La OMS publicó esta semana una nueva directriz para abordar la desnutrición aguda en niños menores de cinco años. La nueva directriz sobre la prevención y el manejo de la emaciación y el edema nutricional (desnutrición aguda) constituye una respuesta crucial al persistente problema global de la desnutrición aguda, que afecta a millones de niños en todo el mundo.
Tiene gran importancia para nosotros, pues en Panamá, producto de la interacción entre el consumo insuficiente de alimentos y las infecciones frecuentes, la desnutrición infantil es un grave problema de salud pública, afectando principalmente a los infantes de nuestras comarcas y provincias más pobres. Esta situación tiene graves consecuencias de pobreza, logros educativos insuficientes, acceso inadecuado a alimentos, servicios de salud y saneamiento insuficientes o ausentes. Además, el estado de nutrición de la madre, antes y durante el embarazo determina la salud de ella, y el estado de salud del feto y el recién nacido. Como si fuera poco, agrava el panorama, el hecho de que la desnutrición aguda en menores de cinco años se hace crónica, reproduciéndose en hijos y nietos de los niños desnutridos de hoy, pues no ha sido una prioridad real y efectiva para los gobernantes y la sociedad.