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Playa, brisa y COVID-19: ¡juega vivo panameño!

Playa, brisa y COVID-19: juega vivo panameñoA partir de mañana los panameños recuperaremos nuestras playas y podremos disfrutar del mar, la brisa marina y el bienestar emocional que tal libertad proporciona. Yo estoy muy de acuerdo con esta decisión y celebro que el Minsa la haya tomado. Sin embargo, no podemos olvidar que el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, sigue ahí afuera, esperando por las personas susceptibles que son la inmensa mayoría.

No está en el agua de mar, ni en la arena, menos en la agradable brisa marina; pero, puede estar en cualquier burbuja familiar, esperando que los irresponsables de otras burbujas, rompan las reglas indiferentes frente al peligro, y confiados en que tenemos la epidemia controlada, se desplacen libremente por la playa, ignorando las recomendaciones y poniendo en riesgo a todos. En ese contexto comparto con ustedes mi columna de opinión del día de hoy en La Estrella de Panamá. (más…)

Cuidado con la Fatiga Pandémica

Fatiga-pandemicaLuego de siete meses de estar luchando contra el COVID-19, los panameños tenemos que ponerle especial cuidado en no caer en la llamada fatiga pandémica, caracterizada por una desmotivación para seguir las conductas protectoras recomendadas y una disminución del interés por mantenernos informados sobre la pandemia; porque la amenaza percibida del virus va disminuyendo a medida que la población se acostumbra a su existencia, se agota y se confía, incluso si los datos epidemiológicos muestran que el riesgo, de hecho, puede estar aumentando. Comparto con ustedes mis reflexiones sobre el tema, publicadas hoy en mi columna de opinión en La Estrella de Panamá, basándome en el excelente documento de la OMS-Europa titulado originalmente en inglés “Pandemic fatigue: Reinvigorating the public to prevent COVID-19(más…)

Los derechos de los niños

Derechos de los niñosLos derechos de los niños, niñas y adolescentes quedaron claramente establecidos a partir de la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 20 de noviembre de 1989. Allí los países establecieron el compromiso internacional de proteger, promover y garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes a desarrollarse y alcanzar su pleno potencial, así como a lograr que sus voces sean escuchadas.

En ese momento, nadie podía anticipar que al inicio del 2020 la humanidad se vería afectada por la llegada de un nuevo coronavirus, causante de una pandemia que ha causado decenas de millones de enfermos, cerca de un millón de fallecidos, y enormes pérdidas económicas, forzándonos a enfocar nuestros recursos en controlar la enfermedad, poniendo en pausa obligatoriamente muchos programas, entre ellos los dedicados al desarrollo integral pleno de la niñez y la adolescencia. Luego de siete meses de pandemia, es obligatorio retomar este compromiso. En ese contexto, actualizo esta entrega, con el contenido de mi artículo de opinión del día de hoy en La Estrella de Panamá, y los invito a complementar ,la lectura con el documento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), titulado “América Latina y el Caribe a 30 años de la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño”.

El estudio “reseña los logros alcanzados en la consecución de los derechos de la infancia y la adolescencia, así como los retos que aún tienen pendientes los gobiernos y comunidades, para garantizar el pleno desarrollo de la infancia y la adolescencia. Examina las políticas públicas que han permitido avanzar en el cumplimiento de los derechos a la vida y al desarrollo, a un nivel de vida digno, a la salud, a la protección social, a la alimentación y la vivienda, a la educación, la protección, la participación y la identidad de los niños y niñas de la región. Se busca también visibilizar los desafíos que persisten para garantizar la efectiva vigencia de los derechos de la niñez que, en cuanto derechos humanos, son interdependientes y deben ser universales”. (más…)

Enfermedades crónicas no transmisibles: ¡es hora de actuar!

Enfermedades crónicas no transmisiblesMás de 12,000 panameños mueren cada año en el territorio nacional producto de enfermedades crónicas no transmisibles, como la hipertensión, los infartos, la diabetes, enfermedades pulmonares, y todos los tipos de cánceres. Esas defunciones representan más del 60% de todas las causas de muerte, afectan a personas que todavía estaban en edad productiva y tenían mucho que ofrecerles a sus familias y al país.  Y no estamos solos en este trágico escenario, pues de acuerdo con la ONU, en el mundo, “cada 2 segundos, alguien de entre 30 y 70 años de edad muere prematuramente a causa de enfermedades crónicas no transmisibles”. Además, la carga económica de las ENT es enorme, y la inversión financiera para aliviar esta carga en pacientes, familias y cuidadores es comparativamente muy pequeña. Las ‘inversiones óptimas’ de la OMS proporcionan no sólo el retorno financiero de la inversión sino además salud y beneficios sociales.

