Necesitamos un nuevo contrato social

La desigualdad, la inseguridad ciudadana y económica, y la desconfianza en las instituciones amenazan con socavar la cohesión social.

Necesitamos un nuevo contrato social

De acuerdo con el reciente Informe Social Mundial de la ONU, el mundo necesita un nuevo contrato social para enfrentar la desigualdad, la inseguridad económica y la desconfianza en las instituciones que han socavado la cohesión social, y amenaza con revertir décadas de desarrollo.

Esta situación tiene especial relevancia para nosotros pues nos encontramos en un punto crítico, en el cual, a pesar de la reducción de la pobreza extrema durante las últimas tres décadas, el progreso social y económico para muchos panameños sigue siendo una quimera.

En el contexto del informe de la ONU, complemento esta entrada agregando el importante asunto pendiente de la inseguridad económica, y le dedico los siguientes párrafos a invitarlos a reflexionar sobre nuestra situación. En particular: ¿cómo superar la desigualdad, la inseguridad ciudadana y la económica, y fortalecer nuestras instituciones? Para ello, comparto resumen de nota de prensa de la ONU, los invito a la lectura completa del informe de la ONU, y complemento con unas reflexiones en torno a nuestra situación en relación con la desigualdad, inseguridad ciudadana y económica y la necesidad de fortalecer nuestras instituciones.

Es urgente un nuevo contrato social para enfrentar las desigualdades e inseguridad mundial

De acuerdo con la Nota de Prensa de la ONU, “el progreso social global se encuentra en un punto crítico, subrayando que, a pesar de los avances en la reducción de la pobreza extrema durante las últimas tres décadas, millones de personas en el mundo siguen sintiendo que el sistema no responde a sus necesidades”.

Alerta la Organización en su Informe Social Mundial de este año, que, “la desigualdad, la inseguridad económica y la desconfianza en las instituciones han socavado la cohesión social, lo que amenaza con revertir décadas de desarrollo”. El informe titulado, “Un nuevo consenso político para acelerar el progreso social”, identifica un preocupante desfase entre las transformaciones sociales y las políticas públicas.

Nos recuerda el documento de la ONU que, “la tecnología, la globalización y el cambio climático están reconfigurando las sociedades más rápido de lo que los marcos institucionales pueden adaptarse, provocando una creciente desconexión entre gobiernos y ciudadanos”.

El informe plantea que “las políticas sociales, aunque fundamentales, no bastan por sí solas. Es imprescindible una revisión crítica de cómo las políticas económicas y sociales están perpetuando la inseguridad”. También indica que, “muchas políticas actuales continúan favoreciendo a las élites, mientras millones quedan rezagados sin redes de protección social adecuadas”. Se subraya que, “el informe representa no solo un diagnóstico de los desafíos actuales, sino también una hoja de ruta para superar la crisis de confianza y desigualdad que aqueja al mundo”.

En este contexto, para enfrentar esta situación, la ONU propone “reconstruir el contrato social en torno a tres principios: seguridadcohesión y solidaridad. Esto implica garantizar acceso a servicios básicos, empleo decente, y mecanismos de protección ante crisis. También se hace un llamado a redefinir los roles de actores sociales, desde empleadores y sindicatos hasta gobiernos e instituciones multilaterales, para asegurar una distribución más equitativa de recursos y poder”.

El informe también destaca el papel crucial de la solidaridad internacional en tiempos de crisis múltiples, incluyendo conflictos, pandemias y emergencias climáticas. En ese sentido, el Secretario General de la ONU, sostuvo que, “el mundo necesita un nuevo pacto global para restaurar la confianza y fortalecer los lazos sociales”.

Una reflexión final que nos hace la Nota de Prensa de la ONU sobre el nuevo contrato social

Con la próxima Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social en el horizonte, el documento urge a la acción colectiva, recalcando que solo a través de un enfoque inclusivo y transformador será posible alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y construir sociedades más justas, resilientes y cohesionadas.

La oportunidad de cambio está al alcance, pero requiere voluntad política, colaboración y una visión compartida de un futuro más equitativo para todos, concluye el texto.

¿Un nuevo contrato social en Panamá?

En el contexto del informe de la ONU, le dedico los siguientes párrafos a invitarlos a reflexionar sobre nuestra situación y la necesidad de un nuevo contrato social para superar la desigualdad, inseguridad, y fortalecer nuestras instituciones.

Reflexiones sobre la desigualdad en Panamá

Panamá enfrenta una profunda desigualdad social, evidenciada por un coeficiente de Gini de 50.9 en 2021, uno de los más altos de América Latina UNDP. El 10% más rico concentra el 66% de la riqueza, mientras que el 50% más pobre posee solo el 5% UNDP. Las disparidades se acentúan en áreas rurales e indígenas, donde la pobreza alcanza hasta el 76% ReliefWeb. Además, los trabajadores menos calificados ganan hasta un 74% menos que aquellos con educación terciaria Banco Mundial. Estas brechas limitan el acceso a servicios básicos y oportunidades, perpetuando la exclusión social y económica en el país.

