La reciente celebración del One Health Summit 2026 en Lyon no fue un evento más en la agenda internacional: fue la señal de que el enfoque de “Una sola salud” ha dejado de ser una aspiración técnica para convertirse en un nuevo estándar de política pública. El mundo ya pasó de la conversación a la acción.
En artículos anteriores hemos abordado qué significa este enfoque y por qué es relevante para Panamá. En esta cuarta entrega, la pregunta es distinta —y más exigente:
¿Qué implica, en términos concretos, que el mundo ya esté avanzando… y Panamá aún no haya dado el salto?
Del consenso global a la presión sobre los países
El One Health Summit consolidó algo clave: el consenso ya no está en discusión.
Hoy existe acuerdo internacional en que:
- la prevención debe ser el eje de los sistemas de salud
- los riesgos sanitarios son sistémicos (humanos, animales y ambientales)
- la fragmentación institucional es una debilidad estructural
Pero este consenso tiene una consecuencia directa: eleva el estándar con el que se evaluará a los países.
Ya no basta con reconocer el problema. Ahora cuenta la capacidad de implementación.
Una nueva métrica: preparación, no reacción
El cambio más profundo es conceptual, pero con efectos prácticos inmediatos.
Los países comenzarán a ser medidos por:
- su capacidad de anticipar brotes
- la integración de sus sistemas de información
- la coordinación interinstitucional
- la inversión en prevención
Esto redefine indicadores clave en:
- competitividad
- gobernanza
- seguridad nacional
En otras palabras: la salud se convierte en variable estructural del desarrollo.
Panamá: ventajas estratégicas que aún no se traducen en política
Panamá no parte de cero. Tiene condiciones excepcionales:
- una ubicación geográfica estratégica
- alta biodiversidad
- capacidades logísticas de escala global
- instituciones técnicas con experiencia acumulada
Pero esas ventajas no se han convertido en una estrategia integrada. El problema no es de diagnóstico. Es de ejecución.
El verdadero cuello de botella: la arquitectura del Estado
El principal obstáculo para avanzar hacia un enfoque One Health en Panamá no es la falta de conocimiento ni de recursos básicos. Es la forma en que el Estado está organizado. Hoy:
- los datos no convergen
- las decisiones no se integran
- las políticas se diseñan por sector, no por sistema
Y eso genera tres riesgos críticos:
- Ceguera sistémica No ver las conexiones entre eventos que parecen aislados.
- Respuesta tardía Actuar cuando el problema ya escaló.
- Ineficiencia acumulada Duplicación de esfuerzos y uso subóptimo de recursos.
De la coordinación a la integración: el salto pendiente
Panamá ha avanzado en mecanismos de coordinación interinstitucional.
Pero el nuevo estándar exige algo más profundo. Pasar a la integración funcional. Esto implica:
- sistemas de información interoperables
- protocolos compartidos entre sectores
- toma de decisiones conjunta basada en evidencia
No es un ajuste menor. Es un cambio estructural.
Cinco decisiones concretas que Panamá puede tomar ahora
El valor de esta agenda está en su aplicabilidad. Hay acciones claras que pueden iniciarse sin esperar reformas complejas:
Crear un sistema nacional de vigilancia integrada
Conectar en tiempo real:
- salud humana
- salud animal
- variables ambientales
Priorizar territorios críticos
Focalizar intervenciones en:
- Darién
- cuencas hidrográficas
- zonas de expansión urbana
Integrar la gestión del agua en la agenda sanitaria
El agua no es solo infraestructura. Es un determinante central de la salud.
Incorporar análisis de riesgo en la planificación pública
Cada política relevante debería evaluar: impactos sanitarios, ambientales y sociales combinados
Posicionar a Panamá como hub regional
Aprovechar su conectividad para:
- liderar vigilancia epidemiológica
- atraer cooperación internacional
- generar conocimiento aplicado
Una dimensión clave: la confianza
Hay un elemento que suele quedar fuera del análisis técnico, pero que es decisivo: la confianza.
Un Estado fragmentado no solo responde peor. También comunica peor. Y en contextos de riesgo sanitario, son tan importantes como la capacidad operativa:
- la credibilidad institucional
- la claridad en la información
- la coherencia en las decisiones
Sin confianza, no hay prevención efectiva.
El costo de no actuar
No avanzar hacia este enfoque tiene costos reales:
- mayor exposición a crisis sanitarias
- impacto económico en sectores clave
- pérdida de competitividad internacional
- deterioro de la gobernanza
Pero hay un costo aún mayor: perder la oportunidad de anticiparse.
Más que una política sectorial: una visión de país
El enfoque de “Una sola salud” no es una política pública más.
Es un marco para repensar:
- la relación entre desarrollo y sostenibilidad
- la forma en que el Estado gestiona riesgos
- la capacidad del país para anticipar el futuro
En ese sentido, es también una prueba de madurez institucional.
Conclusión: la ventana de oportunidad
El One Health Summit no impone obligaciones. Pero sí establece expectativas. Marca un nuevo estándar global en salud. ¿Qué debe hacer Panamá ahora para no quedarse atrás? Análisis y propuestas concretas.
Panamá aún está a tiempo de posicionarse como un país que entiende el cambio y actúa en consecuencia. Pero esa ventana no estará abierta indefinidamente.
Porque en el nuevo escenario global, los países no serán recordados por haber entendido el problema, sino por haber actuado a tiempo.
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