Alcanzar la equidad en salud es el gran desafío del sistema de salud panameño. La esperanza de vida de un niño difiere enormemente en función de donde se haya nacido. En la Comarca Ngäbe Buglé o en la ciudad de Panamá, donde puede esperar vivir más de 80 años. Dentro de nuestro país, las diferencias con relación a la esperanza de vida, mortalidad materna, alfabetismo, vivienda, ingresos, son dramáticas. Pero eso no tiene por qué ser así y no es justo que sea así. Es injusto que haya diferencias sistemáticas en el estado de salud, cuando estas pueden evitarse mediante la aplicación de medidas razonables. Eso es lo que denominamos inequidad sanitaria.
Por su parte el modelo biomédico de salud, predominante en nuestro sistema, con grandes hospitales públicos y privados, tiene utilidad para disminuir las consecuencias adversas de las enfermedades, pero es insuficiente para mejorar eficazmente la salud de las personas, y para promover la equidad en salud. Hace falta superar el gran desafío que suponen los determinantes sociales de la salud, particularmente importantes en Panamá, caracterizado por una gran desigualdad socioeconómica y amplias inequidades en salud.