Superar la desigualdad en Panamá requiere un enfoque integral que promueva la equidad en el acceso a oportunidades. Es esencial fortalecer la educación pública, garantizar servicios de salud de calidad y ampliar el acceso a empleos formales con salarios dignos. También se deben implementar reformas fiscales progresivas que aseguren una distribución más justa de la riqueza. La inversión en infraestructura y desarrollo sostenible en las regiones más rezagadas contribuirá a reducir brechas territoriales. Además, fomentar la participación ciudadana y mejorar la transparencia institucional son claves para construir una sociedad más justa e inclusiva, donde todos los panameños tengan oportunidades reales.

Reflexiones sobre la inseguridad ciudadana en Panamá

En 2024, Panamá registró 581 homicidios, un aumento del 4,4% respecto al año anterior, con una tasa de 13 por cada 100,000 habitantes . Los hurtos también crecieron un 10%, alcanzando 17,333 casos . Las provincias de Panamá y Colón concentraron el 75% de los homicidios . Además, el país descendió al puesto 96 en el Índice de Paz Global, reflejando un deterioro en la percepción de seguridad. Estos indicadores evidencian desafíos persistentes en la lucha contra la criminalidad y la necesidad de fortalecer las estrategias de seguridad pública.

Superar la inseguridad en Panamá exige una estrategia que combine prevención, justicia efectiva y desarrollo social. Es fundamental fortalecer las instituciones de seguridad con formación, tecnología y control ciudadano, garantizando el respeto a los derechos humanos. Paralelamente, se deben implementar programas de prevención en comunidades vulnerables, ofreciendo oportunidades educativas, culturales y laborales a jóvenes en riesgo. La justicia debe ser rápida, transparente y accesible para todos, combatiendo la impunidad. También es crucial mejorar la coordinación entre autoridades locales, nacionales y la sociedad civil. Una seguridad duradera solo se logra atendiendo las causas estructurales de la violencia y fomentando la cohesión social.

Reflexiones sobre la institucionalidad en Panamá

Sobre el asunto de la desconfianza en las instituciones, es importante recordar los argumentos de los participantes en el tercer foro de Agenda País 2024-2029, que organizó la CCIAP, en alianza estratégica con PNUD. En el evento se coincidió en que, el deterioro institucional compromete la competitividad del país, desincentiva la inversión y limita el desarrollo. Se criticó la falta de meritocracia en la función pública, y se señaló la urgencia de reformar el sistema judicial, combatir la corrupción y garantizar la rendición de cuentas.

Por otro lado, vale subrayar que, en el 2024, las instituciones panameñas enfrentaron desafíos significativos en áreas clave como salud, educación y servicios básicos, afectando especialmente a poblaciones vulnerables. Aunque se han implementado iniciativas para fortalecer la transparencia institucional, persisten retos en la gestión pública y la confianza ciudadana.

Entonces, fortalecer las instituciones en Panamá requiere compromiso con la transparencia, la rendición de cuentas y la participación ciudadana. Es clave profesionalizar la administración pública mediante concursos de mérito, capacitación continua y estabilidad laboral. Se deben modernizar los sistemas de control interno y externo, asegurando que los recursos públicos se usen eficientemente. También es fundamental garantizar la independencia del Órgano Judicial y del Ministerio Público para que actúen sin presiones políticas. Fomentar una cultura de legalidad desde la educación y promover el acceso a la información pública fortalecerán la confianza ciudadana.

Reflexiones sobre la inseguridad económica en Panamá

Finalmente, como señalé en mi columna de opinión en La Estrella de Panamá, manteniéndome en el marco del informe de la ONU citado al principio, démosle una mirada al asunto de la inseguridad económica en Panamá, y cómo superarla.

Comencemos reconociendo que, detrás de los indicadores macroeconómicos que a menudo se celebran en los informes financieros, se oculta una realidad menos halagadora: la creciente inseguridad económica que viven cientos de miles de panameños.

Esta inseguridad económica se manifiesta en múltiples niveles: salarios que no alcanzan para cubrir el costo de vida, empleos informales sin derechos ni seguridad social, jóvenes que no consiguen trabajo estable tras años de estudio, familias sobreendeudadas que viven al límite, y comunidades enteras que subsisten en condiciones de pobreza multidimensional, especialmente en zonas rurales e indígenas. A esto se suma el aumento sostenido en el precio de los alimentos, el transporte y la vivienda, que ha reducido el poder adquisitivo de la mayoría de los hogares.

Frente a esta realidad, necesitamos una transformación estructural que ponga a la dignidad humana en el centro de las decisiones públicas y contemple, por lo menos, cuatro procesos:

  • en primer lugar, formalizar el empleo y mejorar las condiciones laborales.
  • En segundo lugar, es urgente fortalecer el sistema de protección social. La salud, la educación, las pensiones y la vivienda deben dejar de ser privilegios y convertirse en derechos garantizados.
  • También es fundamental apostar por la economía local y la innovación social, fortaleciendo las cadenas productivas nacionales, promoviendo la agricultura familiar, e impulsando modelos de desarrollo solidarios y sostenibles.
  • Por último, pero no menos importante, se requiere una nueva cultura política, donde los intereses de la mayoría sean representados con honestidad, visión de futuro y voluntad de transformación.

Conclusión

Como subraya la ONU, la oportunidad de cambio está al alcance, los panameños tenemos los recursos humanos y financieros. No obstante, se requiere voluntad política, colaboración y una visión compartida de un futuro más equitativo para todos para promover y desarrollar el nuevo contrato social que necesitamos.

 


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