La Tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa más letal del mundo. Cada día mueren casi 4,500 personas a causa de la TB y aproximadamente 30,000 personas contraen esta enfermedad prevenible y curable. Aunque tenemos que hacer mucho más para que no haya ni una muerte más por tuberculosis, se calcula que los esfuerzos mundiales por luchar contra la TB han salvado 54 millones de vidas desde 2000 y han reducido la tasa de mortalidad por TB en un 42%.
En Panamá la tuberculosis sigue siendo un importante problema de salud pública, responsable por más de 190 muertes cada año, la mayoría en nuestras comarcas indígenas y provincias más pobres. Pero la tuberculosis debería ser una enfermedad del pasado. Es prevenible y curable; por lo tanto, no hay duda de que podemos y debemos lograr mejores resultados y no permitir ni una muerte más por tuberculosis.
En ese contexto comparto con ustedes información internacional, complementada con datos nacionales sobre la enfermedad. Será otro reto que enfrentarán las próximas autoridades, pues ningún panameño debe morirse por tuberculosis en el siglo XXI.
El uso inadecuado de antibióticos por los panameños, quedó claramente evidenciado en el excelente artículo que publicó ayer La Prensa, bajo el título “Panameños desconocen uso real de antibióticos: estudio del Gorgas”, en el cual se hace referencia al estudio “Encuesta de Conocimientos y Prácticas de la Población, relacionados al uso responsable de antibióticos”, que fue desarrollado por un equipo de investigadores del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), y en el que participaron mil 264 personas mayores de edad de 4 áreas del país: Panamá (área metropolitana), distrito de San Miguelito, David (Chiriquí) y Santiago (Veraguas).
Para conversar sobre los efectos de la comida chatarra en la salud y en la generación de carbono, me valdré de un brevísimo resumen de la información que nos ofrece la Organización Panamericana de la Salud en su publicación “Consumo de alimentos y bebidas ultra-procesados en América Latina: Tendencias, impacto en obesidad e implicaciones de política pública”. Complementaré compartiendo las ideas centrales del excelente artículo titulado “El precio real de la comida chatarra”, publicado el día de ayer en La Estrella de Panamá. Al final, hago una reflexión donde me pregunto: ¿Por qué, a pesar de conocer los efectos de la comida chatarra en la salud, somos así, descuidados y poco importa?
Nuestros jóvenes están en peligro. La mitad de todas las muertes de jóvenes de entre 10 y 24 años en las Américas se deben a homicidios, siniestros viales y suicidios, todos los cuales se pueden prevenir, revela un nuevo informe lanzado por La Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Los medicamentos que necesitamos fue uno de los temas destacados en el pasado debate presidencial. Todos los candidatos reiteraron con entusiasmo la promesa de garantizar acceso universal a medicamentos, y coincidieron en que el desabastecimiento de medicinas es una de las principales falencias que contribuyen a la crisis que padece nuestro sistema de salud, subrayando también casi todos, el impacto negativo que tiene en la salud de los panameños, el elevado costo de los medicamentos en el país.
Los Restos de la Velocidad. Ese es el provocador nombre de la