Despierta Panamá es un llamado a reflexionar sobre las promesas de campaña que bajo el lema “Por un gobierno honesto que trabaje para el pueblo“, nos hizo el entonces candidato y hoy Presidente.
Fuimos a las urnas y lo elegimos con ilusión, optimismo y esperanzas. Hoy, casi tres años después, la mayoría de los panameños sentimos que nos equivocamos y el gobierno no siempre trabaja para el pueblo. La falta de probidad y pudor de muchos de nuestros políticos, supera con creces nuestros ya penosos antecedentes. Es probado y conocido públicamente que el pago de sobrecostos por las obras, la aceptación de coimas y la confección de contratos ilegítimos. Para ello se han valido del nefasto clientelismo político, favoreciendo en muchos casos, el nombramiento de funcionarios inescrupulosos, que no tienen reparos a la hora de permitir y ser parte de la apropiación de los recursos pertenecientes al pueblo panameño.
Alcanzar la equidad en salud es el gran desafío del sistema de salud panameño. La esperanza de vida de un niño difiere enormemente en función de donde se haya nacido. En la Comarca Ngäbe Buglé o en la ciudad de Panamá, donde puede esperar vivir más de 80 años. Dentro de nuestro país, las diferencias con relación a la esperanza de vida, mortalidad materna, alfabetismo, vivienda, ingresos, son dramáticas. Pero eso no tiene por qué ser así y no es justo que sea así. Es injusto que haya diferencias sistemáticas en el estado de salud, cuando estas pueden evitarse mediante la aplicación de medidas razonables. Eso es lo que denominamos inequidad sanitaria.


