Comparto resumen reflexivo de nota de prensa de la OMS dedicada a subrayar la necesidad de proteger la salud mental de las personas mayores, y propone estrategias de promoción y prevención de la salud mental dirigidas a las personas mayores, con el objeto de favorecer que envejezcan de forma saludable.
Para nosotros, la búsqueda del envejecimiento saludable en Panamá es un imperativo, pues en el país, las personas mayores representan más del 12% de la población, y para el 2050 sumarán casi 1.5 millones de personas mayores de 60 años. La inmensa mayoría mantiene todas sus habilidades personales y sociales, y aspira a seguir envejeciendo de forma saludable y productiva, aprovechando las oportunidades disponibles y contribuyendo al desarrollo del país. Sin embargo, el alcance de estas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un sistema de protección social que garantice seguridad de ingresos, calidad de vida y esperanza de vida saludable.
Panorama general del envejecimiento
El mundo está envejeciendo con rapidez, y este cambio demográfico plantea nuevos desafíos para la salud y el bienestar. En 2023 había 1100 millones de personas de 60 años o más; para 2050 se estima que serán 2100 millones, cerca de una quinta parte de la población mundial. Hacia finales de la década de 2060 llegarán a 2500 millones y superarán en número a los menores de 18 años. La población de 80 años o más también crecerá aceleradamente y podría alcanzar los 545 millones en 2060.
Las personas mayores aportan de múltiples maneras a sus familias, comunidades y sociedades. Muchas continúan trabajando, cuidando a otros o participando como voluntarias. Sin embargo, aunque la mayoría goza de buena salud, algunas enfrentan problemas de salud mental, como depresión y ansiedad, además de enfermedades crónicas, dolor, fragilidad, problemas de movilidad, demencia y otras condiciones que pueden requerir atención prolongada.
Prevalencia
Se estima que alrededor del 14,75 % de las personas de 70 años o más presenta algún trastorno mental, principalmente ansiedad o depresión. Estas condiciones representan el 6,8 % del total de años vividos con discapacidad en este grupo de edad. Además, el 16,6 % de las personas que mueren por suicidio tiene 70 años o más.
A pesar de esta realidad, los problemas de salud mental de las personas mayores suelen pasar inadvertidos o no recibir una atención adecuada. El estigma también puede dificultar que quienes necesitan ayuda la soliciten.
Factores de riesgo
La salud mental de las personas mayores no depende solamente de la edad. Está determinada también por las condiciones sociales y económicas, el entorno físico, las experiencias acumuladas durante la vida y las circunstancias que acompañan al envejecimiento. El duelo, la reducción de los ingresos, la jubilación, la pérdida de metas y el deterioro de las capacidades físicas o mentales pueden afectar el bienestar.
A esto se suman el edadismo, la discriminación y el aislamiento social. La soledad y el aislamiento afectan aproximadamente a una cuarta parte de las personas mayores y constituyen importantes factores de riesgo. El maltrato es otra amenaza: una de cada seis personas mayores sufre algún tipo de abuso o desatención, muchas veces por parte de quienes las cuidan.
También puede ser difícil para quienes deben cuidar a un cónyuge con una enfermedad crónica, como la demencia. Esta responsabilidad puede generar una carga importante y afectar su propia salud mental.
Promoción de la salud mental de las personas mayores
Promover la salud mental de las personas mayores significa crear condiciones para que las personas puedan envejecer de manera saludable, activa, segura y digna. Esto requiere reducir la inseguridad económica, garantizar viviendas y transporte accesibles, fortalecer el apoyo a las personas mayores y sus cuidadores y favorecer hábitos saludables, como una alimentación equilibrada y la actividad física.
Las relaciones sociales son igualmente esenciales. Las iniciativas de acompañamiento, los grupos comunitarios y de apoyo, las actividades artísticas, recreativas y educativas y el voluntariado pueden reducir la soledad y mejorar la salud mental, la satisfacción con la vida y la calidad de vida.
También es indispensable combatir el edadismo y el maltrato mediante políticas contra la discriminación, educación e iniciativas intergeneracionales, además de brindar formación, asesoramiento, apoyo económico y servicios de relevo a los cuidadores.
Tratamiento y atención
Detectar y tratar oportunamente los problemas de salud mental de las personas mayores, las afecciones neurológicas y los trastornos relacionados con el consumo de sustancias es fundamental. La atención debe ser integrada y comunitaria, considerando no solo las necesidades médicas, sino también el cuidado personal, el apoyo social y las necesidades de atención prolongada.
La demencia merece especial atención, pues puede acompañarse de síntomas depresivos o psicóticos y requiere servicios de salud mental de calidad.
Finalmente, prevenir y atender el maltrato debe ser una prioridad. Las líneas de asistencia, grupos de autoayuda, refugios de emergencia, formación del personal sanitario y apoyo psicológico y práctico a los cuidadores son algunas de las intervenciones que pueden contribuir a proteger a las personas mayores y preservar su dignidad y bienestar.
Lecturas complementarias
- Nota de prensa de la OMS
- Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)
- Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030
- Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP)
- Adaptarse a los tiempos
- Intervenciones psicológicas que pueden aplicarse a gran escala
- Reducir el aislamiento social y la soledad
- Prevenir el maltrato.
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