En su reciente informe a la Nación, el presidente confirmó que el país deberá avanzar hacia una decisión sobre el futuro del proyecto Mina Cobre Panamá, una vez concluida la auditoría integral y con base en la información técnica disponible. Con ello, el debate nacional entra en una nueva etapa. La pregunta ya no es si Panamá debe decidir, sino cómo debe hacerlo para que esa decisión sea legítima, sostenible y aceptada por la sociedad.
En ese sentido, comparto las ideas centrales de mi columna en Destino Panamá, subrayando de entrada que tenemos una oportunidad para convertir esa decisión en un ejemplo de buena gobernanza.
