Prevalencia de subalimentación e inseguridad alimentaria

Enfrentamos un grave y complejo problema de salud, afectando a miles de personas en Panamá.

Prevalencia de subalimentación e inseguridad alimentaria

Complemento este artículo sobre la prevalencia de subalimentación e inseguridad alimentaria, invitándolos a la lectura de la reciente publicación de la CEPAL titulada: “Financiamiento para la seguridad alimentaria y la nutrición en América Latina y el Caribe”. Este documento presenta una primera aproximación al tema del financiamiento necesario para la erradicación del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas. Enfrentamos un grave y complejo problema de salud, afectando a millones de personas en América y el Caribe, y miles en Panamá.

Para ilustrar esta realidad comparto resumen de los mensajes principales del capítulo 1 de la publicación Panorama regional de la seguridad alimentaria y la nutrición 2023 dedicado a la prevalencia de subalimentación e inseguridad alimentaria.Complemento con gráficas (de la publicación) que evidencian que nuestro país no escapa a esa realidad, e invito a nuestras autoridades a leer todo el documento para ayudarnos tomar muy en cuenta esta realidad y modificarla, junto con la empresa privada y la sociedad en general, en los cinco años que tendrán para hacerlo.

Subalimentación e inseguridad alimentaria: ¿de qué estamos hablando?

La subalimentación y la inseguridad alimentaria son problemas críticos que afectan a millones de personas en todo el mundo, especialmente en países en desarrollo. Estos términos, aunque relacionados, tienen significados específicos y diferentes matices.

Subalimentación

La subalimentación se refiere a la situación en la que una persona no consume la cantidad suficiente de calorías para mantener un nivel de actividad normal y una salud adecuada. Es un estado prolongado de insuficiencia calórica que puede llevar a la malnutrición.

Inseguridad Alimentaria

La inseguridad alimentaria se refiere a la falta de acceso regular a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para mantener una vida saludable y activa. La inseguridad alimentaria puede ser transitoria (causada por una crisis temporal) o crónica (una condición persistente).

Ver más aquí.

Prevalencia de la subalimentación y la inseguridad alimentaria

Se requiere una acción coordinada a nivel regional para abordar las causas subyacentes, mejorar la producción agrícola, fortalecer las redes de seguridad social y combatir la pobreza. Las políticas deben enfocarse en mejorar el acceso a alimentos nutritivos y en promover una mayor resiliencia ante los impactos climáticos y económicos. Veamos algunas gráficas que ilustran los mensajes principales del capítulo.

Mensajes principales para el ODS 2.1: subalimentación e inseguridad alimentaria

Prevalencia de subalimentación e inseguridad alimentaria

Prevalencia de subalimentación e inseguridad alimentaria

Mensajes principales

  • En América Latina y el Caribe, se han logrado avances en la lucha contra el hambre y la inseguridad alimentaria. En Mesoamérica _donde estamos ubicados_ la prevalencia del hambre se mantuvo y la de la inseguridad alimentaria moderada o grave aumentó levemente. En el Caribe ambas prevalencias aumentaron.
  • El hambre afectó al 6.5 % (43.2 millones de personas) de la población de América Latina y el Caribe. La prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave fue más elevada que la estimación mundial.
  • A nivel mundial, la prevalencia del hambre se mantuvo relativamente estable entre 2021 y 2022, afectando al 9.2% de la población mundial en 2022. En América Latina y el Caribe, la prevalencia disminuyó del 7% en 2021 al 6.5% en 2022, pero todavía se encuentra 0.9 puntos porcentuales por encima del nivel de 2019, previo a la pandemia de la COVID-19.
  • La prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave en la región fue superior a la estimación mundial. En efecto, en 2022, el 37.5% de la población de la región se vio afectada, en contraste con el 29.6% a nivel mundial. Sin embargo, en la región se observó una reducción en esta condición en comparación al año anterior, mientras que a nivel global se mantuvo constante.
  • En 2022, 247.8 millones de personas en la región experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave, lo que equivale a una disminución de 16.5 millones con respecto a 2021. Las cifras estimadas para 2022 indican que 159 millones de personas en Sudamérica, 61.9 millones en Mesoamérica y 26.9 millones en el Caribe sufrieron inseguridad alimentaria moderada o grave.
  • La inseguridad alimentaria grave afectó al 12.6 % de la población (83.4 millones de personas) en la región, con una prevalencia del 12.7% en Sudamérica (55.4 millones), 8.6% en Mesoamérica (15.4 millones) y 28.2% en el Caribe (12.5 millones).
  • Las persistentes desigualdades en la región tienen un impacto significativo en la seguridad alimentaria de los más vulnerables. La prevalencia de la inseguridad alimentaria moderada o grave continúa afectando más a las mujeres que a los hombres. Aunque la brecha se redujo en la región, todavía es de 9.1 puntos porcentuales. Además, en 2022, la inseguridad alimentaria moderada o grave fue 8.3 puntos porcentuales mayor en las zonas rurales que en las urbanas.

