¿Por qué debemos integrar nuestros servicios de salud?

¿Por qué debemos integrar nuestros servicios de salud?Integrar nuestros servicios de salud es una obligación pendiente. Y cuanto antes lo hagamos mejor será. Debemos hacerlo porque lo ordena el artículo 115 de nuestra Constitución Nacional y porque abundan las evidencias que lo sustentan. En ese sentido comparto más adelante, del documento de la OPS Redes Integradas de Servicios de Salud cuya lectura considero obligatoria); aprobado por los países las Américas, entre ellos Panamá, en respuesta al gran desafío de la fragmentación de los servicios de salud y para dar cumplimiento a múltiples compromisos contraídos, entre ellos la Declaración de Montevideo y la Agenda de Salud para las Américas 2008-2017.

En la política se estipula que las Redes Integradas de Servicios de Salud “contribuyen a lograr objetivos de desarrollo a nivel internacional, y al desarrollo de los sistemas de salud basados en la atención primaria de salud (APS) y, por ende, a la prestación de servicios de salud más accesibles, eficientes y de mejor calidad técnica y percibida por los usuarios, que tengan en cuenta las cuestiones de género y la competencia cultural. Como si fuera poco las Redes Integradas de Servicios de Salud, en adelante RISS contribuyen a mejorar la equidad en el acceso a los servicios de salud sin distinción de edad, género, raza, idioma, lugar de residencia, religión, orientación política, orientación sexual, nivel educativo y condición socioeconómica…”.

En ese contexto diversos estudios sugieren que las RISS pueden mejorar la accesibilidad del sistema, reducir la fragmentación del cuidado asistencial, mejorar la eficiencia global del sistema, evitar la duplicación de infraestructura y servicios, disminuir los costos de producción, y responder mejor a las necesidades y expectativas de las personas.

En resumen, es clarísima la pertinencia política, estratégica, técnica, humana, ética y moral subyacente a la necesidad y “obligación” de integrar nuestros servicios de salud, cumpliendo el mandato Constitucional y el compromiso adquirido en los diversos foros internacionales.

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Asuntos que tenemos que resolver…

Asuntos que tenemos que resolver: la corrupción
Corbatas y Casimires. Ernesto Bertani

Esta breve y (espero) provocadora entrega tiene el propósito de enfocarme en los asuntos que tenemos que resolver, refiriéndome con mayor profundidad, a dos condicionantes íntimamente relacionados, que tenemos que abordar como país para poder alcanzar la Cobertura Universal en Salud.

Inicio, para evitar equívocos, haciendo mías las palabras de Rigoberto Centeno, en su atinado comentario, el cual agradezco: “creo que el tema no es si es posible alcanzar la CUS, si no de qué tipo de CUS podemos financiar y como diseñarla lo más equitativamente y dentro del estricto marco de cumplimiento del derecho humano y universal a la salud”. Como recordarán, eso lo señalé con amplitud en mi segunda publicación y creo que todos estamos de acuerdo.

No obstante, mi intención en esta publicación, es poner de relieve que, aunque estemos de acuerdo, hay temas pendientes que no hemos resuelto: el fortalecimiento de la capacidad de Gestión Pública y la necesidad de eliminar la injerencia nociva de los intereses políticos, económicos, y gremiales en las cuestiones públicas…

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¿Es posible alcanzar la Cobertura Universal de Salud?

Ilustración de un manuscrito del siglo XIII en el cual se representa la atención en un hospital de la era. No pensábamos siquiera en la Cobertura Universal de Salud. La meta se limitaba a tratar enfremos con las condiciones que se pudiera. Realidad todavía vigente en algunas latitudes.Hola amigos: luego de haber cerrado esta especie de periplo introductorio, me enfocaré a partir de esta publicación en el desarrollo de los temas específicos de la Cobertura Universal de Salud (Modelo de atención y de gestión, financiamiento, etc.). Lo primero que propongo, es que la pregunta inicial es absolutamente legítima, pues abundan las experiencias que demuestran la dificultad para alcanzarla, a pesar del discurso exaltado y el aparente compromiso político.

Personalmente creo que “sí es posible”, pero fortaleciendo de manera importante la capacidad de Gestión Pública, limitando (ojala eliminando) la injerencia de los intereses políticos y económicos y gremiales. O, en el mejor de los casos, administrando (o manipulando) esta injerencia para el logro de los objetivos de salud, es decir haciendo una gestión “tecno-política” pero estratégica, efectiva, transparente y enfocada en la equidad. Es la condición indispensable para alcanzar la Cobertura Universal.

Considero que esa gestión “tecno-política” pero efectiva, es más fácil de alcanzar para el gerente del nivel regional y local, como lo puede señalar cualquier Director Regional de Salud, y como lo hicimos todos los que fuimos Directores de Sistemas Integrados de Salud en la década de los 80. Hicimos las alianzas estratégicas con las dos cabezas del nivel central, y con los líderes políticos y organizaciones locales, y pusimos la salud en la agenda de los políticos. Otra realidad es la del Director y/o Directora General de Salud, quien se enfrenta todos los días con los intereses políticos partidistas y económicos de turno, haciendo la gestión pública efectiva un reto cotidiano, donde la negociación y la resolución de conflictos se vuelven sus mejores aliadas. O donde en algunos casos, no queda otro camino que tomar distancia y apartarse para no ser parte de la corrupción, dejando las ideas y los sueños para mejores tiempos…

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