Panamá acaba de presentar su nueva Marca País: “Panamá, Anfitrión del Mundo”. La iniciativa busca proyectar internacionalmente una visión integral del país, apoyada en nuestras fortalezas en materia de turismo, inversión, exportaciones, logística y sostenibilidad. Su propósito es ambicioso y necesario: mostrar a Panamá como un país abierto, diverso, conectado y confiable, capaz de recibir, crear oportunidades y generar prosperidad.
La propuesta merece reconocimiento. Panamá necesita una imagen coherente y duradera que trascienda los gobiernos y ayude a posicionar al país ante visitantes, inversionistas y mercados internacionales.
En sentido, comparto _con algunas ampliaciones pertinentes_ mi columna de Destino Panamá, en la que invito a reflexionar sobre una pregunta fundamental: ¿cómo se construye realmente una marca país?