Panamá acaba de presentar su nueva Marca País: “Panamá, Anfitrión del Mundo”. Más allá de los elementos gráficos, del lema y de la estrategia de promoción, la iniciativa nos ofrece una oportunidad para reflexionar sobre algo mucho más profundo: ¿qué significa para cada uno de los panameños ser “anfitrión del mundo”?
La pregunta no es menor. Una marca país puede ayudarnos a proyectar una determinada imagen hacia el exterior, pero ninguna campaña puede sustituir la experiencia real de quienes visitan, invierten, trabajan, estudian o viven en Panamá.
En ese sentido, comparto el contenido de mi columna de opinión en La Estrella de Panamá, en la que subrayo de entrada que: “la verdadera Marca País camina por nuestras calles: somos nosotros mismos”.