
En seguimiento a mis publicaciones sobre turismo sostenible y minería metálica, comparto mi artículo publicado hoy en Destino Panamá donde ofrezco argumentos para sustentar que turismo sostenible puede ser una pieza clave adicional para el desarrollo económico de Panamá, más allá de la minería metálica. Complemento al final con un listado de lecturas complementarias para enriquecer el debate.
Considero que es una reflexión obligatoria ahora que el país vuelve a discutir la reapertura de la mina de cobre, y nos enfrentamos nuevamente a una pregunta que va mucho más allá de un contrato minero o de un fallo judicial: ¿qué modelo de desarrollo queremos para el país en las próximas décadas?
Turismo sostenible y minería metálica: argumentos para el debate
La discusión pública suele centrarse en cuánto dinero generaría la minería, cuánto empleo produce o cuánto aporta al fisco. Sin embargo, con frecuencia se deja de lado una cuestión estratégica: ¿cuáles son las alternativas económicas capaces de generar prosperidad de manera sostenible, distribuida y compatible con la riqueza natural del país?
Entre esas alternativas, el turismo sostenible aparece como una opción que Panamá todavía no ha desarrollado plenamente, a pesar de contar con condiciones excepcionales para hacerlo.
A diferencia de las actividades extractivas, el turismo sostenible depende de conservar aquello que constituye su principal activo: los ecosistemas, la biodiversidad, el patrimonio cultural y la identidad de los territorios. En otras palabras, el turismo bien gestionado no agota los recursos naturales; por el contrario, su viabilidad económica depende de protegerlos.
Panamá posee ventajas extraordinarias para competir en este campo. En un territorio relativamente pequeño confluyen dos océanos, selvas tropicales, arrecifes coralinos, manglares, montañas, parques nacionales y una notable diversidad cultural representada por sus pueblos indígenas y comunidades rurales. A ello se suma una posición geográfica privilegiada, conectividad aérea internacional, un centro financiero internacional y una larga tradición como punto de encuentro entre continentes y culturas.
Sin embargo, históricamente Panamá no ha sido percibido como un gran destino turístico internacional. Mientras países vecinos han construido marcas sólidas alrededor del ecoturismo, la biodiversidad o el turismo cultural, el país ha desarrollado su sector turístico de manera fragmentada y con escasa planificación territorial. El resultado es un potencial enorme todavía subutilizado.
La experiencia internacional demuestra que el turismo sostenible puede convertirse en un motor importante de desarrollo económico cuando se integra dentro de una estrategia nacional clara. No se trata únicamente de atraer visitantes, sino de construir cadenas de valor que beneficien a las comunidades locales: transporte, guías, hospedaje, gastronomía, agricultura, artesanía y servicios ambientales.
Este tipo de turismo tiende además a distribuir mejor sus beneficios en el territorio. Mientras actividades como la minería concentran inversiones y empleos en zonas específicas, el turismo puede generar oportunidades económicas en múltiples regiones del país, desde áreas rurales hasta territorios indígenas y comunidades costeras.
Adicionalmente, las actividades extractivas suelen ofrecer ingresos importantes en el corto plazo, pero también implican riesgos ambientales, sociales y económicos a largo plazo. Cuando un yacimiento se agota o los precios internacionales cambian, los territorios que dependían de esa actividad pueden enfrentar fuertes dificultades para reconvertir su economía.
Por el contrario, el turismo sostenible es una actividad que puede mantenerse durante décadas si se gestiona adecuadamente. Bosques, ríos, arrecifes y paisajes culturales pueden seguir generando valor económico año tras año sin destruir el capital natural que los sostiene.
Esto no significa que el turismo sea una solución mágica ni que esté libre de problemas. Un turismo mal planificado puede producir masificación, presión sobre los ecosistemas y desigualdades sociales. Precisamente por eso es fundamental que Panamá avance hacia un modelo de turismo basado en la sostenibilidad, con reglas claras, planificación territorial, formación de capital humano y participación activa de las comunidades.
El país tiene además oportunidades únicas para diferenciar su oferta turística. Panamá puede posicionarse como destino de biodiversidad tropical, observación de aves, turismo científico, turismo cultural indígena y experiencias vinculadas a sus parques nacionales y áreas protegidas. Instituciones científicas de prestigio internacional, como las dedicadas al estudio de los ecosistemas tropicales, también podrían integrarse en una propuesta de turismo educativo y científico que atraiga visitantes interesados en conocer y comprender la naturaleza.
Incluso el territorio que hoy ocupa la mina podría convertirse en un símbolo de esta nueva visión. En lugar de representar un conflicto permanente entre economía y ambiente, podría transformarse en un proyecto ejemplar de restauración ecológica, investigación científica y desarrollo de turismo de naturaleza. Experiencias similares en otros países muestran que los territorios recuperados pueden convertirse en laboratorios vivos de sostenibilidad y educación ambiental.
Conclusión
El desafío, por supuesto, no es menor. Requiere liderazgo político, coordinación institucional y una visión de largo plazo que trascienda los ciclos electorales. También exige comprender que la riqueza natural de Panamá no es un obstáculo para el desarrollo, sino uno de sus mayores activos estratégicos.
El turismo sostenible no es la única respuesta, pero sin duda puede ser una de las piezas clave en la construcción de un modelo de desarrollo más equilibrado, resiliente y compatible con la extraordinaria riqueza natural del país.
Lecturas seleccionadas sobre turismo sostenible y minería metálica
- Publicaciones en el Blog sobre Turismo Sostenible
- Publicaciones en el Blog sobre Minería Metálica
- Página de ONU Turismo
- CEPAL sobre Turismo Sostenible
Descubre más desde El Blog de Jorge Prosperi
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Desde la visión salubrista, la propuesta del Dr. Prosperi de apostar por el turismo sostenible es la más coherente con el Principio de Precaución. Mientras que la minería metálica en ecosistemas tropicales como el de Panamá (altamente lluviosos y biodiversos) representa un riesgo elevado de drenaje ácido de mina y contaminación de acuíferos, el turismo sostenible fomenta un estilo de vida saludable y protege la infraestructura natural que nos hace resilientes ante el cambio climático.
Si Panamá opta por la minería, esta no debe evaluarse por sus regalías, sino por su capacidad de garantizar que ni una sola gota de agua ni un solo gramo de tejido humano se vea comprometido por metales pesados. Sin una vigilancia epidemiológica independiente y un Estado con capacidad de fiscalización técnica real, la minería es, desde el punto de vista médico, un factor de riesgo inaceptable.
Excelente. Muchas gracias!