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Integración1En el Consejo Directivo 53 de la Organización Panamericana de la Salud, llevado a cabo en 2014 en WDC; Panamá, por intermedio de su Ministro de Salud, se comprometió a cumplir con la Resolución CD53.R14, para desarrollar en el país la “Estrategia para el acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud”. Y conscientes de la fragmentación y segmentación de nuestro sistema de salud, reafirmamos la necesidad de “proveer acceso universal a servicios de salud integrales, de calidad y de ampliación progresiva, que sean coherentes con las necesidades de salud, las capacidades del sistema y el contexto nacional; e identifiquen las necesidades insatisfechas y diferenciadas de la población, al igual que las necesidades específicas de los grupos en situación de vulnerabilidad…”  Luego de más de dos años, seguimos esperando…

Presidente recibe la propuestaSiendo coherentes con dicho compromiso, hace casi dos años, luego de un amplio proceso de consulta, análisis y construcción colectiva de consensos y acuerdos, en medio de gran alegría y esperanzas, la Mesa de Diálogo por la Mejora y Fortalecimiento del Sistema de Salud Integral, entregó al Presidente la propuesta para transformar y mejorar el sistema público de salud. En ese acto nuestro Presidente expresó que “solo sobre la base del diálogo se construye para el futuro…”, “…uno de los pilares de nuestro Plan de Gobierno es la promoción de la salud y la prevención de enfermedades para asegurarles un buen crecimiento y desarrollo a nuestra juventud y una vida sana a todos los panameños y mejorar la calidad de vida de la población productiva para que contribuyan con el desarrollo del país…”

CANUn año después, mediante Decreto Ejecutivo N°1 del 8 de enero de 2016 se creó la Comisión de Alto Nivel (CAN), que tiene como objetivo iniciar la transformación el Sistema Nacional Público de Salud. Al respecto el presidente de la República, dijo que “para él lo más importante era primero sentar a los gremios, buscar la paz laboral que no se había tenido en muchos años, ser justos y poner los recursos del Estado a su disposición…” Por su parte, el nuevo ministro de salud manifestó que “la transformación del sistema de salud…exige que todos, unos más que otros salgamos de nuestra forma de confort para poder hacer los cambios necesarios y pasar a la historia como el grupo de hombres y mujeres que transformaron la salud de este país…”, agregó que “desde hace varias décadas se ha estado hablando de transformar el sistema de salud pública de Panamá, pero solo ha pasado de una lluvia de ideas y planes que no pasaron al amago de ejecutar un avance serio y palpable”, lo cual dicho sea de paso, se aleja de la verdad, pues los sistemas integrados de salud funcionaron con éxito hasta 1989…

Bueno…, luego de más de dos años en medio de una agobiante situación política, plagada de denuncias diarias que nos hacen ver como el país de “pinocho” y nos colocan al borde del abismo; los panameños seguimos esperando a que, como dijo el ministro, “ese grupo de hombres y mujeres transformen la salud del país…”. Más bien pareciera que hemos olvidado que tenemos pendiente seguir avanzando en la construcción de un Sistema Único Público de Salud que responda de forma equitativa, eficiente, oportuna y continua a las necesidades de la población; ofreciendo con humanismo y calidez, atención de calidad.

No tenemos noticias de los avances de la Comisión de Alto Nivel, que debería tener ya un plan operativo y haberlo hecho público, pero lo desconocemos. No obstante, la COMENENAL mantiene la denuncia sistemática, justa y fundamentada, constituyéndose en la principal voz ocupada por promover el cambio necesario. ¡Felicitaciones colegas! Mientras tanto, como ya es su costumbre, el gobierno parece no escuchar, demuestra indiferencia frente a las denuncias, no ha superado el comprometido discurso del momento, y no avanza hacia la construcción del anhelado Sistema Único Público de Salud.

