Comparto la posición del Colegio Médico de Panamá sobre la Integración sistema público de salud, expresada por la Junta Directiva del Colegio Médico en nota enviada el 12 de enero al Ministro de Salud.
La Nota enviada al Ministro, contiene una serie de propuestas orientadas a fortalecer la integración del sistema de salud panameño en coherencia con los consensos nacionales alcanzados en el Pacto del Bicentenario “Cerrando Brechas” de 2020 y el diagnóstico más sólido y consensuado sobre las debilidades estructurales del sistema de salud panameño, el Libro Blanco de 2015.
Advierten los miembros de la Junta Directiva que, los avances hacia una integración real continúan siendo limitados, no por falta de evidencia técnica ni de acuerdos sociales, sino por la ausencia de decisiones políticas vinculantes.
Finalmente, los miembros del Colegio Médico agradecen a las autoridades por la atención que le presten a las propuestas y quedan disponibles para ampliar esta nota, y acompañar el proceso de integración como garante ético.
Posición del Colegio Médico de Panamá sobre la Integración del Sistema Público de Salud
La posición del Colegio Médico de Panamá sobre la Integración señala de entrada que, el país requiere un sistema de salud que sea equitativo basado en la estrategia de atención primaria con amplias redes de coberturas con conexiones agiles a nivel horizontal y hacia los niveles de atención médica de 2° y 3er nivel de complejidad. De igual forma se contemple el compromiso de las comunidades de participar activamente y asumir las responsabilidades y deberes comunitarios e individuales a la par de ejercer los derechos que tienen ya contemplados constitucionalmente. Esto fue evidenciado en las encuestas realizadas a través del Pacto del Bicentenario cerrando brechas.
Subraya la nota enviada al Ministro de salud que, cada año de inacción consolida un sistema que produce inequidad, ineficiencia y daños evitables, con consecuencias sanitarias, sociales, políticas y económicas al bolsillo de cada panameño y al Estado mismo que si no realizamos cambios profundos conducirán a un estallido social inminente.
Propuestas del Colegio Médico de Panamá para la integración del sistema
Se requiere un modelo operativo explícito de integración
La integración no ha fracasado por falta de conocimiento, el Libro Blanco identifica correctamente las fallas estructurales del sistema. Sin embargo, la ausencia de decisiones vinculantes y diversos intereses de grupos económicos y hasta gremiales, han convertido sus recomendaciones en declaraciones de intención sin efectos reales.
Mientras no exista un modelo operativo obligatorio, una gobernanza con autoridad real y un financiamiento integrado, la integración seguirá siendo retórica institucional.
Esto no es un vacío técnico: es una decisión política no asumida.
La integración del sistema de salud no puede depender de acuerdos voluntarios, mesas técnicas ni postergaciones indefinidas. Requiere una decisión explícita del Órgano Ejecutivo que la establezca como obligación del Estado, con plazos, responsables y consecuencias por incumplimiento.
Marco de gobernanza vinculante
Gobernanza sin poder es simulación, cualquier propuesta que no cree una autoridad supra institucional con poder real sobre presupuesto, recursos humanos, infraestructura y sistemas de información está condenada al fracaso.
La coordinación sin autoridad no corrige la fragmentación; la administra. Fortalecer la gobernanza y la rectoría del sistema de salud es un imperativo. Sin obligatoriedad, no habrá integración.
Alineamiento financiero
No es posible integrar el sistema de salud sin integrar su financiamiento. La fragmentación presupuestaria perpetúa un modelo hospital céntrico, debilita el primer nivel de atención y limita la capacidad resolutiva en el territorio. Para fortalecer la estrategia de Atención Primaria de la Salud en el primer nivel de atención, las asignaciones presupuestarias deben acompañarse de una migración efectiva de fondos hacia la medicina comunitaria, permitiendo intervenciones de promoción, prevención, tamizaje, atención y rehabilitación cercanas a la población. La integración real requiere fondos mancomunados o un fondo único, alineado a resultados en salud y centrado en las necesidades de las personas y sus comunidades.
Estrategia de implementación y gestión del cambio
Observamos la necesidad de estrategias para afrontar situaciones como: resistencia institucional, temor a pérdida de poder, cultura burocrática defensiva, desconfianza entre profesionales, posibilidad de limitantes como conflictos de interés, y miedos. Es indispensable una estrategia explícita de gestión del cambio que contemple incentivos profesionales, administrativos y operativos, capacitación para una nueva forma de trabajar, reconocimiento de liderazgos y protección ética y laboral del personal que impulse la integración.
Participación social efectiva orientada a la corresponsabilidad territorial
La población ha de estar representada con mayor poder de participación en las decisiones. Es importante la participación social porque permite identificar barreras reales de acceso, validar territorios, ser representantes de pacientes, facilitar contacto con población en riesgo, retroalimentar al equipo sobre barreras del sector, monitorear acuerdos MINSA–CSS a nivel local. Sin participación efectiva, no hay legitimidad moral para una reforma estructural.
Un mínimo ético de integración
Para avanzar en la integración efectiva del Sistema Nacional de Salud, es fundamental adoptar como principio rector la primacía de la necesidad clínica de las personas sobre cualquier adscripción institucional. En línea con los acuerdos del Pacto del Bicentenario “Cerrando Brechas” (2021), se aconseja que el Estado promueva un proceso integral que incluya:
- El fortalecimiento del primer nivel de atención como pilar del sistema.
- La planificación estratégica y sostenida del recurso humano en salud.
- La implementación de un sistema nacional de información interoperable con expediente clínico único.
- La coordinación intra e intersectorial de políticas públicas para superar la segmentación y fragmentación institucional.
- La actualización constante de la cartera de servicios y los protocolos de atención.
- La garantía de movilidad oportuna de pacientes hacia servicios no disponibles en sus territorios.
- El desarrollo y ajuste del marco normativo y financiero necesario para avanzar hacia la cobertura universal a través de la Atención Primaria de la Salud.
Este enfoque permitirá construir un sistema más integrado, eficiente y centrado en las necesidades reales de la población, alineado con las mejores prácticas internacionales y los compromisos nacionales.
- Para fortalecer la Atención Primaria de Salud (APS) en Panamá, es esencial consolidar un modelo ético y operativo que garantice acceso universal, equidad y calidad. Este modelo debe posicionar al primer nivel de atención como puerta de entrada, con equipos responsables de la continuidad longitudinal del cuidado, la sectorización territorial y la efectiva referencia y contrarreferencia entre niveles de atención.
- La participación social efectiva y la protección ética del personal de salud son pilares transversales que promueven la transparencia, la rendición de cuentas y la inclusión comunitaria en la toma de decisiones. En contextos de recursos limitados, las políticas deben priorizar el acceso y la atención a las comunidades más vulnerables y reducir brechas históricas de desigualdad.
- Además, el financiamiento alineado a resultados y una gobernanza fortalecida —con mecanismos claros de evaluación, gestión y rendición de cuentas son indispensables para asegurar que los recursos públicos se traduzcan en mejoras tangibles en salud. Estos enfoques están reflejados y respaldados por las prioridades estratégicas nacionales para avanzar hacia la cobertura universal, la eficiencia y la sostenibilidad del sistema de salud panameño.
Descubre más desde El Blog de Jorge Prosperi
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.