Necesitamos una sola salud en Panamá. Cada vez resulta más evidente que la salud no comienza en un hospital. Empieza mucho antes: en los bosques que se conservan —o se destruyen—, en el agua que protegemos —o contaminamos—, en los animales con los que convivimos y en los sistemas productivos que elegimos como sociedad.
Esa es la esencia del enfoque de Una Sola Salud (One Health), hoy impulsado a nivel global como una de las respuestas más integrales a los desafíos sanitarios del siglo XXI.
La Organización Mundial de la Salud lo define con claridad: se trata de un enfoque que busca equilibrar y optimizar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas, reconociendo que están profundamente interconectados. Y no es teoría. Es una necesidad urgente.
Del concepto a la urgencia global
El pasado 7 de abril de 2026, en el marco del Día Mundial de la Salud, líderes globales se reunieron en el One Health Summit en Lyon. El mensaje fue inequívoco: los grandes riesgos sanitarios —pandemias, resistencia antimicrobiana, inseguridad alimentaria, cambio climático— no pueden abordarse de manera fragmentada.
Se requiere coordinación, ciencia y acción conjunta entre sectores tradicionalmente separados.
La lección de la pandemia de COVID-19 sigue fresca: cuando ignoramos la relación entre salud humana, animal y ambiental, el costo es global, profundo y duradero.
Una sola salud en Panamá
Panamá no es un actor marginal en esta discusión. Al contrario: es un país donde el enfoque de Una Sola Salud no solo es pertinente, sino estratégico.
Somos un territorio de alta biodiversidad, un corredor biológico clave, un hub logístico global y, al mismo tiempo, un país vulnerable a múltiples riesgos:
- Enfermedades zoonóticas emergentes
- Deforestación y presión sobre ecosistemas
- Contaminación de fuentes hídricas
- Cambio climático y eventos extremos
- Urbanización acelerada sin planificación suficiente
En otras palabras: somos un laboratorio vivo de los desafíos que One Health busca abordar. Pero también, una oportunidad.
De la fragmentación a la integración
Hace tres años señalábamos en este mismo blog que Panamá necesitaba avanzar hacia una visión integrada de la salud. Hoy, ese llamado es aún más urgente.
Nuestro modelo institucional sigue fragmentado:
- El sector salud trabaja separado del ambiental
- La producción agropecuaria rara vez se articula con la salud pública
- La gestión del agua no siempre se conecta con la prevención de enfermedades
- Las decisiones territoriales no incorporan plenamente sus impactos sanitarios
El resultado es predecible: respondemos tarde, de forma reactiva y con costos más altos.
Una Sola Salud plantea exactamente lo contrario: anticipación, coordinación y prevención.
¿Qué implicaría adoptarlo en serio?
No se trata de crear una nueva burocracia, sino de cambiar la lógica de acción pública. Algunas claves para Panamá:
1. Gobernanza intersectorial real
Salud, ambiente, agricultura, agua y desarrollo territorial deben planificar juntos, no en paralelo. Esto implica mecanismos formales de coordinación, metas compartidas y rendición de cuentas conjunta.
2. Sistemas de vigilancia integrados
Monitorear riesgos en animales, ecosistemas y humanos como parte de un mismo sistema. La información debe fluir de manera oportuna para anticipar brotes y reducir impactos.
3. Protección de ecosistemas como política de salud
Conservar bosques y cuencas no es solo ambientalismo: es prevención sanitaria. La degradación ambiental incrementa los riesgos de enfermedades emergentes.
4. Seguridad alimentaria sostenible
Reducir riesgos en la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo. Esto exige prácticas más seguras, trazabilidad y control sanitario efectivo.
5. Educación y cultura de prevención
Entender que la salud también se construye fuera del sistema sanitario. Promover hábitos, conciencia ambiental y responsabilidad colectiva es clave.
6. Financiamiento alineado con la prevención
Asignar recursos no solo para curar, sino para evitar enfermedades. Invertir en prevención resulta más eficiente y sostenible.
7. Enfoque territorial y participación local
Adaptar las estrategias a las realidades de cada región, incorporando a comunidades, gobiernos locales y saberes tradicionales en la toma de decisiones.
Una decisión de país
Adoptar el enfoque de Una Sola Salud no es un gesto declarativo ni una moda técnica. Es, en esencia, una redefinición de cómo el Estado piensa, prioriza e invierte.
Las claves están sobre la mesa: coordinación real, vigilancia integrada, protección de ecosistemas, seguridad alimentaria, educación preventiva, financiamiento inteligente y acción territorial. Lo que falta no es diagnóstico, es decisión.
En un país como Panamá —biodiverso, vulnerable y estratégico—, seguir fragmentando la respuesta pública equivale a administrar riesgos que ya sabemos que pueden convertirse en crisis.
Una Sola Salud ofrece algo distinto: la posibilidad de anticipar, de prevenir y de construir resiliencia desde la raíz.
La pregunta, entonces, no es si podemos hacerlo. Es si estamos dispuestos a hacerlo a tiempo. Y actuar en consecuencia.
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Buen enfoque