Durante décadas hemos desaprovechado el potencial de la economía plateada; asociando el envejecimiento con pensiones, enfermedad y dependencia. Sin embargo, existe una realidad que rara vez ocupa el centro del debate: el talento no se jubila. La experiencia, el conocimiento y la capacidad de innovar continúan siendo uno de los activos más valiosos de cualquier sociedad. La verdadera pregunta es si Panamá será capaz de aprovechar ese capital humano o seguirá desperdiciándolo.
En ese sentido, así como el país ha construido estrategias nacionales para fortalecer su plataforma logística, ampliar el Canal o impulsar la transición energética, también debería desarrollar una Estrategia Nacional para la Economía Plateada.
