Pobreza multidimensional y equidad en salud

Un llamado a formular acciones de política con la capacidad de llenar los vacíos que muestran los resultados del IPM de Panamá

Pobreza multidimensional y equidad en salud

El efecto de la pobreza multidimensional en la equidad en salud es un asunto que no hemos resuelto, por lo que estamos obligados a evaluar periódicamente cómo estamos y qué tenemos que hacer.

En este contexto, comparto en esta entrega un resumen de los resultados de la cuarta medición (2022) del Índice de Pobreza Multidimensional en Panamá, resumidos en el “Informe de pobreza multidimensional nacional 2019 y 2022, usando la Encuesta de Propósitos Múltiples”, adicionando la información actualizada que nos ofrece el INEC sobre los tres indicadores que se ven fuertemente influidos por la pobreza multimensional: esperanza de vida, mortalidad materna y mortalidad infantil.

Debe ser una de las prioridades de este gobierno, y los panameños estamos obligados a mantener el debate y comprometernos con superar la injusta desigualdad, alcanzar el desarrollo para todos en todos los lugares y, claro está, la equidad en salud.

Resultados de la cuarta medición (2022) del Índice de Pobreza Multidimensional en Panamá

A continuación les presento un breve resumen de los resultados del “Informe de pobreza multidimensional nacional 2019 y 2022, usando la Encuesta de Propósitos Múltiples” y los invito a la lectura completa del informe.

Resumen de la incidencia de la pobreza multidimensional

El porcentaje de personas en condición de pobreza multidimensional se ubicó en 14.7% en 2022, una reducción importante de 3.7 puntos porcentuales (pp) en comparación con el valor del año 2019. Esto representó en 2022, que el número de personas en pobreza multidimensional fuera de 689,106 y en términos de hogares, 114,898.

A pesar de estos avances, persisten desigualdades marcadas, especialmente en las comarcas indígenas como Guna Yala y Ngäbe-Buglé, donde las privaciones en vivienda, agua potable y saneamiento son más agudas . En el ámbito infantil, se estima que uno de cada tres niños, niñas y adolescentes vive en pobreza multidimensional, con una intensidad promedio de privaciones que disminuyó ligeramente del 46% en 2018 al 43% en 2022.

Por otro lado, del total de personas pobres multidimensionales en el país, 378,567 o el 57.4% residen en 3 de las 13 regiones en que se divide el país: 187,691 o 28.5% en la Comarca Ngäbe Buglé, 105,698 o 16.0% en la provincia de Panamá y 85,178 o 12.9% en la de Panamá Oeste. En tanto, las regiones con las menores proporciones respecto del total país: Los Santos (1,796 o 0.3%), Herrera (3,643 o 0.6%) y la comarca indígena Emberá (8,364 o 1.3%).

El análisis por corregimientos revela disparidades territoriales significativas, con zonas rurales y comarcas indígenas enfrentando mayores desafíos . Estos datos subrayan la necesidad de políticas públicas focalizadas que aborden las múltiples dimensiones de la pobreza y reduzcan las brechas existentes entre diferentes regiones y grupos poblacionales.

Contribución por dimensiones e indicadores al IPM

Este índice evalúa múltiples dimensiones del bienestar, incluyendo salud, educación, vivienda y acceso a servicios básicos. Para el año 2022, se registraron cambios en el valor de las contribuciones de cada dimensión al IPM, no obstante, se mantuvo el orden en comparación al 2019. Educación continuó siendo la dimensión con mayor aporte a los niveles de pobreza multidimensional (23.5%), 0.7 pp más que en 2019. La dimensión de Ambiente, entorno y saneamiento (21.6%), 1.10 pp menos en comparación a 2019. En tercer lugar, la dimensión de trabajo (20.3%), 0.6 pp por arriba de la contribución porcentual de 2019. En cuarto y quinto lugar las dimensiones de Vivienda, servicios básicos y acceso a internet (17.4%) 1.0 pp menos que en 2019, y Salud (17.2%), que refleja un aumento de 0.9 pp respecto al mismo año de referencia.  Durante el período de mejora en los indicadores de materiales de vivienda en Panamá, se implementaron programas gubernamentales significativos como el Fondo Solidario de Vivienda, el Plan Progreso y el Programa Alquiler Social. Estos programas han proporcionado subvenciones y mejoras habitacionales, beneficiando a más de 16,500 personas con viviendas más seguras y adecuadas. Simultáneamente, el Plan Progreso ha ofrecido a los beneficiarios la posibilidad de ampliar sus viviendas para iniciar negocios, contribuyendo al desarrollo económico local.

