
La reciente conformación de la comisión encargada de la integración del sistema público de salud devuelve plena actualidad la necesidad de avanzar en el funcionamiento del modelo de atención de salud que Panamá necesita.
El escenario obliga a retomar el debate que venimos postergando desde hace décadas: no se puede integrar lo que no comparte un mismo modelo de atención, pues, la integración institucional solo produce resultados cuando se apoya en un diseño claro del cuidado, centrado en las personas, con responsabilidades sanitarias definidas, redes territoriales funcionales y métricas orientadas a resultados en salud.
En este contexto comparto este texto, que sintetiza una línea de reflexión sostenida _durante diez años_ sobre el modelo de atención que Panamá necesita para cumplir su mandato constitucional y transformar la integración en una herramienta real de equidad, eficiencia y calidad. Resumo esas reflexiones, combinando fundamentos conceptuales, análisis normativo y propuestas operativas, con una pregunta de fondo que sigue vigente: ¿estamos organizando el sistema para producir salud o apenas para administrar enfermedad?