Sobre este importante asunto manifesté en mi artículo de hoy en La Estrella de Panamá, que, “esta es la verdadera pandemia que viene ocurriendo en el país y en el planeta desde hace por lo menos 30 años”. En nuestro caso, ninguno de los gobiernos que hemos tenido en ese período, con algunas excepciones muy esporádicas, a pesar de existir las suficientes evidencias y compromisos internacionales, se puso a trabajar en serio por un modelo de atención necesario para promover la salud y la vida, prevenir y tratar oportunamente estas enfermedades. Tampoco fue la prioridad el desarrollo de un modelo económico más humano y equitativo, preocupado por el abordaje de las diferencias injustas y evitables y enfocado en el bienestar de todos. (más…)

Desigualdad y pobreza en tiempos de COVID-19

Desigualdad y pobrezaLa desigualdad y pobreza que padecen miles de panameños, causa que la epidemia de COVID-19 tenga un impacto catastrófico en la salud y condiciones de vida de las personas más vulnerables de nuestro país. El virus, aprovechando la complicidad histórica de gobiernos y sectores de la sociedad panameña; ha golpeado con más fuerza a los panameños que padecen múltiples carencias y privaciones de todo tipo, a lo que se agregan las precarias condiciones previas de salud de muchos ancianos que son los que al final de cuentas, están poniendo los muertos en esta batalla. En ese sentido, cuando superemos esta epidemia, los panameños estamos obligados a comprometernos con superar la injusta desigualdad, alcanzar el desarrollo para todos en todos los lugares y, claro está, la equidad en salud.

Para superar esta situación, es obligatorio medir el impacto real de la COVID-19 entre la población más vulnerable, en términos de pobreza multidimensional y factores de riesgo relacionados con las condiciones previas de salud. Es decir, ¿cuál es la distribución de los enfermos y los muertos de acuerdo a la incidencia e intensidad de las principales carencias o privaciones no monetarias que afectan sus condiciones de vida? Es obligatorio conocerlo para poder actuar con equidad, es decir, priorizando nuestras intervenciones entre los que fueron y están más afectados. Comparto a continuación el texto de mi artículo sobre el tema, hoy en La Estrella de Panamá. (más…)

Inactividad física y COVID-19

Inactividad física y COVID-19

La inactividad física, junto con la obesidad, que está directamente relacionada, es el principal factor de riesgo de muerte prematura por enfermedades del sistema circulatorio y diabetes mellitus, responsables por cerca de 8,000 defunciones anuales en el país. En cambio, la actividad física regular está asociada a menores riesgos de cardiopatía, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon. También mejora la salud mental, reduce el riesgo de padecer depresión y deterioro cognitivo, retrasa la aparición de la demencia y mejora la sensación general de bienestar, contribuyendo a una mejor calidad de vida.

¿Y esto qué tiene que ver con el COVID-19? Pues mucho, como lo demuestra el hecho de que el 70% de las muertes causadas por esa enfermedad, corresponden a personas mayores de 60 años, la mayoría con factores de riesgo asociados a enfermedades del sistema circulatorio o la diabetes. Y si mantenemos la funesta tendencia de los últimos meses, terminaremos el año con cerca de 5,000 defunciones por esta causa, de las que el 3,500 corresponderán a personas mayores de 60 años, la mayoría de las cuales es muy probable que hayan padecido alguna de las enfermedades concomitantes arriba señaladas, y además sean más propensos al llamado síndrome de distrés respiratorio agudo, que es una de las principales causas de muerte secundaria al covid-19.  Y estoy afirmando, con todas sus letras, que, si nuestros mayores de 60 años mejoran sus condiciones físicas, tienen mucho más chance de sobrevivir a la COVID-19. Comparto a continuación mis argumentos hoy en La Estrella de Panamá. (más…)