Financiamiento para la seguridad alimentaria y la nutrición en América Latina y el Caribe

De acuerdo con la CEPAL, el hambre y la malnutrición persisten como desafíos globales, afectando también a América Latina y el Caribe (ALC). Existen diferentes propuestas acerca de las políticas e intervenciones para hacer frente a esos problemas conjuntamente como región y para cada país. Pero por lo general, no van acompañados de propuestas sobre cómo financiar las acciones necesarias para eliminar el hambre y combatir la malnutrición. Este documento presenta una primera aproximación al tema del financiamiento necesario para la erradicación del hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas en ALC.

Ver el documento completo aquí.


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4 comentarios en «<h1>Prevalencia de subalimentación e inseguridad alimentaria</h1> <h3>Enfrentamos un grave y complejo problema de salud, afectando a miles de personas en Panamá.</h3> »

  1. En Panamá la subalimentación ha venido disminuyendo con un indicador de 5.1, sin embargo prevalecen problemas de malnutrición tales como sobrepeso, obesidad y carencias de micronutrientes, en las que debemos seguir trabajando a través de intervenciones que inicien desde la ventana critica de oportunidades durante los primeros 1000 días de vida.

    Algo importante es que el Gobierno entrante, debe trabajar de forma integral por el tema de inseguridad alimentaria y nutricional de forma transversal, a través de cada una de las instituciones con perfil social y de salud, con el fin de impactar de forma positiva en el ambiente alimentario, creando políticas de Alimenticio y Nutrición que garanticen la seguridad alimentaria y nutricional para todos de forma oportuna y continua, cumplir un ajuste salarial para garantizar el acceso económico a una dieta saludable, entre otros.

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  2. En Ecuador 1 de cada 5 niños padece DCI. Son 250.000.
    Hasta ahora las evidencia para las intervenciones provienen de encuestas nutricionales sobre muestras poblacionales limitadas.
    Este panorama obsoleto va cambiando con el funcionamiento optimizado de las salas situacionales en los establecimientos periféricos y los mapas parlantes web elaborados con participación comunitaria. Estas herramientas, apoyadas por la IA, proveen la ubicación y características personalizadas de cada caso para la intervención nutricional inmediata.
    Otro aspecto crítico es a participación ciudadana intensiva en la evaluación en línea de los resultados de la implementación de la políticas nutricionales nacionales por los organismos gubernamentales. Esto se hace a través del Consejo Consultivo DCI. Así, se intenta limitar la burocratización de los programas, permitir la participación de la empresa privada y contrarrestar las taras de la metodología verticalizada y centralizada, que entorpecen la llegada directa de los recursos a los receptores identificados.
    Lamentablemente, parece que en el 2030 no se cumplirán las metas del ODS2. Faltan actualizaciones gerenciales profundas y cambios radicales en la orientación de la política pública nutricional. Y ya no se debe seguir perdiendo el tiempo en reuniones y debates estériles e interminables. El entorno digital nutricional esta repleto de instrumentos útiles para avanzar con mayor velocidad hacia el cumplimiento de las metas.

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