La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado hoy unas directrices actualizadas sobre la reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia que proporcionan a los países recomendaciones basadas en la evidencia para ayudar a prevenir o retrasar la aparición de la demencia a lo largo del curso de la vida.
En Panamá, el rápido envejecimiento de la población hará que la demencia deje de ser un problema que afecta únicamente a algunas familias para convertirse en uno de los principales desafíos del sistema de salud, la seguridad social y las políticas de cuidados de largo plazo. Prepararnos desde ahora es una necesidad, no una opción.
Comparto nota de Prensa de la OMS y un breve resumen de la situación de la demencia en Panamá.
¿Qué debemos saber sobre la demencia?
De accuerdo con la OMS, demencia es una afección causada por una enfermedad del cerebro que afecta a la memoria, el pensamiento y la capacidad de funcionar. Más de 57 millones de personas en todo el mundo viven con demencia y la cifra de individuos a los que, cada año, se les diagnostica esta afección asciende a prácticamente 10 millones. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y se estima que representa entre el 60 % y el 70 % de los casos.
Aunque no existe una cura para la demencia, factores de riesgo modificables como el tabaco, el consumo de alcohol, el aislamiento social, la inactividad física, la contaminación atmosférica y las enfermedades no transmisibles (ENT), como la hipertensión o la diabetes, pueden representar cerca del 45 % del riesgo. Además de los efectos sobre la salud, la demencia también tiene consecuencias en la independencia, la dignidad y la seguridad de la persona. Ver más en mis publicaciones previas en el blog sobre demencia.
Directrices actualizadas sobre la reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia
De acuerdo con el Director General de la OMS: “hoy tenemos más información que nunca sobre qué impulsa el riesgo de demencia, y estas directrices traducen estos conocimientos en medidas prácticas”. “Los países cuentan en la actualidad con recomendaciones claras y basadas en la evidencia que pueden implementar de inmediato para proteger la salud cognitiva de las personas”.
Las nuevas directrices de la OMS se hacen eco de la evidencia y las innovaciones más recientes en materia de reducción del riesgo de demencia, y presentan intervenciones de eficacia probada capaces de reducir de manera efectiva el riesgo mediante actividades de sensibilización precoz y medidas oportunas. Suponen una verdadera oportunidad de reducir la carga de la demencia en los próximos decenios mediante una integración más robusta de los servicios relativos a las enfermedades no transmisibles, la salud mental y la salud cerebral.
Reducción del riesgo, prevención de enfermedades
Las directrices actualizadas, que muestran que la base empírica ha crecido de manera significativa desde que la OMS formuló en 2019 sus recomendaciones sobre la reducción del riesgo de demencia, contienen recomendaciones consolidadas sobre cómo abordar conductas que no son saludables, manejar afecciones médicas y reducir la exposición a factores ambientales que puedan contribuir al deterioro cognitivo y a la demencia.
Las directrices recomiendan distintas conductas saludables e intervenciones sobre el modo de vida encaminadas a reducir el riesgo de demencia, entre ellas el entrenamiento cognitivo y la estimulación cognitiva o la participación en actividades sociales para adultos cuya capacidad cognitiva es normal o que experimentan un deterioro cognitivo leve.
El texto actualizado también incluye intervenciones que reducen el riesgo de ENT, como aumentar la actividad física, abandonar el consumo de tabaco, reducir el consumo de alcohol, adoptar una dieta saludable y una nueva recomendación para reducir la exposición a la contaminación atmosférica.
El manejo de afecciones cardio metabólicas como la hipertensión, la diabetes y la hipercolesterolemia también puede ayudar a reducir el riesgo de demencia. Además, pueden ofrecerse auxiliares auditivos como parte de las estrategias de reducción de riesgos.
Las directrices no recomiendan, como intervención para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y/o la demencia, la suplementación con vitaminas B y E, omega-3, ácidos grasos poliinsaturados o multivitaminas/minerales en ausencia de una deficiencia diagnosticada, debido a la falta de evidencia de posibles beneficios que superen los efectos nocivos imprevistos.
Costo humano y económico
La demencia incide en la capacidad de una persona para vivir de manera independiente, trabajar y funcionar, e impone una carga considerable a familias y cuidadores. Supone cuantiosas pérdidas económicas, y su costo anual para la economía mundial se estima en USD 1.3 billones. Aproximadamente la mitad de este se debe a los cuidados no remunerados que ofrecen familiares y amigos. Comprender los factores de riesgo y adoptar medidas para prevenir la demencia puede mejorar la salud y la calidad de vida, lo que ayudará a las personas a llevar una vida más longeva, saludable e independiente.
Estas cifras explican por qué la prevención representa hoy una de las inversiones en salud pública con mayor retorno social y económico.
Resumen de situación de la demencia en Panamá
Panamá, al igual que el resto de América Latina, enfrenta un rápido proceso de envejecimiento poblacional. Como consecuencia, el número de personas que viven con demencia aumentará de manera sostenida durante las próximas décadas. Aunque el país dispone de algunos servicios especializados, todavía no cuenta con una estrategia nacional integral para la prevención, el diagnóstico temprano, la atención continua y el apoyo a los cuidadores. La mayor parte de la carga del cuidado continúa recayendo sobre las familias, especialmente sobre las mujeres.
En este contexto, el país enfrenta varios desafíos prioritarios:
- Diagnóstico tardío, cuando la enfermedad ya ha producido un deterioro importante.
- Escasez de servicios especializados fuera de la ciudad de Panamá.
- Insuficiente capacitación del personal de atención primaria para detectar precozmente el deterioro cognitivo.
- Escaso apoyo a los cuidadores familiares.
- Ausencia de sistemas nacionales que permitan conocer con precisión la magnitud del problema.
¿Qué implicaciones tienen para Panamá las nuevas directrices para prevenir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia?
Para Panamá, el informe constituye una hoja de ruta muy clara. Además, la Asamblea Mundial de la Salud decidió extender el Plan Mundial sobre Demencia hasta 2031 para alinearlo con el Plan Mundial sobre Epilepsia y otros Trastornos Neurológicos, reconociendo que muchos países necesitan más tiempo para implementar sus estrategias. Veamos las principales implicaciones.
- En primer lugar, sería conveniente elaborar un Plan Nacional sobre Demencia con objetivos, indicadores y financiamiento específico.
- En segundo lugar, la detección temprana debería incorporarse a la atención primaria de salud, aprovechando la red de instalaciones del MINSA y la CSS para identificar oportunamente a las personas con deterioro cognitivo.
- En tercer lugar, el país necesita fortalecer los servicios comunitarios y de apoyo domiciliario, de manera que las personas con demencia puedan permanecer el mayor tiempo posible en su entorno familiar.
- También resulta indispensable desarrollar programas de capacitación para médicos generales, enfermeras, trabajadores sociales y cuidadores, así como campañas nacionales que reduzcan el estigma asociado a la enfermedad.
En definitiva, el envejecimiento de la población convierte la demencia en un desafío ineludible para Panamá. Actuar ahora permitirá reducir sufrimiento, preservar la autonomía de miles de personas, aliviar la carga sobre las familias y contener los costos futuros del sistema sanitario. Las nuevas directrices de la OMS ofrecen una oportunidad para transformar este desafío en una agenda nacional de prevención, atención integral y envejecimiento saludable.
Documento de referencia: “Directrices de la OMS sobre la reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia“
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