En seguimiento a mi artículo sobre la inteligencia artificial y salud, comparto un resumen analítico del episodio 34 de Hablemos de Salud, publicado por la OPS el 8 de octubre de 2026, el cual contó con la participación de Marcelo D’Agostino, responsable de Sistemas de Información y Salud Digital de la OPS, y Daniel Luna, especialista en informática en salud del Hospital Italiano de Buenos Aires.
La conversación deja una idea central que conviene trasladar a Panamá: el reto no es decidir si utilizaremos inteligencia artificial en salud, sino aprender a incorporarla con evidencia, preparación institucional y controles adecuados, para mejorar la atención sin profundizar las desigualdades.
Inteligencia artificial y salud: lecciones de la OPS para Panamá
Las principales ideas de la entrevista
La inteligencia artificial ya está transformando los sistemas de salud
Los entrevistados describen aplicaciones que van desde la interpretación de imágenes médicas y la detección de enfermedades hasta la vigilancia epidemiológica, la gestión hospitalaria y la reducción de los tiempos de espera. No estamos hablando exclusivamente de posibilidades futuras: algunas aplicaciones ya se utilizan y están siendo evaluadas en entornos reales.
Su mayor beneficio inmediato podría ser liberar tiempo para la atención
Daniel Luna destaca la recuperación de información de las historias clínicas y la elaboración de resúmenes de alta hospitalaria como ejemplos de reducción de cargas administrativas. Marcelo D’Agostino señala, además, las posibilidades de mejorar la distribución de turnos y facilitar el acceso a servicios especializados.
La lección es importante: la IA no debería limitarse a hacer más rápido el trabajo administrativo, sino contribuir a que los profesionales dispongan de más tiempo para atender a sus pacientes.
El principal riesgo es automatizar sin control
Los entrevistados advierten sobre la confianza excesiva en los resultados de los sistemas, conocida como sesgo de automatización. Una respuesta generada por IA puede ser incorrecta, incompleta o estar condicionada por sesgos en los datos.
Por eso, insisten en preservar la supervisión humana, la confidencialidad de la información y la responsabilidad de los profesionales e instituciones.
La preparación debe preceder a la adopción generalizada
D’Agostino subraya la importancia de conocer el nivel de madurez y preparación de cada país. También advierte sobre la necesidad de evaluar los equipos médicos con IA y distinguir las soluciones adecuadamente certificadas de aquellas cuya seguridad y eficacia no han sido suficientemente acreditadas.
Luna añade que los profesionales necesitan aprender a formular preguntas, interpretar las respuestas y reconocer las limitaciones de estas herramientas.
La regulación debe proteger sin bloquear la innovación
La entrevista plantea una tensión real: los controles son indispensables, pero una regulación mal diseñada puede dificultar la incorporación de soluciones útiles. La respuesta no consiste en escoger entre innovación y seguridad, sino en desarrollar reglas proporcionales al riesgo, mecanismos de evaluación y capacidades para supervisar las tecnologías.
La equidad debe orientar todo el proceso
La IA puede ayudar a ampliar el acceso allí donde escasean los especialistas o los recursos. Pero, si se incorpora sin considerar las desigualdades territoriales, económicas y digitales, también puede profundizarlas. La tecnología debe complementar las capacidades humanas y contribuir a que nadie quede excluido.
¿Qué implicaciones tiene la inteligencia artificial para Panamá?
La entrevista adquiere especial relevancia al relacionarla con los desafíos estructurales de nuestro sistema de salud.
Evaluar nuestra preparación antes de invertir
El MINSA y la CSS deberían realizar una evaluación conjunta de sus capacidades digitales, calidad de los datos, infraestructura, recursos humanos, seguridad y gobernanza. Las herramientas de evaluación de preparación de la OPS y AI-GUARD pueden ayudar a estructurar este ejercicio.
Vincular la IA con la integración MINSA-CSS
La fragmentación institucional no se resolverá mediante algoritmos. Se necesitan sistemas de información interoperables, reglas comunes y mecanismos seguros para compartir información. La IA podría aportar valor cuando exista una base confiable que permita coordinar la atención y planificar los recursos según las necesidades de la población.
Comenzar por problemas concretos y evaluables
Panamá podría estudiar proyectos piloto para reducir las listas de espera, mejorar la programación de citas, optimizar el abastecimiento de medicamentos, apoyar la vigilancia epidemiológica y disminuir las tareas administrativas. Cada proyecto debería demostrar beneficios antes de ampliarse.
Preparar al personal sanitario
La capacitación debe abarcar a directivos, médicos, enfermeras, técnicos y personal administrativo. No basta con enseñar a utilizar herramientas: también hay que aprender a verificar sus respuestas, identificar errores, proteger los datos y mantener el juicio profesional.
Establecer garantías y rendición de cuentas
Toda aplicación debe tener responsables identificables, mecanismos de supervisión humana, protección de datos, evaluación de riesgos y procedimientos para corregir errores y atender reclamaciones. Los resultados deben medirse en términos de calidad, seguridad, acceso, equidad y costos.
La conclusión estratégica
La entrevista de la OPS refuerza una distinción que debemos mantener en el debate panameño: adquirir inteligencia artificial es una decisión tecnológica; incorporarla responsablemente es una decisión de política pública y de gestión sanitaria.
La segunda exige liderazgo institucional, profesionales preparados, datos confiables, regulación apropiada y evaluación continua. También requiere evitar que la innovación avance de manera aislada en cada institución, reproduciendo la fragmentación que ya caracteriza a nuestro sistema.
Para Panamá, la prioridad debería ser construir las condiciones que permitan utilizar la IA allí donde aporte valor demostrado, especialmente para mejorar el acceso, la oportunidad y la calidad de la atención, sin sustituir el criterio profesional ni comprometer los derechos de las personas.
Referencia principal
Episodio 34 de Hablemos de Salud: «IA en salud: ¿Estamos preparados?»
Lecturas complementarias
- Inteligencia artificial en salud pública
- OPS: Inteligencia artificial: sinopsis de política
- Telemedicina y la inteligencia artificial
- Transformación digital del sector salud
- Historia clínica única
Descubre más desde El Blog de Jorge Prosperi
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.