Resumen de las conclusiones del informe

De los resultados obtenidos, se pueden inferir dos mensajes. El primero, sin intensión de soslayar los desafíos de Panamá en materia de evaluación de impactos de sus políticas públicas, la necesidad de mantener la sostenibilidad y profundizar las acciones que más han aportado a la reducción de carencias y que los datos sugieren que han tenido efectos sobre el bienestar. De manera similar, continuar garantizando la presencia de acciones claves en el nivel territorial en aquellas regiones provinciales y comarcales que registran las mayores reducciones de la pobreza.

Por el otro, asumir los desafíos, que son reiterados por todo el conjunto de informes sobre pobreza, asociados a las desigualdades territoriales y las elevadas incidencias de pobreza en las Comarcas y áreas indígenas, lo que implica el diseño de acciones con lógica de políticas públicas sensibles a las diferencias. Y estrechamente asociado a esto, el desafío de formular acciones de política con la capacidad de llenar los vacíos que muestran los resultados del IPM de Panamá, y que, por ejemplo, se expresa, entre otros, en el indicador de logro educativo insuficiente.

Finalmente, la utilidad de estos informes sin duda tiene que ver con su capacidad de mostrar los efectos sobre la población y las regiones en referencia a lo que se ha hecho y dónde han intervenido las políticas públicas. Esto es importante, sobre todo a nivel de generar balances y rendiciones de cuentas que contribuyan a la transparencia de la gestión con las debidas evidencias de los resultados obtenidos por la inversión pública, sobre todo en materia de políticas sociales.

Queda pendiente utilizar toda esta evidencia generada en función de mejorar la calidad de las políticas públicas. Así mismo, para mejorar la calidad de las existentes y generar otras nuevas con la capacidad de llenar los vacíos de política arriba mencionados. Sin embargo, está en manos de las autoridades tomadoras de decisiones continuar fortaleciendo las capacidades institucionales que permitan la apropiación de la riqueza que en materia de datos e información estadística ofrecen estas herramientas para construir y reconstruir políticas a partir de ellas.

Ver el informe completo aquí.

Relación de la pobreza multidimensional con tres indicadores de salud

Pobreza multidimensional y equidad en salud

A continuación presento tres gráficas con la información actualizada que nos ofrece el INEC, que permiten comparar _en nuestras provincias y comarcas_ la situación tres indicadores de equidad en salud (esperanza de vida, mortalidad infantil y mortalidad materna) con el porcentaje de personas pobres multidimensionales.

Pobreza multidimensional y equidad en salud: esperanza de vida

Pobreza multidimensional y equidad en salud

Mientras que la esperanza de vida de un panameño de la ciudad es de 80.6 años, en nuestras Comarcas Indígenas apenas llega a 71 años. De hecho los habitantes de nuestras provincias más ricas, viven casi diez años más y en mejores condiciones que los panameños de nuestras tres Comarcas. Solo este indicador demuestra en Panamá no hay equidad en salud. Ver más sobre la esperanza de vida aquí.

Pobreza multidimensional y equidad en salud: mortalidad infantil

Pobreza multidimensional y equidad en salud

En nuestro país, a pesar de los macro indicadores económicos que publicamos, la mortalidad infantil dista de ser la menor posible. Cada año fallecen alrededor de 1,000 niños menores de un año (13.0 por cada 1,000 nacidos vivos), siendo las provincias de Bocas del Toro, Darién, y las comarcas indígenas las más afectadas. Y no podía ser de otro modo pues son las provincias y comarcas con mayor porcentaje de personas en condición de pobreza multidimensional y por encima del promedio nacional.

Y no olvidemos que entre el MINSA y la CSS manejan cada año un presupuesto aproximado a los 10,000 millones de balboas, cercano al 8% del PIB. Esta cantidad de dinero, administrada de forma eficiente, es más que suficiente para comenzar la transformación que necesitamos en nuestro sistema de salud y atender con efectividad y equidad las necesidades de salud del binomio materno infantil. Ver más sobre la mortalidad infantil aquí.

Pobreza multidimensional y equidad en salud: mortalidad materna

Pobreza multidimensional y equidad en salud

Nuestro nuestro país_ al igual que la región_ muestra grandes disparidades en la mortalidad materna. Así, en 2023, la razón de mortalidad materna varió desde 39.4 por 100,000 nacidos vivos en la provincia de Panamá hasta 425.8, 335.6, y 162.6 en las comarcas Guna Yala, Emberá y Ngäbe Buglé, respectivamente.

En relación con las causas de las muertes, tenemos que las principales causas directas de muerte materna en 2023 fueron: hemorragia (37%), trastornos hipertensivos (30%), sepsis (19%). Por otro lado, las principales causas indirectas de muerte materna en 2023 fueron: sepsis gastrointestinal (40%), infección por VIH (20%)

En relación con los factores de riesgo y desigualdades, es obligatorio destacar que, se observa una mayor proporción de muertes maternas en áreas rurales. En 2023, el 72.2% de las defunciones maternas ocurrieron en estas áreas. El nivel de escolaridad también parece ser un factor, ya que en 2023 se observó que un 38% de las fallecidas tenían nivel secundario, 19% nivel primario y 11% no tenían escolaridad. Igualmente importantes son los factores socioeconómicos, el acceso a servicios de salud y la calidad de la atención. Ver más sobre la mortalidad materna aquí.

