Transparencia y rendición de cuentas en la lucha contra el COVID-19

Transparencia y rendición de cuentasLos panameños estamos obligados a participar responsablemente en los espacios para garantizar la transparencia y rendición de cuentas en los procesos de gestión pública. Es condición absolutamente necesaria para salvaguardar el desarrollo, la paz y la seguridad, y en este caso especial, para superar la epidemia de COVID-19. En ese sentido, comparto con ustedes a continuación el texto de mi columna de opinión en La Estrella de Panamá, dedicado a subrayar la necesidad de combatir la corrupción.

El año pasado, aprovechando el día internacional contra la corrupción, el secretario general de la ONU, refiriéndose a la necesidad de, nos recordó que, “la corrupción es un delito grave que frena el desarrollo económico y social en todas las sociedades. Ningún país es inmune. Cada año se paga un billón de dólares en sobornos y se calcula que se roban 2.6 billones de dólares anuales mediante la corrupción, suma que equivale a más del 5% del producto interior bruto mundial”, y subrayó que, “en los países en desarrollo se pierde, debido a la corrupción, una cantidad de dinero diez veces mayor que la dedicada a la asistencia oficial para el desarrollo…”

Por nuestra parte, el gobierno panameño reconoce en su Plan estratégico de gobierno que, “la corrupción es un cáncer que nos afecta a todos, especialmente, a los más necesitados y está presente tanto en el sector privado como en el público”. Coherente con esa declaración, incluye un acápite destinado especialmente a la “Transparencia y Rendición de Cuentas”, el cual comienza subrayando que, “nos encontramos con un Estado débil, en donde la inseguridad jurídica y la impunidad galopan de la mano, aunado a la institucionalización de la corrupción, desde los cimientos de la estructura gubernamental”. Y llama al “fortalecimiento de los órganos de control y supervisión, para la construcción de un nuevo enfoque, sustentado en principios de ética pública, justicia social, transparencia, justicia y certeza del castigo”.

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Todavía estamos a tiempo: cumplamos con nuestra parte y evitemos la cuarentena

Todavía estamos a tiempoLa semana pasada la COVID-19 siguió golpeándonos fuertemente. Superamos los 7,000 casos nuevos y reportamos 162 defunciones en el período. Esas cifras superan de lejos las reportadas para cualquier semana previa y nos colocan entre los primeros lugares de América en cuanto a casos y defunciones reportadas por 100 mil habitantes.

A pesar de ese aumento sostenido de casos y defunciones, yo soy de los que opina que todavía estamos a tiempo para frenar esa escalada, siempre y cuando nos mantengamos enfocados y cada uno cumpla responsablemente con su parte.  En ese sentido, comparto a continuación el contenido de mi artículo de opinión del día de hoy en La Estrella de Panamá.

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Necesitamos una nueva estrategia de comunicación social

Comunicación socialLos diferentes medios de comunicación social proporcionan abundante información nacional e internacional señalando que este virus es muy contagioso y letal, y recomendando a diario que la única forma de evitar la enfermedad y la muerte, es manteniendo la distancia física, utilizando la mascarilla y lavándonos las manos hasta que se nos gaste la piel; muchos panameños siguen saliendo a la calle sin protegerse. Unos hasta organizan fiestas en piscinas, o se juntan en galleras clandestinas. Los más irresponsables, sabiéndose positivos, salen al supermercado o hacen visitas, exponiendo sus vidas y las de todos los que viven en su misma vivienda. ¿Por qué hacen esto? Reflexiono sobre estas interrogantes en mi artículo de opinión publicado ayer en La Estrella de Panamá. Los invito a su lectura.

Lo primero que viene a la mente para explicar esta conducta es que muchos panameños sencillamente no soportan el encierro y deciden salir; confiados en que, por ser jóvenes, la enfermedad no los va a afectar o los afectará en lo mínimo. Olvidan estos panameños, que a sus padres si los puede afectar la enfermedad, y si llevan el virus a sus casas, van a enfermar a sus familias y pueden matar a sus padres o abuelos. ¿acaso no les preocupa eso? O será que la estrategia de comunicación social que se lleva a cabo no es la apropiada, no le llega a la población y no produce el cambio deseado.

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Aumento exponencial de casos y defunciones: ¿qué hacemos?

Aumento exponencial de casos y defuncionesEl aumento exponencial de casos y defunciones por COVID-19, obliga a que todos los panameños nos enfoquemos, y no dejemos que ningún elemento del contexto nos distraiga de nuestra responsabilidad para contener la epidemia en el país. En ese contexto, hoy me pregunté en mi columna de opinión en La Estrella de Panamá: ¿cumple el ciudadano con las recomendaciones sobre la higiene personal y distanciamiento físico que ya conoce?, ¿cumplen los funcionarios públicos con sus funciones de vigilancia epidemiológica, comunicación social efectiva, y de atención a pacientes?, ¿garantizan las empresas la seguridad de los trabajadores y clientes?

