Complemento mi publicación inicial sobre este asunto refiriéndome con más detalles a las principales amenazas que enfrenta el sistema de salud que queremos los panameños. Recordemos que los panameños queremos un sistema de salud que nos ayude a alcanzar el bienestar. Que sea capaz de atendernos y sanarnos cuando perdemos la salud y enfermamos. Pero lamentablemente, como lo demuestran las alarmantes noticias casi diarias y las estadísticas disponibles, ese sistema de salud que queremos, no es el sistema de salud que tenemos. Lo peor es que ciernen sobre nuestro sistema Amenazas tangibles para su transformación y fortalecimiento. Veamos las principales…
Determinantes sociales de salud
Contexto político, social, económico, cultural y ambiental
El sistema de salud que queremos los panameños: primera parte
Los panameños queremos un sistema de salud que nos ayude a alcanzar ese estado de completo bienestar físico, mental y social, al que me referí en mi publicación anterior. Ese sistema de salud que necesitamos debe ser capaz de atendernos y sanarnos cuando perdemos la salud y enfermamos. Para ello debe proporcionarnos la atención integral que responda a nuestras necesidades en todos los niveles, en forma oportuna y gratuita, con calidad y calidez. Debe garantizar que los servicios de salud (hospitales y centros de salud) funcionen. Que haya los recursos humanos suficientes, con los equipos adecuados y medicamentos necesarios para que nuestra población no se quede sin recibir la atención (cirugías, tratamientos, diálisis, etc.…) que necesita, y ningún panameño de cualquier edad fallezca porque el sistema no fue capaz de atenderlo como necesitaba.
Pero lamentablemente, como lo demuestran las noticias casi diarias y las estadísticas disponibles, ese sistema de salud que queremos, no es el sistema de salud que tenemos. En ese sentido, ofreceré en esta publicación un listado de las que considero debilidades y fortalezas de nuestro sistema de salud, así como a las amenazas que se ciernen sobre el mismo, y las oportunidades (que existen las suficientes) para la transformación del mismo. No será esta administración la que resuelva el entuerto, pues han tenido cuatro años para aprovechar ideas, propuestas, planes y recursos, y no han sido capaces de hacerlo. De hecho, en no pocas ocasiones, han sido parte del problema. Le tocará al gobierno que elijamos en el 2019. Ojalá y no nos volvamos a equivocar, y las nuevas autoridades tengan la capacidad y la voluntad política para aprovechar las buenas ideas que ya existen, en lugar de postergar soluciones y ponerse a improvisar. Ya es tarde para el fortalecimiento de nuestro sistema de salud, no lo posterguemos más.
Salud y bienestar: ¡reflexiones para la acción!
Recientemente participé en un conversatorio sobre salud y bienestar. Los organizadores del evento propusieron que cada uno de los invitados diera su respuesta a las siguientes preguntas: ¿Qué es la salud?, ¿Qué significa vida saludable?, ¿Por qué somos así, descuidados y poco importa?, Sabemos que nos conviene, pero no hacemos nada…, ¿Qué tiempo tardaremos si empezamos el cambio hoy?, ¿Cuál sería tu aporte para mejorar la salud de nuestro país?, ¿Cuál es la solución a nuestro problema de salud? Son preguntas muy complejas que requieren de una profunda reflexión y deben hacernos un llamado a la acción, por lo que comparto con ustedes mis reflexiones sobre las tres primeras preguntas y los invito a tenerlas bien presentes a la hora de escuchar los planes y promesas que nos hagan los candidatos a las elecciones de 2019.
Anarquía al volante: ¡vamos de mal en peor!
Luego de más de tres años de estar escribiendo sobre el tema de la seguridad vial y la anarquía al volante en nuestras calles, observo con tristeza que “vamos de mal en peor”. Sigue imperando la ley del más fuerte, la desconsideración, la irresponsabilidad, el juega vivo impune que nos caracteriza a la mayoría de los panameños en nuestro quehacer cotidiano. Y también persiste la muy limitada presencia de las autoridades de policía, quienes en su mayoría optan por no detener a los infractores y ponerles su merecida boleta, pues no hay suficientes efectivos de la policía, y si se interrumpen para discutir con cualquier conductor, se forma el despelote en el semáforo o donde sea que estén parados. Tampoco parecen las autoridades de salud, haber tomado conciencia efectiva de este grave problema que muestra una clara tendencia al ascenso y provoca más de 15,000 heridos y más de 400 vidas cada año. Y en ese triste contexto va esta nueva entrega sobre el tema de la anarquía al volante en nuestras calles.
Bajo peso al nacer: ¡tiene graves consecuencias!
De acuerdo con el INEC un promedio 6,000 niños presentan cada año bajo peso al nacer en el territorio nacional, lo que equivale al 9% de todos los nacimientos. Aunque este porcentaje corresponde al promedio regional para América Latina, debe ser motivo de preocupación para las autoridades y la sociedad, pues tiene graves consecuencias para los recién nacidos y, no es homogéneo en todo el territorio nacional, ni a lo interno de cada provincia y comarca. Además, desde 2012 estamos comprometidos con la aplicación de la Resolución WHA65.6 de la Asamblea Mundial de la Salud, la cual respaldó un Plan integral de aplicación sobre nutrición de la madre, el lactante y el niño pequeño donde se fijaron seis metas mundiales de nutrición para 2025, una De las cuales nos compromete a reducir en un 30% el bajo peso al nacer. En ese contexto compartiré aquí, información relevante que nos proporciona la OMS sobre el problema; el contenido de la Resolución; información nacional; y finalmente, a una serie de intervenciones y políticas costo-eficaces para ayudarnos a reducir las tasas de bajo peso al nacer.
Prevención del Embarazo en Niñas y Adolescentes
El Ministerio de Salud de Ecuador presentó recientemente la “Política Intersectorial de Prevención del Embarazo en Niñas y Adolescentes 2018-2025”. La política es el producto del trabajo interinstitucional de los ministerios de Salud Pública, Educación, Inclusión Económica y Social; Justicia, Derechos Humanos y Cultos; con el apoyo técnico de los organismos de cooperación internacional, la sociedad civil y la academia. Busca contribuir a la prevención y reducción del embarazo en niñas y adolescentes, respetando el derecho a la integridad personal y a una vida libre de violencia, reconociendo la obligación del Estado de proteger a este grupo contra toda forma de violencia basada en género, incluida la violencia sexual. En ese sentido, al felicitar el compromiso y el trabajo de los ecuatorianos, comparto con ustedes la información que nos presenta la página Web del Ministerio de Salud Pública del hermano país y les invito a reflexionar sobre nuestra necesidad de aprehender esta experiencia para el beneficio de nuestras niñas y adolescentes.