Fenómeno de El Niño

Panamá debe prepararse para el costo de la sequía

El fenómeno de El Niño vuelve a colocar al agua en el centro de la conversación económica de Panamá. Y esta vez la advertencia merece especial atención, porque sus efectos pueden trascender ampliamente el ámbito climático y alcanzar al Canal, la generación eléctrica, los alimentos, los precios, el empleo y las finanzas públicas.

En ese sentido, un reciente informe de Deloitte S-LATAM, Potencial impacto económico de “El Niño” en Centroamérica, Panamá y República Dominicana, publicado en septiembre de 2026, analiza precisamente los posibles efectos del fenómeno durante 2026-2027.

Comparto a continuación, con algunas referencias adicionales al final, el contenido de mi columna de opinión publicada en Destino Panamá destinada a compartir un análisis reflexivo de este importante informe.

El agua como asunto económico

Para Panamá, la primera preocupación es evidente: el efecto del fenómeno de el Niño sobre el Canal.

El informe de Deloitte recuerda que durante 2026 ya se han producido reducciones sucesivas del calado permitido para los buques Neopanamax, como consecuencia del descenso del nivel del lago Gatún. El calado pasó de 15,24 metros en junio a 14.48 metros —47.5 pies— desde septiembre. La Autoridad del Canal de Panamá, señala el informe, ha mantenido alrededor de 38 tránsitos diarios, por lo que el ajuste realizado hasta ahora ha sido principalmente sobre el calado y no sobre el número de cupos.

Pero la experiencia reciente nos recuerda que la situación puede complicarse.

Durante la crisis hídrica asociada a El Niño de 2023-2024, los tránsitos diarios llegaron a reducirse de 38 a 18 en el peor momento, mientras el volumen máximo movilizado por el Canal cayó alrededor de 40 %. El lago Gatún alcanzó entonces un mínimo de 79.6 pies.

La importancia de estos datos va mucho más allá de la actividad marítima. El Canal es una fuente fundamental de ingresos para el Estado, pero también depende de un sistema hídrico que abastece de agua potable a una parte importante de la población panameña.

En Panamá, por tanto, hablar de seguridad hídrica es hablar simultáneamente de seguridad económica, logística y sanitaria.

El segundo golpe puede venir por la energía

La sequía también afecta la generación hidroeléctrica.

El informe de Deloitte explica que en una región donde la matriz eléctrica tiene una importante participación de fuentes renovables, particularmente hidroeléctricas, la disminución de los caudales obliga a recurrir en mayor medida a generación térmica, generalmente más costosa. Al mismo tiempo, las temperaturas elevadas aumentan la demanda de electricidad por la utilización de sistemas de refrigeración.

Es decir, aparece un doble efecto: menos oferta hidroeléctrica y mayor demanda de electricidad.

El resultado puede ser una presión adicional sobre las tarifas, los costos de producción y, eventualmente, las cuentas públicas cuando sea necesario recurrir a subsidios.

Aunque la exposición de Panamá no es idéntica a la de otros países centroamericanos, el principio es el mismo: una alteración climática puede terminar afectando la competitividad de la economía.

Los alimentos tampoco están al margen

El tercer canal es el efecto del fenómeno de El Niño en la agricultura.

Deloitte presta especial atención al llamado Corredor Seco centroamericano, donde más de diez millones de personas dependen en buena medida de la pequeña producción de granos básicos. El informe recuerda las pérdidas registradas durante El Niño de 2023-2024 y advierte sobre el riesgo de una nueva reducción de las cosechas de maíz y frijol.

Panamá tiene una estructura productiva diferente, pero eso no significa que pueda permanecer al margen.

Menor producción regional, mayores costos de fertilizantes y combustibles y dificultades logísticas pueden traducirse en mayores costos de los alimentos. Y el efecto no es socialmente neutro: el propio informe señala que el incremento de los precios de alimentos y energía pesa proporcionalmente más sobre los hogares de menores ingresos.

Por eso, una sequía puede convertirse también en un problema de seguridad alimentaria y equidad social.

Fenómeno de El Niño: 2027 puede ser más importante que 2026

Quizás uno de los mensajes más relevantes del informe sea precisamente este.

Los efectos de El Niño no necesariamente aparecen todos al mismo tiempo. Deloitte señala que los impactos más importantes sobre los embalses, las cosechas y el Canal pueden manifestarse con mayor claridad durante el año siguiente.

Esto significa que Panamá no debería evaluar el riesgo únicamente observando lo que ocurre hoy.

La pregunta pertinente no es solamente cuánto ha llovido o cuál es actualmente el nivel del lago Gatún. La pregunta es qué consecuencias tendría para el país una prolongación de las condiciones secas durante los próximos meses.

Y, sobre todo, cuánto estamos haciendo desde ahora para reducir esas consecuencias.

La prevención es también una política económica

El informe de Deloitte plantea que el impacto económico regional del fenómeno de El Niño será heterogéneo y que, para Panamá, la exposición se concentra especialmente en logística y agua. También señala que los efectos pueden ser más visibles en 2027 que en 2026.

Esta advertencia debería ayudarnos a mirar el problema desde una perspectiva diferente.

No se trata de esperar a que aparezca una emergencia para reaccionar. Se trata de fortalecer desde ahora nuestra capacidad para gestionar el agua, garantizar el funcionamiento del Canal, proteger el abastecimiento de agua potable, asegurar la generación eléctrica y reducir la vulnerabilidad de los sectores productivos y de los hogares más expuestos.

Panamá tiene además una ventaja: todavía tenemos margen para prepararnos.

La propia conclusión del informe señala que la resiliencia se construye durante 2026 y que las medidas preventivas en agua, energía, agricultura y espacio fiscal pueden reducir los costos económicos futuros.

El mensaje, entonces, no debería ser de alarma sino de responsabilidad.

El Fenómeno de Fenómeno de El Niño nos recuerda una vez más que el agua no es solamente un recurso natural: es infraestructura económica, salud pública, seguridad alimentaria, energía, logística y soberanía.

Para Panamá, prepararnos para la sequía no significa únicamente prepararnos para un fenómeno climático. Significa prepararnos para proteger las bases sobre las cuales descansa nuestro desarrollo.

Lecturas complementarias sobre el Fenómeno de El Niño

 

 


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