Reconozco que resolver nuestro problema no es un asunto sencillo, y que la simple fusión de dos instituciones en malas condiciones, no puede llevar a nada bueno. Antes debemos comenzar con el fortalecimiento institucional integral de la CSS y el MINSA, pues su situación no es la mejor: las máximas autoridades de ambas instituciones se vieron forzadas a renunciar, ante acusaciones y rumores de diversos tipos y matices. A propósito, estamos esperando que el anterior Director de la CSS responda por todos los desaciertos cometidos durante su mandato y se someta a las auditorías que señale nuestra Contraloría. Por otro lado, la percepción popular califica como mala o muy mala la gestión del actual Ministro de Salud; en medio de sospechas de favoritismo, no concluye el proceso de nombramiento del futuro Director de la CSS; y en nuestros servicios de salud, son frecuentes los reclamos por construcciones en mal estado o paralizadas, así como las carencias de todo tipo, en especial de medicamentos. Todo lo cual es inconcebible si consideramos la cantidad de dinero que manejan ambas instituciones y, como nos señala la COMENENAL, ha sido aprovechado por el Gobierno para la externalización de servicios y compras directas a favor de empresas de allegados

En ese contexto le reitero respetuosamente a nuestro Presidente que cumpla con su promesa, que le brinde todo el efectivo apoyo político, estratégico, técnico y financiero a la Comisión de Alto Nivel, que apoye el fortalecimiento de la capacidad del MINSA para el ejercicio de su Función Rectora y que promueva el mejoramiento de la capacidad de Gestión Pública, eliminando de raíz la injerencia de los intereses políticos y económicos y gremiales, favoreciendo una gestión en salud, “tecno-política” pero estratégica, efectiva, transparente y enfocada en la equidad.

Para finalizar me referiré a la publicación “Señalando el camino hacia la cobertura universal de salud: un llamado a la acción”, una colaboración entre la Organización Panamericana de la Salud, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y la revista científica The Lancet. El escrito proporciona recomendaciones para alcanzar un sistema de salud que “garantice el bienestar de las personas, a través de la protección contra riesgos de salud pública mediante la vigilancia, la prevención y las actividades de regulación; la evaluación de la calidad de la atención; y la protección financiera contra las consecuencias económicas de las enfermedades y las lesiones…”

La misma publicación nos invita a que le prestemos especial atención a “vigorizar la Rectoría del MINSA, el financiamiento y la prestación de servicios, para aumentar la efectividad y la eficiencia, promover la equidad; a incrementar el financiamiento en salud y, con el tiempo, aumentar la proporción del financiamiento de la cobertura universal de salud a partir de impuestos generales; a promover la transparencia y la rendición de cuentas; a fortalecer la participación de la sociedad civil en el diseño, implementación y seguimiento de la propuesta; al diseño de intervenciones intersectoriales para abordar los determinantes de la salud e iniciativas para hacer frente a los nuevos desafíos relacionados con las enfermedades no transmisibles, las lesiones y las enfermedades mentales; al establecimiento de mecanismos efectivos para supervisar y asegurar la calidad y calidez de la atención; y al mejoramiento de la formación, disponibilidad y distribución de los trabajadores de la salud…

Y agrego yo: Eso sí, ¡por favor no improvisemos! La mayoría de las publicaciones disponibles señalan que los mejores sistemas de salud de la región son los de Costa Rica, Uruguay, Colombia, Brasil, México y Chile.

Costa Rica tiene el atractivo adicional de ser el vecino con el que tenemos excelentes relaciones (excepto en el fútbol), y poseer un sistema de salud muy parecido al nuestro. Puede demostrar que cumple ya con las metas e indicadores ilustrativos de la cobertura universal de salud, propuestos en la publicación de la OMS “Monitoreo del progreso hacia la cobertura universal de salud a nivel nacional y global”. Démosle un vistazo al documento Salud en las Américas para Costa Rica. Les aseguro que luego de la lectura estarán de acuerdo con que “el sistema de salud de Costa Rica es el referente obligado para nuestro quehacer”…

Entonces, ¿qué esperamos? ¡Tiene la palabra Señor Presidente!

 

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