Panamá necesita médicos especialistas. Eso ya no admite discusión. Es una realidad que se manifiesta todos los días en un sistema de salud que no logra responder a tiempo: cirugías que no se realizan, consultas que se postergan durante meses y pacientes obligados a recorrer largas distancias para recibir una atención que debería estar disponible en su propia provincia.
No se trata de casos aislados, sino de un patrón que evidencia una falla estructural. Y, sin embargo, la pregunta de fondo sigue sin responderse con la urgencia que merece.
¿Cómo es posible que un país que gradúa médicos todos los años no logre producir los especialistas que necesita?
La respuesta no está en las universidades. Tampoco en los estudiantes. La respuesta está en el sistema. Veamos…
