
Han pasado doce años desde que la Mesa de Salud, en el marco del Diálogo por la Concertación Nacional, entregara al Ejecutivo de aquel entonces un documento que contenía todos los aspectos que necesaria y obligatoriamente debían tenerse en cuenta para la reestructuración integral del Sistema Sanitario y alcanzar la cobertura universal de salud. Tal vez por lo ambicioso de este propósito, amén de la falta de un genuino compromiso político, es que no hemos sido capaces de cumplir con el discurso.
Esta Cobertura universal implica que todas las personas y las comunidades tengan acceso, sin discriminación alguna, a servicios integrales de salud, adecuados, oportunos, de calidad, determinados a nivel nacional, de acuerdo con las necesidades, así como a medicamentos de calidad, seguros, eficaces y asequibles, a la vez que se asegura que el uso de esos servicios no expone a los usuarios a dificultades financieras, en particular los grupos en situación de vulnerabilidad. Y no perdamos de vista que el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud requieren la definición e implementación de políticas y acciones con un enfoque multisectorial para abordar los determinantes sociales de la salud y fomentar el compromiso de toda la sociedad para promover la salud y el bienestar.
Tal vez por lo ambicioso de este propósito, amén de la falta de un genuino compromiso político, es que no hemos sido capaces de cumplir con el discurso. Pero el próximo 5 de mayo tendremos elecciones generales, y todos los candidatos a presidente han manifestado públicamente su compromiso con la Cobertura Universal en la Salud, por lo que es el momento idóneo para aprovechar la oportunidad y avanzar de forma efectiva.
En ese contexto, consideré necesario aprovechar la voluntad expresada por nuestro presidente electo de avanzar hacia la cobertura universal de salud, para recordar que los profesionales panameños, con amplia participación de la sociedad civil, han generado abundante y suficiente material escrito y experiencias aleccionadoras, que están disponibles para que las nuevas autoridades, con la participación y el control social de la población, avancen en la transformación del sistema de salud. Ahí están disponibles los acuerdos de la Concertación Nacional para el Desarrollo y los Lineamientos para la Mejora y Fortalecimiento del Sistema Nacional Público de Salud integral, en el marco de una Política de Estado (Libro Blanco). Démosle un breve vistazo a las ideas centrales que nos proponen para alcanzar la cobertura universal de salud. No hace falta ponernos a inventar.
La resistencia a los antimicrobianos es una de las mayores amenazas a las que se enfrenta la comunidad mundial. Así lo destaca el alarmante informe hecho público recientemente por las Naciones Unidas, varios organismos internacionales y un grupo de expertos. El informe titulado “No podemos esperar: Asegurar el futuro contra las infecciones farmacorresistentes” pide a las naciones del mundo una acción inmediata, coordinada y a gran escala para evitar una crisis causada por la resistencia a los medicamentos que podría tener consecuencias desastrosas.
La falta de actividad física y calidad de sueño suficiente, ha sido identificada como un importante factor de riesgo para el aumento de peso, obesidad, y el posterior desarrollo de enfermedades no transmisibles, ENT, las cuales constituyen la principal causa de muerte en mundo y en Panamá.
Abordar la barreras de acceso a servicios integrales de salud, centrados en la equidad y la solidaridad, teniendo como meta impulsar acciones que contribuyan a alcanzar la Cobertura Universal de Salud para todas las personas, en todas partes. Ese será el espíritu del
En estos tiempos en los que la tendencia es a exaltar, casi de forma exclusiva, las virtudes de la juventud, y muchos hasta llegan a pedirles disculpas a los jóvenes por el país que les estamos dejando los mayores, vale hacer un alto y reflexionar sobre la necesidad de reconocer y aprovechar los conocimientos y experiencia de las personas mayores, para ayudarnos a fortalecer nuestra democracia y alcanzar el desarrollo con justicia y equidad en nuestro país. La tarea que tenemos por delante no es solo de los jóvenes ni de los mayores, sino de todos los panameños.
Garantizar el derecho de los niños panameños a la educación debe ser una de las principales prioridades del próximo presidente de la república, pues la educación es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de estrategias de superación de la exclusión de niños, niñas y adolescentes, y es esencial para que puedan gozar de otros derechos humanos, como el derecho a la salud o el derecho a la participación.