Para ayudar a contestar estas interrogantes, comparto el texto completo del artículo, en el cual los invito a reflexionar sobre el comportamiento de la epidemia durante los pasados siete días, y lo que podemos esperar si seguimos por el mismo camino. Para ello, ofrezco datos relevantes actualizados,malgunas reflexiones sobre lo que estamos haciendo y, lo más importante, qué más podemos hacer.

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La COVID-19: el camino a seguir…

la COVID-19: el camino a seguirTerminó el mes de junio, acumulamos más de 20,000 casos y cerca de 300 defunciones por la COVID-19 en el mes, con una clara tendencia al aumento de casos y defunciones para el mes de julio. Eso nos llena de angustia y desesperación y motiva que más de uno prefiera quedarse confinado en su casa y utilice las redes sociales para hacer un llamado a la cuarentena total. Otro grupo de ciudadanos argumenta a favor de la necesidad de seguir avanzando en el levantamiento progresivo y asimétrico de la cuarentena original, aumentando el tiempo de los ciudadanos para salir de sus casas, a la vez que se promueve la apertura de los demás bloques de la actividad económica. Pero no se trata de decidir entre la opción de confinarnos o la opción de salir a trabajar. Debemos aprender a vivir con el virus, utilizando todas las estrategias que conocemos para derrotarlo.

Como señalé la primera semana de mayo, la estrategia de supresión que hemos seguido en Panamá, la debemos mantener y fortalecer hasta que aparezca la vacuna contra la COVID-19 y se proteja con ella a toda la población. Pero eso no implica paralizar durante todo ese tiempo nuestras vidas y eliminar toda actividad económica. Implica medidas muy estrictas al principio, por unas pocas semanas, como las que llevamos a cabo al inicio, y luego ir abriendo poco a poco la actividad, como venimos haciendo desde el 1 de junio. En ese sentido, les corresponde a las autoridades de salud, proponer y guiar los ritmos de restricción o relajamiento, siempre en coordinación con el sector empresarial.  Los criterios tienen que ser el resultado de ponderar riesgo a la salud e importancia para la sociedad; esto requiere una granularidad mucho mayor, hasta el nivel de cada negocio especifico, donde se pueden evaluar comportamientos riesgosos. Además, para ser efectivos, se requiere de la participación de la ciudadanía activa en la gestión de la vuelta a la normalidad.

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No te distraigas y mantente enfocado

No te distraigas y mantente enfocadoLa semana pasada, en medio de un escenario político muy complejo, caracterizado por cambios en el nivel político, estratégico y técnico del Ministerio de Salud, el país reportó en siete días 5,656 casos nuevos de COVID-19, y 83 defunciones, las cifras más elevadas para cualquier semana desde que enfrentamos la epidemia de COVID-19 en el país. Adicionalmente, el día de ayer, el MINSA reportó 765 casos nuevos, alcanzado un total de 33,550 casos confirmados, que representa el 0.7% de la población nacional. También reportó 631 defunciones lo que arroja una tasa de letalidad de 1.88%. Por otro lado, el número reproductivo efectivo (RT) se ubica en 1.42 para el país, lo cual indica que la velocidad a la que se está propagando el virus ha disminuido levemente.

Por otro lado, hasta ayer se han realizado un total de 130,776 (1,981 nuevas) pruebas para detectar COVID-19, lo cual nos ha permitido detectar esos casos y tomar las medidas pertinentes. No obstante, cerca del 30% han resultado positivas, lo cual no es una buena noticia porque significa que todavía tenemos un importante porcentaje de personas positivas, que probablemente son asintomáticas, no las hemos detectado, no guardan las medidas de protección personal, y, sin saberlo, andan esparciendo el virus en las calles, en sus trabajos y en sus casas. Como consecuencia de ese incremento sostenido de casos, desde junio ha ido en aumento el número de pacientes, tanto en salas de hospitalización como en las unidades de cuidados intensivos. Situación que tiene al sistema de salud, incluido el personal que atiende a los enfermos, al borde del colapso, y obliga a redoblar el esfuerzo en todos los frentes.

Comparto a continuación el contenido de mi artículo de opinión publicado en La Estrella de Panamá, en el cual señalo que, a pesar de este panorama, todavía estamos a tiempo para frenar esa escalada de casos y defunciones, siempre y cuando nos mantengamos enfocados.

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