En seguimiento a mis artículos previos comparto algunas lecciones para el sistema de salud de Panamá que pueden ofrecernos los sistemas de salud de referencia mundial.
Viene a ser un complemento _necesario_ a los escritos en este blog sobre los desafíos para transformar el sistema de salud, y estoy seguro de que son del conocimiento de la mayoría de los profesionales de la salud y, muy especialmente, de la población que padece a diario las falencias de nuestro sistema público de salud. No obstante, consideré obligatorio recordar que sigue siendo una tarea pendiente garantizar el acceso a servicios integrales de salud, centrados en la equidad y la solidaridad, teniendo como meta impulsar acciones que contribuyan a alcanzar la Cobertura Universal de Salud para todas las personas, en todas partes. Lo que está en juego es mucho más que la atención médica: es la equidad, la cohesión social y el bienestar del país.
En ese contexto, basado en mi columna de opinión de La Estrella de Panamá, le dedico este artículo a compartir con ustedes una breve mirada crítica a nuestro sistema de salud, y tres lecciones clave que Panamá puede aprender de los mejores sistemas de salud del mundo: universalidad real y la equidad territorial, financiamiento sólido y transparente y confianza ciudadana y participación social.