El verdadero contrato social que necesita Panamá en el siglo XXI no consiste únicamente en redefinir la relación entre el Estado y los ciudadanos. Consiste en acordar que el desarrollo para el bien común sea el propósito superior de la República y el criterio que oriente todas las decisiones públicas.
En un artículo reciente sostuve que, antes de discutir una nueva Constitución, Panamá debe definir el proyecto de país que aspira a construir. Esa reflexión conduce inevitablemente a una segunda pregunta: ¿qué contrato social necesita Panamá para hacer posible ese proyecto nacional?
Comparto contenido ampliado de mi artículo original en mi columna del diario digital Destino Panamá, y los invito a definir qué país queremos construir, cuáles serán nuestras prioridades y qué responsabilidades estamos dispuestos a asumir para alcanzarlas.