Los invito a que protejamos nuestra salud. Aunque a este tema ya me referí en una publicación previa, la situación es alarmante y necesita mantenerse vigente a diario. De acuerdo a la Contraloría General de la República de Panamá, en el decenio comprendido entre 2006 a 2015, mas de 80,000 ciudadanos perdieron la vida prematuramente por “enfermedades crónicas no transmisibles”. Todas relacionadas en forma directa o indirecta con estilos de vida asociados a factores de riesgo para la salud y la vida, y con la insuficiente capacidad de nuestro sistema publico de salud. Esas personas le hacen falta a sus familias, a la sociedad y al país. Muchas de estas muertes pudieron evitarse o postergarse, evitando los factores de peligro asociadas a ellas. Y lo más preocupante es la tendencia al aumento del número de enfermos y fallecidos por estas causas.
Lamentablemente, este grave problema y la promoción de la salud, no han sido una prioridad real en la agenda política de nuestros gobernantes, que han estado más preocupados en construir e inaugurar edificaciones, muchas veces innecesarias y, en no pocos casos, sin equipamiento ni recursos humanos adecuados. No se han ocupado de manera efectiva en fortalecer la capacidad del sistema de salud para atender integralmente las ENT y mucho menos para promover las condiciones sociales que permitan actuar sobre los factores determinantes de éstas, e incentivar a las personas al autocuidado de la salud.