Conclusión sobre la relación entre pobreza multidimensional y equidad en salud

Como señalé en mi publicación previa sobre la relación entre la equidad en salud, la desigualdad y la pobreza; la persistencia de condiciones adversas de salud principalmente entre la población más pobre del país, hace suponer que la búsqueda de la equidad en salud no ha sido una prioridad real en la agenda política de nuestros gobernantes, que han estado más preocupados en construir e inaugurar edificaciones, muchas veces innecesarias y, en no pocos casos, sin equipamiento ni recursos humanos adecuados. No se han ocupado de manera efectiva en fortalecer la capacidad de resolución del sistema de salud y mucho menos para promover lo suficiente las condiciones sociales que permitan actuar sobre los factores Determinantes de éstas.

Al final me queda claro que para alcanzar la equidad en salud, estamos obligados a formular políticas que integran acciones en salud, sociales y económicas, y a desarrollar un sistema de salud que incorpore intervenciones multisectoriales, introduciendo la cobertura universal de salud para mejorar la salud y sus determinantes. Pero antes debemos resolver los asuntos que tenemos pendientes con la justicia social, la desigualdad y la inequidad sanitaria.


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2 comentarios en «<h1>Pobreza multidimensional y equidad en salud</h1> <h3>Un llamado a formular acciones de política con la capacidad de llenar los vacíos que muestran los resultados del IPM de Panamá</h3> »

  1. Como siempre un análisis profundo, detallado y claro de un tópico relevante, por mi parte como epidemiólogo y planificador en salud, me quedo con lo siguiente especialmente recalco y destaco tres problemas estructurales:

    1. Determinantes Sociales No Atendidos:
    – La pobreza multidimensional es un predictor robusto de outcomes sanitarios adversos. Las comarcas indígenas sufren un “círculo vicioso”: falta de agua potable → enfermedades diarréicas → mortalidad infantil ↑ → menor capital humano → pobreza persistente.

    2. Fragmentación del Sistema de Salud:
    – Las intervenciones son verticales (ej. construcción de centros de salud) pero no horizontales (ej. formación de médicos comunitarios en zonas indígenas). Urge integrar acciones multisectoriales (salud, educación, agricultura).

    3. Inequidad en Datos y Monitoreo:
    – Las cifras de mortalidad materna en Guna Yala (572.2) son incompatibles con un sistema de salud funcional. Sin embargo, hay subregistro (ej. datos de 2020 usados en 2023). Se requiere vigilancia epidemiológica real-time.

    3. Recomendaciones Estratégicas
    – Políticas Basadas en Evidencia:
    – Priorizar comarcas indígenas con paquetes integrales:
    – Agua y saneamiento + telemedicina + incentivos para profesionales de salud en zonas remotas.
    – Vinculación IPM-Salud: Usar el IPM para asignar recursos (ej. presupuesto por resultados en reducción de mortalidad infantil).

    – Reforma del Sistema de Salud:
    – Cobertura universal con enfoque intercultural: Incorporar medicina tradicional indígena en redes de atención primaria.
    – Metas SMART: Reducir mortalidad materna en comarcas en 50% para 2030, con auditorías independientes.

    – Participación Comunitaria:
    – Empoderar a líderes indígenas en la co-diseño de políticas, evitando imposiciones tecnocráticas.

    Mi opinión basada en su análisis es en resumen…
    La reducción del IPM nacional es un avance, pero Panamá sigue siendo dos países en uno: uno urbano con acceso a salud moderna y otro rural/indígena con condiciones comparables a países de bajos ingresos. La equidad en salud no se logrará sin abordar la injusticia territorial y la exclusión histórica. Como bien señala el análisis crítico, “inaugurar edificios no es sinónimo de sistema de salud eficaz”. La próxima década debe ser la del enfoque determinantes sociales o las brechas seguirán costando vidas.

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    • Gracias por tu excelente comentario Israel. Añades lo necesario y obligatorio para poner este tema en la agenda nuestras autoridades. Como bien señalas: “Panamá sigue siendo dos países en uno: uno urbano con acceso a salud moderna y otro rural/indígena con condiciones comparables a países de bajos ingresos. La equidad en salud no se logrará sin abordar la injusticia territorial y la exclusión histórica. Como bien señala el análisis crítico, “inaugurar edificios no es sinónimo de sistema de salud eficaz”. La próxima década debe ser la del enfoque determinantes sociales o las brechas seguirán costando vidas”.

      Responder

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