El modelo de atención de salud que Panamá necesita

Integrar sin un modelo de atención es reorganizar la fragmentación

El modelo de atención de salud que Panamá necesita

La reciente conformación de la comisión encargada de la integración del sistema público de salud devuelve plena actualidad la necesidad de avanzar en el funcionamiento del modelo de atención de salud que Panamá necesita.

El escenario obliga a retomar el debate que venimos postergando desde hace décadas: no se puede integrar lo que no comparte un mismo modelo de atención, pues, la integración institucional solo produce resultados cuando se apoya en un diseño claro del cuidado, centrado en las personas, con responsabilidades sanitarias definidas, redes territoriales funcionales y métricas orientadas a resultados en salud.

En este contexto comparto este texto, que sintetiza una línea de reflexión sostenida _durante diez años_ sobre el modelo de atención que Panamá necesita para cumplir su mandato constitucional y transformar la integración en una herramienta real de equidad, eficiencia y calidad. Resumo esas reflexiones, combinando fundamentos conceptuales, análisis normativo y propuestas operativas, con una pregunta de fondo que sigue vigente: ¿estamos organizando el sistema para producir salud o apenas para administrar enfermedad?

Premisas indispensables para un modelo de salud centrado en las personas

Un punto de partida imprescindible es recordar que un sistema de salud no es solo un conjunto de servicios. Como bien señala Federico Tobar, las políticas de salud deben construir ciudadanía, promover la integración social y concretar derechos. Producir salud implica algo más profundo que prolongar la vida: significa darles calidad, dignidad y equidad a los años ganados.

De allí se desprenden varias premisas esenciales. La primera es la equidad: no puede haber un modelo que reproduzca una salud pobre para pobres y una salud de calidad para quienes pueden pagar. El financiamiento colectivo debe servir para garantizar acceso homogéneo a cuidados de calidad, evitando que las desigualdades sociales se “inscriban” en los cuerpos de la población.

La segunda es que el sistema debe producir resultados de salud, no solo reformas organizativas. La salud como derecho y la equidad como principio no eximen al sistema de demostrar impacto real sobre la situación sanitaria. El modelo es para la salud, no para la enfermedad.

Otra premisa clave es la responsabilidad sanitaria nominada. En un sistema fragmentado, nadie es responsable de la salud de las personas. El antídoto contra esa fragmentación es un modelo de atención donde exista un responsable claro —principalmente en el primer nivel— por la trayectoria de salud de cada persona y población adscrita.

A esto se suma la necesidad de reconocer que la salud implica derechos y deberes, tanto para el sistema como para los ciudadanos, y que producir salud es una tarea colectiva, participativa y política. Sin participación social, sin voluntad política, sin sostenibilidad construida con actores diversos, ningún modelo sobrevive.

Finalmente, un sistema funciona mejor cuando optimiza recursos, reduce el gasto de bolsillo de las familias y elimina las peregrinaciones médicas innecesarias. Cuando los pacientes tienen que desplazarse, insistir o pagar para resolver lo básico, el modelo ha fallado.

El Modelo de Atención de Salud de Panamá: avances normativos y brechas operativas

En diciembre de 2018, Panamá adoptó formalmente un Modelo de Atención de Salud mediante Decreto Ejecutivo que establece el modelo. Aunque su emisión fue tardía, el contenido del Decreto y su documento técnico asociado se apoyan en evidencia científica sólida y en consensos internacionales ampliamente reconocidos.

El Modelo reafirma la Atención Primaria de Salud como eje, el fortalecimiento del primer nivel, el abordaje de los determinantes sociales y la organización de los servicios en Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS). También establece su carácter obligatorio para todos los prestadores públicos, sin excepciones.

Sin embargo, el principal déficit no ha sido conceptual, sino operativo. El documento carece de una estrategia clara de implementación, cronograma, responsabilidades y métricas. Sin un plan de acción explícito, el Modelo corre el riesgo de quedar como una declaración de buenas intenciones, conocida por los equipos técnicos pero poco aplicada en la práctica cotidiana.

Hacia un modelo único de atención: una obligación constitucional

La discusión sobre un modelo único de atención no es ideológica ni opcional: es constitucional. La Carta Magna establece con claridad que todos los panameños tienen derecho a la salud sin distinción, y que las instituciones públicas de salud deben integrarse orgánica y funcionalmente.

