
Han pasado doce años desde que la Mesa de Salud, en el marco del Diálogo por la Concertación Nacional, entregara al Ejecutivo de aquel entonces un documento que contenía todos los aspectos que necesaria y obligatoriamente debían tenerse en cuenta para la reestructuración integral del Sistema Sanitario y alcanzar la cobertura universal de salud. Tal vez por lo ambicioso de este propósito, amén de la falta de un genuino compromiso político, es que no hemos sido capaces de cumplir con el discurso.
Esta Cobertura universal implica que todas las personas y las comunidades tengan acceso, sin discriminación alguna, a servicios integrales de salud, adecuados, oportunos, de calidad, determinados a nivel nacional, de acuerdo con las necesidades, así como a medicamentos de calidad, seguros, eficaces y asequibles, a la vez que se asegura que el uso de esos servicios no expone a los usuarios a dificultades financieras, en particular los grupos en situación de vulnerabilidad. Y no perdamos de vista que el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud requieren la definición e implementación de políticas y acciones con un enfoque multisectorial para abordar los determinantes sociales de la salud y fomentar el compromiso de toda la sociedad para promover la salud y el bienestar.
Tal vez por lo ambicioso de este propósito, amén de la falta de un genuino compromiso político, es que no hemos sido capaces de cumplir con el discurso. Pero el próximo 5 de mayo tendremos elecciones generales, y todos los candidatos a presidente han manifestado públicamente su compromiso con la Cobertura Universal en la Salud, por lo que es el momento idóneo para aprovechar la oportunidad y avanzar de forma efectiva.
En ese contexto, consideré necesario aprovechar la voluntad expresada por nuestro presidente electo de avanzar hacia la cobertura universal de salud, para recordar que los profesionales panameños, con amplia participación de la sociedad civil, han generado abundante y suficiente material escrito y experiencias aleccionadoras, que están disponibles para que las nuevas autoridades, con la participación y el control social de la población, avancen en la transformación del sistema de salud. Ahí están disponibles los acuerdos de la Concertación Nacional para el Desarrollo y los Lineamientos para la Mejora y Fortalecimiento del Sistema Nacional Público de Salud integral, en el marco de una Política de Estado (Libro Blanco). Démosle un breve vistazo a las ideas centrales que nos proponen para alcanzar la cobertura universal de salud. No hace falta ponernos a inventar.

La semana pasada se presentó un brote de tosferina en la comarca Ngäbe Buglé. Hasta la fecha han fallecido nueve niños y se han confirmado 81 casos de enfermedad. Es sabido que las muertes por tosferina ocurren en niños que no han sido vacunados, o con la vacunación incompleta contra la tosferina en la edad que les corresponde (a los 2, 4 y 6 meses), y tampoco sus madres fueron vacunadas durante el embarazo. Ese precisamente es el caso de los niños fallecidos en el corregimiento de Loma Yuca de la comarca Ngäbe Buglé. Ni ellos ni sus madres fueron vacunados, por esa razón enfermaron y fallecieron algunos.

