¿Puede Panamá financiar la medicina de precisión?

Reflexión sobre  los desafíos que tenemos que enfrentar y las inversiones que necesitamos hacer

En un artículo previo analizamos las implicaciones de la reciente resolución de la Organización Mundial de la Salud sobre medicina de precisión, y las oportunidades que esta abre para Panamá. Sin embargo, cada vez que surge una innovación en el ámbito de la salud, aparece inevitablemente la misma pregunta: ¿puede Panamá financiar la medicina de precisión?

La respuesta merece una reflexión más detallada sobre  los desafíos que tenemos que enfrentar y las inversiones que necesitamos hacer. No podemos darnos el lujo de ignorar la medicina de precisión.

¿Puede Panamá financiar la medicina de precisión?

Ocurrió con las vacunas más modernas, con los equipos de diagnóstico de alta complejidad, con la digitalización de los servicios de salud y, más recientemente, con la incorporación de herramientas de inteligencia artificial. Ahora la interrogante vuelve a plantearse ante el avance de la medicina de precisión.

Como señalé previamente, la respuesta rápida sería que sí, Panamá puede financiar la medicina de precisión. Sin embargo, la respuesta correcta requiere una reflexión más profunda: la verdadera pregunta no es cuánto cuesta implementarla, sino cuánto podría costarle al país quedarse rezagado frente a esta transformación.

Existe la percepción de que la medicina de precisión es un lujo tecnológico reservado exclusivamente para las naciones más ricas. Esta visión suele asociarla con sofisticados laboratorios genómicos, costosas pruebas de secuenciación genética o tratamientos personalizados de muy alto precio. Sin embargo, reducir la medicina de precisión a esos componentes sería desconocer su verdadero alcance.

La medicina de precisión es, ante todo, una nueva forma de entender la atención sanitaria. Su propósito es utilizar información más detallada sobre las personas y las poblaciones para prevenir enfermedades, mejorar diagnósticos, seleccionar tratamientos más efectivos y optimizar el uso de los recursos disponibles. En otras palabras, busca hacer más eficiente el sistema de salud.

Las inversiones que necesitamos hacer

Desde esta perspectiva, muchas de las inversiones necesarias para avanzar hacia la medicina de precisión son, en realidad, inversiones que Panamá necesita realizar independientemente de este nuevo paradigma. La digitalización de los expedientes clínicos, la interoperabilidad entre sistemas de información, el fortalecimiento de laboratorios, la capacitación del personal sanitario y el desarrollo de capacidades en análisis de datos constituyen necesidades largamente identificadas por especialistas y organismos internacionales.

No se trata, por tanto, de construir una estructura completamente nueva, sino de acelerar procesos de modernización que el país debe emprender de todas maneras si aspira a contar con un sistema de salud más eficiente, integrado y resiliente.

Además, la medicina de precisión no tiene por qué implementarse de forma inmediata ni uniforme en todas las áreas del sistema sanitario. La propia Organización Mundial de la Salud reconoce que su adopción debe ser gradual, progresiva y adaptada a las capacidades y prioridades de cada país.

Panamá podría comenzar fortaleciendo ámbitos donde ya existen capacidades instaladas y beneficios claramente identificables. La vigilancia genómica de enfermedades infecciosas, por ejemplo, demostró durante la pandemia de COVID-19 su enorme valor para detectar variantes y comprender la dinámica de transmisión. De igual forma, el fortalecimiento del diagnóstico molecular puede contribuir tanto al control de enfermedades transmisibles como al manejo de enfermedades crónicas y ciertos tipos de cáncer.

También es importante considerar que la medicina de precisión no solo genera costos; puede producir importantes ahorros. Un diagnóstico más temprano y preciso reduce procedimientos innecesarios, evita tratamientos ineficaces y mejora los resultados clínicos. Un medicamento correctamente seleccionado disminuye reacciones adversas y hospitalizaciones evitables. Una estrategia preventiva mejor focalizada permite dirigir recursos limitados hacia las poblaciones con mayor riesgo.

En sistemas de salud sometidos a crecientes presiones financieras, como ocurre en gran parte del mundo, la precisión también puede convertirse en una herramienta para mejorar la eficiencia.

Desafíos que tenemos que enfrentar

Por supuesto, existen desafíos importantes. Panamá todavía enfrenta fragmentación institucional, brechas en infraestructura digital, limitaciones en recursos humanos especializados y marcos regulatorios que deben fortalecerse para garantizar la protección de los datos sanitarios y genómicos de la población. Estos desafíos son reales y no deben subestimarse.

Sin embargo, tampoco deberían convertirse en argumentos para la inacción. La historia demuestra que los países que esperan a que todas las condiciones sean perfectas suelen llegar tarde a las grandes transformaciones tecnológicas y científicas.

Panamá posee fortalezas que podrían facilitar este proceso. Cuenta con instituciones científicas de reconocido prestigio, una ubicación estratégica, una conectividad internacional privilegiada y una tradición de cooperación con centros de investigación de todo el mundo. Asimismo, posee una diversidad genética y poblacional excepcional que podría contribuir significativamente a la generación de conocimiento científico relevante para América Latina y otras regiones.

Otro aspecto fundamental es que la medicina de precisión debe entenderse como una herramienta para fortalecer la equidad, no para debilitarla. Si se implementa adecuadamente, puede ayudar a identificar necesidades específicas de grupos históricamente desatendidos, mejorar la focalización de programas preventivos y reducir desigualdades en los resultados de salud. Si se implementa mal, podría ampliar las brechas existentes. Por ello, la planificación y la gobernanza serán tan importantes como la tecnología misma.

Conclusión

La transformación digital de la salud, la genómica, la inteligencia artificial y el análisis avanzado de datos ya están modificando la manera en que se previenen, diagnostican y tratan las enfermedades en todo el mundo. Estas tendencias seguirán avanzando, independientemente de las decisiones que adoptemos.

Por ello, el verdadero desafío consiste en prepararnos para aprovecharlas de manera responsable, gradual y equitativa. No se trata de competir con las grandes potencias científicas ni de embarcarse en inversiones desproporcionadas. Se trata de construir capacidades nacionales que permitan incorporar aquellas innovaciones que aporten valor real a la salud de la población panameña.

La medicina de precisión no debe verse como un gasto adicional ni como una moda pasajera. Debe entenderse como una inversión estratégica en conocimiento, eficiencia, prevención y calidad de atención. Y como ocurre con toda inversión estratégica, el costo más alto podría ser no realizarla.

En última instancia, la discusión no debería centrarse exclusivamente en si Panamá puede costear la medicina de precisión. La pregunta más relevante es si Panamá puede darse el lujo de ignorarla.

 

 


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