Mantener modelos de atención distintos entre el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social perpetúa la segmentación, la duplicación de esfuerzos, las inequidades y los sobrecostos. Un modelo único significa un mismo enfoque, las mismas reglas de atención y la misma lógica de redes, independientemente de la condición de asegurado.

Ese modelo debe ser universal, integral, centrado en la persona, con fuerte énfasis en la atención primaria, la prevención, la calidad, la humanización, la eficiencia y la sostenibilidad. No se trata de construir más infraestructura, sino de organizar mejor lo que ya existe, alineando recursos, funciones e incentivos.

El enfoque de curso de vida: del discurso a la arquitectura de cuidado

Un paso adicional —y todavía pendiente— es adoptar plenamente un modelo de atención con enfoque del curso de vida. Esto significa organizar el sistema no alrededor de enfermedades, programas o episodios aislados, sino de las trayectorias reales de salud de las personas, desde antes de nacer hasta la vejez.

Operativamente, este enfoque exige poblaciones adscritas a equipos de salud, identificación sistemática de riesgos, intervenciones anticipatorias, continuidad real del cuidado, equipos multidisciplinarios territoriales y una relación activa con la familia y la comunidad. Implica también integrar los programas verticales en un solo hilo longitudinal de atención y medir resultados en salud, no solo producción de actos.

Hoy, Panamá presenta avances parciales, pero carece de una arquitectura de cuidado continuo: persiste la fragmentación institucional, la verticalización programática, un primer nivel débil, información desintegrada y sistemas de incentivos que premian volumen y no impacto.

Conclusión: el desafío pendiente para el desarrollo del modelo de atención que Panamá necesita

La integración del sistema no puede agotarse en acuerdos organizativos ni en reformas formales. Sin un modelo de atención común, operativo y medible, la fragmentación reaparece bajo nuevas formas. Panamá cuenta hoy con evidencia, marcos normativos y capacidad técnica suficientes para avanzar.

Lo que está en juego no es la creación de una nueva estructura, sino la decisión de reorganizar el sistema alrededor de la vida real de las personas. Si la comisión logra anclar su trabajo en este principio, la integración dejará de ser una promesa recurrente y se convertirá, por fin, en una política pública con impacto tangible en la salud de la población.

Desarrollar el modelo de atención que Panamá necesita no requiere inventar nada nuevo. Todo está escrito, validado y conocido por los equipos técnicos del sistema. Lo que falta es decisión política sostenida, gobernanza efectiva y liderazgo clínico-organizacional para pasar del discurso a la operación.

El modelo de atención debe dejar de ser un documento y convertirse en la forma cotidiana de trabajar del sistema. Solo así podremos contener costos, enfrentar la transición demográfica y epidemiológica, y cumplir la promesa básica de la salud como derecho: no solo vivir más, sino vivir mejor.

 


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4 comentarios en «<h1>El modelo de atención de salud que Panamá necesita</h1> <h3>Integrar sin un modelo de atención es reorganizar la fragmentación</h3> »

  1. Interesante su propuesta Maestro, enuncio a su consideración el tema de el Ciclo Vital Humano compuesto por el Ciclo reproductivo y el ciclo productivo de Bienes y servicios. Y si me permite la licencia, el trabajo es también un determinante de la salud, que es menester incorporar en el modelo de atención, especialmente primordial y primaria, igualmente a lo largo del eje historia social de la Enfermedad. Sector Formal e Informal.
    Gracias, quedo atenta.gracias

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    • Gracias por aporte. Tiene razón. Complementa en forma necesaria el tema del ciclo de la vida y el desarrollo de un modelo de atención que incorpore de manera efectiva el abordaje de los determinantes que señaló.

      Responder
  2. Buenas noches doctor.
    Es cierto, ya no hay que inventar o escribir más nada… hay que tomar lo que ya existe e iniciar este proceso que nadie dijo que será fácil pero hay que impulsarlo. Habrán muchos nudos que se irán soltando poco a poco. Solo espero que no seamos los funcionarios que nos resistamos a este cambio. Debemos ser facilitadores, deponer intereses individuales. Creo que es el momento perfecto para iniciar. Somos un país pequeño, que organizado podremos disfrutar de un buen sistema de salud público accesible a todos.

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