Los medicamentos que necesita nuestra población no están disponibles muchas veces. Esto no tiene justificación alguna pues, cuando termine el período de este gobierno, el cual, afortunadamente para la mayoría de los panameños, se encuentra en su último año, el Sector público de salud, de acuerdo a la información oficial de la CSS y el MINSA, habrá tenido a su disposición en sus cinco años en el poder, la nada despreciable suma de 1,570 millones de balboas para comprar los medicamentos que necesita nuestra población. Estamos hablando de más de 300 millones de balboas cada año. Aun así, son frecuentes las quejas de la población por la falta de medicinas en las instituciones públicas, y las excusas variadas por parte de los jerarcas del sector. No le ha quedado más remedio a la población, que pagar de su bolsillo las costosas medicinas (porque en Panamá son más costosas que en la mayoría de los países vecinos), lo que le ha representado al pueblo, de acuerdo con una estimación del 30% del gasto total, una erogación cercana a los 700 millones de balboas en el mismo período, la cual, dicho sea de paso, supera el gasto del MINSA para este rubro. No me cabe duda de que esta erogación “directa” ha afectado la economía de nuestras familias, limitando su desarrollo y en no pocos casos generando pobreza.

Estas cifras ponen en perspectiva la magnitud del negocio de ventas de medicinas a las instituciones de salud del Estado y la necesidad de fortalecer la autoridad reguladora bajo la rectoría del MINSA para desarrollar una gestión efectiva, que garantice el suministro de medicamentos de forma transparente, eficiente y continua. Habría que evaluar además si ha sido suficiente el respaldo político necesario para aprovechar los recursos financieros disponibles y negociar con los proveedores precios razonables, en condiciones de eficiencia, eficacia, seguridad, controles y calidad. No me referiré en esta entrega a la posibilidad de corrupción en el manejo de esta enorme cantidad de dinero, pero como manifestó nuestro arzobispo recientemente “nuestro país continúa herido por la corrupción” y no sería de extrañar que exista, porque es mucho dinero para tentar a los corruptos. En todo caso, compartiré algunos principios prácticos para efectuar buenas adquisiciones de productos farmacéuticos, las posibilidades de apoyo internacional, las orientaciones que nos hace ACODECO y las buenas prácicas existentes para ampliar el acceso a medicamentos genéricos y reducir el gasto en fármacos. Espero sinceramente que las consideren de utilidad para garantizar los medicamentos que necesita nuestra población…
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