
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido recientemente que los trastornos por consumo de drogas se han convertido en una preocupación creciente de salud pública en las Américas. Lejos de tratarse únicamente de un problema de seguridad o de orden público, la OPS subraya que estamos frente a una crisis sanitaria prevenible y tratable, con impactos profundos en la mortalidad, la discapacidad, la salud mental y la cohesión social .
En términos comparativos, Panamá no se encuentra entre los países con mayores tasas de consumo o mortalidad por drogas en la región. Sin embargo, esta aparente “ventaja” puede resultar engañosa. El propio contexto nacional revela señales de alerta que no deben subestimarse.