
Hace cuatro años manifesté en esta bitácora que la demencia debería ser una prioridad en salud pública. En aquel entonces me basé en la Nota descriptiva de la Organización Mundial de Salud sobre la “Demencia: una prioridad para la salud pública” y les invité a leer la totalidad de los materiales disponibles en el sitio Web de la OMS dedicado a enfrentar con éxito este importante problema de salud pública que afecta a cerca de 50 millones de personas en el mundo, y la enfermedad de Alzheimer, que es la forma más común de demencia, acapara entre un 60% y un 70% de los casos.
En ese sentido, el día de ayer la misma OMS nos informa que, el mundo no está abordando el reto de la demencia y subraya que, solo una cuarta parte de los países del mundo cuenta con una política, estrategia o plan nacional de apoyo a las personas con demencia y sus familias, según el informe sobre la situación mundial de la respuesta de salud pública a la demencia de la Organización Mundial de la Salud, publicado hoy. La mitad de estos países se encuentran en la Región Europea de la OMS, y el resto se reparte entre las demás regiones. Sin embargo, incluso en Europa, muchos planes están expirando o ya lo han hecho, lo que evidencia la necesidad de un compromiso renovado por parte de los gobiernos. Al mismo tiempo, según el informe, el número de personas que viven con demencia está creciendo: la OMS calcula que más de 55 millones de personas (el 8,1% de las mujeres y el 5,4% de los hombres mayores de 65 años) viven con demencia. Se calcula que esta cifra aumentará a 78 millones para 2030 y a 139 millones para 2050.

Los trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias son responsables por una proporción considerable de los problemas de salud. Así lo informa el reciente documento de la Organización Panamericana de la Salud titulado “
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que tiene lugar el 4 de febrero, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insta a acelerar los esfuerzos de prevención y control para crear un futuro sin cáncer cervicouterino, el tercero más frecuente entre las mujeres de América Latina y el Caribe, pero uno de los que se pueden prevenir.
