
Las competencias necesarias en el sector público de salud abarcan desde las más técnicas hasta las más gerenciales y éticas, y es fundamental que quienes ocupen cargos en todos los niveles —estratégico, gerencial, técnico y comunitario— posean las competencias necesarias para cumplir con eficacia y ética su rol.
En ese sentido, la selección de funcionarios por mérito —basada en competencias, experiencia y resultados— es la única garantía de que los hospitales, centros de salud y programas comunitarios funcionen con eficacia. Sin ella, la salud pública queda expuesta a la improvisación, la mediocridad y, peor aún, a la captura política de un derecho fundamental.
Dicho esto, le dedico este artículo a reflexionar sobre las competencias necesarias en todos los niveles del sector público de salud y la importancia de la meritocracia para asegurar que la selección, promoción y permanencia del personal se base en méritos, capacidades comprobadas, experiencia y resultados, y no en vínculos personales o políticos.