Las nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la prevención de la demencia llaman a combatir el edadismo. Nos recuerdan que proteger la salud cognitiva no depende únicamente de controlar factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes o el tabaquismo. También exige construir una sociedad que valore a las personas mayores, promueva su participación y combata la discriminación por edad.
Si Panamá aspira a convertirse en una sociedad más desarrollada, deberá aprender a valorar a las personas por lo que pueden aportar, no por la fecha que aparece en su documento de identidad. Porque una sociedad que respeta todas las edades es, también, una sociedad que cuida mejor de todos.
La otra cara del envejecimiento
Vivimos más años que nunca. Este es uno de los mayores logros del desarrollo humano. Sin embargo, el aumento de la esperanza de vida también plantea nuevos desafíos. No basta con añadir años a la vida; debemos añadir vida a esos años.
En este contexto, la discriminación por edad —o edadismo— se ha convertido en una barrera silenciosa para alcanzar un envejecimiento saludable.
La OMS define el edadismo como los estereotipos, prejuicios y actos de discriminación basados exclusivamente en la edad. Aunque puede afectar a personas de cualquier generación, sus consecuencias son especialmente graves para las personas mayores.
El edadismo limita oportunidades de empleo, participación social y acceso a servicios; favorece el aislamiento, deteriora la salud física y mental y reduce la calidad de vida. Además, priva a la sociedad del enorme caudal de experiencia, conocimiento y solidaridad que representan las personas mayores.
Un problema que también afecta a Panamá
Panamá envejece rápidamente. Cada año aumenta la proporción de personas mayores de 60 años y, con ello, crecerán también enfermedades como la demencia, la dependencia y otras condiciones asociadas al envejecimiento.
Pero el principal riesgo no proviene únicamente de esas enfermedades.
También proviene de una cultura que, con demasiada frecuencia, asocia la edad con incapacidad, dependencia o improductividad.
Paradójicamente, mientras se discrimina a muchos adultos mayores por considerarlos “demasiado viejos”, también se cierran oportunidades a los jóvenes por considerarlos “demasiado inexpertos”. Perdemos por ambos extremos.
Lo que dice la evidencia
Combatir el edadismo no solo beneficia a las personas mayores; también mejora las relaciones entre generaciones y fortalece el capital social de los países. El Informe Mundial sobre la Discriminación por Edad de la OMS demuestra que el edadismo no solo vulnera derechos humanos; también tiene consecuencias económicas y sanitarias.
Las personas mayores que sufren discriminación presentan peor salud física y mental, mayor aislamiento social, recuperación más lenta ante enfermedades y menor esperanza de vida.
La evidencia demuestra, además, que combatir el edadismo mejora el bienestar individual y fortalece la cohesión social.
¿Qué debemos hacer para combatir el edadismo?
La OMS identifica tres líneas de acción que han demostrado ser eficaces. Cuando sea posible, deben aplicarse conjuntamente para maximizar sus efectos en el edadismo.
- Invertir en estrategias basadas en pruebas científicas para prevenir y combatir el edadismo. Es necesario dar prioridad a las tres estrategias respaldadas por las mejores pruebas científicas: formulación de políticas y promulgación de leyes, y ejecución de intervenciones educativas y de contacto intergeneracional. Para lograr un cambio real a nivel de las poblaciones, estas estrategias deben ampliarse. En los casos en que esas intervenciones no se hayan llevado a cabo anteriormente, deberían adaptarse y probarse, y posteriormente ampliarse una vez que se haya demostrado su eficacia en el nuevo contexto. Mejorar los datos y las investigaciones para comprender mejor el edadismo y la manera de reducirlo.
- Mejorar nuestra comprensión de todos los aspectos del edadismo ―su escala, sus efectos y sus determinantes― es un requisito previo para reducirlo, tanto cuando se manifiesta contra los jóvenes como contra las personas mayores. Es necesario recopilar datos en todos los países, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos, utilizando escalas de medición del edadismo válidas y fiables. Ahora bien, debería darse la máxima prioridad a la elaboración de estrategias para reducir el edadismo. Las pruebas científicas sobre la eficacia de las estrategias van en aumento, pero aún no están a la altura de lo que se necesita. Convendría optimizar las estrategias existentes, calcular su costo y costoeficacia, y, posteriormente, ampliarlas. Es necesario seguir elaborando y evaluando estrategias prometedoras, como las campañas para reducir el edadismo.
- Crear un movimiento para cambiar el discurso sobre la edad y el envejecimiento. Todos podemos contribuir a afrontar y eliminar el edadismo. Los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil, los organismos de las Naciones Unidas, las organizaciones de desarrollo, las instituciones académicas y de investigación, las empresas y las personas de todas las edades pueden unirse al movimiento para reducir el edadismo. Al unirnos en una amplia coalición podemos mejorar la colaboración y la comunicación entre las diferentes partes interesadas en la lucha contra el edadismo.
Combatir el edadismo: una oportunidad para Panamá
Las nuevas recomendaciones de la OMS sobre prevención de la demencia ofrecen una oportunidad para ampliar nuestra mirada.
Promover un envejecimiento saludable no significa únicamente prevenir enfermedades. Significa también construir comunidades inclusivas, fortalecer la atención primaria, apoyar a los cuidadores, favorecer la participación social y eliminar todas las formas de discriminación por edad.
Combatir el edadismo no es solo una cuestión de justicia. Es una inversión en salud, productividad, cohesión social y desarrollo humano.
Reflexión final
La longevidad es uno de los mayores logros de la humanidad. El verdadero desafío consiste en asegurar que esos años adicionales se vivan con salud, autonomía, participación y dignidad.
Si Panamá aspira a convertirse en una sociedad más desarrollada, deberá aprender a valorar a las personas por lo que pueden aportar, no por la fecha que aparece en su documento de identidad.
Porque una sociedad que respeta todas las edades es, también, una sociedad que cuida mejor de todos.
Descubre más desde El Blog de Jorge Prosperi
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.