
Alcanzar la equidad en salud debe ser una de las prioridades del nuevo gobierno. En ese contexto, los panameños debemos preguntarnos si en medio de la desigualdad irrefutable que nos caracteriza y las casi diarias denuncias de corrupción en los tres Poderes del Estado, es posible alcanzar la equidad en salud y qué debemos hacer para que así sea.
Sobre ese tema, me encontré hoy, en la primera plana del diario La Prensa el artículo titulado “La pobreza tiene rostro de niños y adolescentes indígenas en Panamá”, en el cual se hace referencia al estudio elaborado por el Mides, el PNUD y Unicef, el cual revela que las carencias sociales son más marcadas en las comarcas Guna Yala, Ngäbe Buglé y Emberá Wounaan.
Aunque deploro que en medio de tanta riqueza, se haya avanzado muy poco para mejorar las condiciones de vida en nuestras comarcas y alcanzar la equidad en salud; comparto plenamente las aseveraciones allí expresadas por lo que consideré necesario aprovechar la ocasión para reiterar la invitación a la lectura de mi artículo, complementándola con lo que expresé en “Desigualdad hambre y desnutrición”, publicado posteriormente en este blog.
Los panameños estamos obligados a mantener el debate y comprometernos con superar la injusta desigualdad, alcanzar el desarrollo para todos en todos los lugares y, claro está, la equidad en salud. Para contribuir a este logro, les invito a la lectura y ojalá difusión de este artículo en el cual comparto importantes antecedentes internacionales recientes, la información nacional actualizada y disponible sobre pobreza multidimensional, su impacto en indicadores de salud seleccionados y al final, algunas recomendaciones para nuestro quehacer como ciudadanos.
¡Respeta las canas y aprovecha la sabiduría de los mayores! Era un consejo que con frecuencia nos recordaban nuestros padres y abuelos. Pero últimamente en este nuestro Panamá del juega vivo, la arrogancia y la superficialidad; parece haberse perdido el respeto por las canas como parecen demostrarlo las penurias que pasan a diario las personas de la tercera edad, las cuales son objeto de menosprecio, agresiones verbales, falta de cordialidad, consideración y respeto solo lucir una cabellera blanca. En ese contexto comparto con ustedes en esta entrega, noticias relevantes de nuestro territorio y del nivel internacional, las cuales ponen de relieve la difícil realidad que padecen muchos de nuestros abuelos y padres. Juzguen ustedes y tratemos de revertir esta situación y aprovechar la sabiduría de nuestras personas mayores para que ayuden con sus consejos a que nuestros jóvenes lleguen a viejos…
Los invito a iniciar este período de Cuaresma caracterizado por la abstinencia, arrepentimiento y reflexión; preguntándonos si vivimos en una ciudad saludable, y si no fuera el caso, qué podemos hacer como sociedad organizada para lograrlo. Para ayudarnos a contestar esta pregunta la
Como todos los años en esta época, comparto con ustedes información que considero importante para ayudarnos a reflexionar sobre la necesidad de moderar el consumo de alcohol y bajar la velocidad al conducir un automóvil; hábitos fundamentales para cuidar la vida en estos carnavales y en todo momento. Para desarrollar el primer asunto me apoyaré en el contenido de mi artículo publicado el día de hoy en el diario La Prensa titulado “Moderemos el consumo de alcohol”. La cuestión de la velocidad la abordaré compartiendo los aspectos más importantes de mi publicación de este blog titulada “Baja la velocidad si quieres llegar”. No faltará quien me considere “repetitivo”, no importa, corro el riesgo por la relevancia de los temas y espero que valoremos los contenidos, cambiando para bien nuestros estilos de vida. Veamos…
