Los invito a la lectura del documento de la OMS sobre COVAX, el pilar de vacunas del ACT Accelerator, codirigido por la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias. “Su objetivo es ayudar a poner fin a la fase aguda de la pandemia mundial para fines de 2021 al brindar acceso a al menos 2000 millones de dosis de vacunas COVID-19 seguras y efectivas a los más vulnerables en todas las economías participantes. Si tiene éxito en este objetivo, mediante la asignación adecuada de dosis seguras y eficaces de vacunas en las fases determinadas por la epidemiología y la salud pública para ralentizar y, en última instancia, detener la pandemia, podría salvar millones de vidas y transformar las perspectivas económicas de los gobiernos y las personas”.
Nuestra participación en COVAX es obligatoria, sobre todo ahora que, la casa farmacéutica Pfizer, nos informa de manera sorpresiva y unilateral que, pero solo nos enviaron 12,840 porque, según ellos, la empresa está realizando un ajuste para aumentar su capacidad de producción, el cual afectará las entregas para Latinoamérica. La empresa ha prometido que entregarán el resto de las 450 mil dosis comprometidas durante el primer trimestre de este año, lo cual es muy difícil porque también deberán cumplir con los compromisos que tienen con las grandes potencias.
Recientemente
Las posibles variantes y vacunas sobre la COVID-19, constituyen una preocupación para los científicos y la población en general, quienes se preguntan ¿qué tan preocupados deberíamos estar por las nuevas variantes del SARS CoV 2 que causan el COVID-19?. En ese sentido consideré importante compartir con ustedes las traducciones libres de las entrevistas que hace la OMS en “
Comienza el año 2021 y los panameños, junto con todos los países del planeta deberemos seguir luchando con esperanzas renovadas contra la
Hace siete meses manifestaba refiriéndome a la estrategia para la supresión de la COVID-19, que, debíamos mantenerla de manera asimétrica y retirarla de forma progresiva, mientras se fortalecía la capacidad de las instituciones y comunidades para la detección de casos y rastreo de contactos a fin de identificar a tiempo un resurgimiento de personas positivas en cualquier parte del país, a la vez que cada ciudadano cumplía con las medidas individuales y colectivas de higiene y distanciamiento social. La verdad es que, tanto las instituciones como las empresas y la ciudadanía, no cumplimos lo suficiente, el virus nos estaba esperando, y hoy vemos como, la historia se repite en espiral, y estamos igual (o peor) que, al inicio de la epidemia, cuando las cifras de casos y fallecidos nos obligaron a confinarnos por primera vez.
La aceptación de las vacunas será el gran desafío una vez que hayamos superado los retos inminentes que representan el suministro suficiente y la distribución eficaz de las vacunas y el acceso equitativo a las mismas. Así señala el