
Comparto resumen de las conclusiones y recomendaciones de política pública de la publicación de la CEPAL dedicada a analizar el impacto del cambio climático en la pobreza infantil y juvenil de América Latina, y los invito a la lectura completa del documento original.
Tiene gran importancia para nosotros pues, de acuerdo con el Informe de pobreza multidimensional de niños, niñas y adolescentes 2022 _cuya lectura completa también recomiendo_, en Panamá hay 475,498 niños, niñas y adolescentes viviendo en pobreza multidimensional, lo que representa el 34% de nuestros menores de edad. Este porcentaje de niños y niñas en situación de pobreza ha aumentado, pasando del 32.8% en 2018 al 34.0% en 2022.
Además, en nuestro país las condiciones de calor extremo y peligrosas se han intensificado en los últimos años debido al cambio climático, generando temperaturas que superan con facilidad los 35°C y niveles de humedad relativa por encima del 80%.
El impacto del cambio climático en la pobreza infantil y juvenil de América Latina
Con base en datos de pobreza armonizados para 18 países de la región (incluido Panamá), los resultados muestran que el cambio climático provocará un aumento considerable de la pobreza infantil y juvenil en América Latina, aunque la magnitud final de este aumento dependerá (i) del escenario climático hacia el cuál el planeta se dirija y (ii) de las políticas públicas que la región implemente.
En el documento de la CEPAL se cuantifican los impactos del cambio climático bajo tres escenarios climáticos: Net Zero 2050, Políticas actuales y Muy poco, muy tarde. Estos escenarios reflejan los diferentes esfuerzos de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) a nivel global.
En cada escenario, los impactos económicos del cambio climático contemplan los efectos crónicos relacionados con el aumento tendencial de las temperaturas, así como los efectos agudos asociados con cuatro tipos de eventos meteorológicos extremos: olas de calor, sequías, inundaciones y ciclones tropicales. Asimismo, se explora cómo una profundización de la desigualdad económica impulsada por los efectos del cambio climático –y reflejada por un aumento del coeficiente de Gini de distribución del ingreso– podría impactar la evolución de la pobreza infantil y juvenil (efecto cambio climático y desigualdad).
En 2030, aún en un escenario en donde se implementen reducciones de emisiones de GEI ambiciosas y rápidas a nivel global (Net Zero 2050 ), se estima que el cambio climático podría empujar a la pobreza a 5.9 millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes adicionales a los ya existentes. Por el contrario, en un escenario de inacción climática (Muy poco, muy tarde ) , esta cifra podría triplicarse a 17.9 millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes adicionales. A modo de comparación, aproximadamente 11 millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes quedaron en situación de pobreza como resultado de la pandemia del COVID-19.
Resumen de conclusiones y recomendaciones de política pública para enfrentar el impacto del cambio climático en la pobreza infantil y juvenil
El cambio climático representa un factor central que agrava la pobreza infantil y juvenil, por lo que es esencial que las políticas públicas y las acciones climáticas integren de manera prioritaria las necesidades, derechos y perspectivas de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Una estrategia clave consiste en desarrollar Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) sensibles a la infancia, fortaleciendo los servicios sociales críticos, promoviendo la inclusión de sus derechos y garantizando su participación activa como agentes de cambio. Este enfoque permite no solo proteger a la niñez, sino también educarla y empoderarla para que se convierta en protagonista de la resiliencia climática.
Cuatro áreas de política son fundamentales para mitigar los impactos del cambio climático en la infancia y la adolescencia.
- En primer lugar, aumentar la resiliencia climática de los servicios sociales y de la infraestructura crítica, con especial atención a los primeros 1.000 días de vida, incluyendo programas integrales de salud, nutrición y cuidado temprano adaptados al contexto climático. Asimismo, es prioritario fortalecer la infraestructura escolar y de servicios básicos como agua potable y saneamiento, garantizando su resistencia ante desastres para reducir interrupciones educativas y proteger la salud infantil.
- En segundo lugar, se destaca la necesidad de incrementar la financiación climática con enfoque en la infancia, asegurando recursos nuevos y adicionales para enfrentar pérdidas y daños sin comprometer el desarrollo futuro. Esto incluye revisar políticas institucionales, establecer indicadores centrados en los derechos de la infancia, desagregar datos por edad y sexo, e incorporar expertos en derechos de la niñez y género en la planificación y ejecución de proyectos de adaptación. La coordinación entre sectores públicos, privados, multilaterales y financieros es clave para asegurar una acción climática efectiva centrada en la infancia.
- En tercer lugar, se recomienda fortalecer las políticas de protección social y de respuesta a emergencias, incorporando criterios de vulnerabilidad climática y garantizando ingresos básicos para familias afectadas por fenómenos extremos. Esto puede complementarse con fondos de emergencia para niños y niñas, ampliación del acceso a servicios de salud integrales y protocolos adaptados a las necesidades físicas y psicológicas de la niñez.
- Finalmente, promover la conciencia, educación y empoderamiento de la infancia y la juventud es esencial. Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, además de ser vulnerables, aportan ideas innovadoras que fortalecen la resiliencia comunitaria. Su participación en movimientos climáticos debe ser apoyada mediante la educación ambiental y climática, generando ciudadanos informados y comprometidos.
Conclusión
La articulación entre políticas climáticas y de protección infantil es vital para proteger a la niñez de los impactos desproporcionados del cambio climático y empoderarla como motor de soluciones innovadoras. La inacción climática compromete no solo el futuro del planeta, sino también el bienestar y desarrollo de generaciones que no eligieron la crisis que enfrentarán, poniendo en evidencia la importancia crítica de la equidad intergeneracional.
Lecturas complementarias sobre las olas de calor y el IPM de niños, niñas y adolescentes de Panamá
- Desafíos del calor extremo para la salud
- Hablemos de Salud – Ep. 8: Olas de calor
- Índice de Pobreza Multidimensional de Niños, Niñas y Adolescentes 2022
- La pobreza multidimensional de nuestros niños, niñas y adolescentes
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