño o perjuicio a un paciente.

Actualizo esta entrada sobre la calidad de la atención en salud, invitándolos a lectura de la publicación: “Improving healthcare quality in Europe: characteristics, effectiveness and implementation of different strategies”. Mejorar la calidad de la atención, así como la
Garantizar una vida sana y bienestar para todos en todas las edades es el objetivo sobre salud con el que nos comprometimos al suscribir en el 2015 la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.