Antes de entrar en materia vale subrayar que el bien común es el conjunto de condiciones sociales, económicas y culturales que permiten a todas las personas y grupos de una comunidad desarrollarse de manera integral. Más allá del interés individual o la suma de bienes privados, busca el bienestar colectivo y la justicia para toda la sociedad.
No se trata de un concepto abstracto ni de una aspiración idealista. Desde Aristóteles hasta las democracias contemporáneas, el bien común ha sido entendido como el propósito fundamental de toda comunidad política: “crear las condiciones para que todas las personas puedan desarrollar plenamente sus capacidades y vivir con dignidad”.
Comparto, con algunas ampliaciones para este blog, las reflexiones publicadas originalmente en mi columna de opinión en La Estrella de Panamá.