Las prácticas alimentarias tradicionales son el conjunto de conocimientos, costumbres y formas de producción, preparación y consumo de alimentos que han sido transmitidos de generación en generación en los pueblos originarios. Su valor va más allá de lo nutricional: están profundamente arraigadas en la identidad cultural, el equilibrio ambiental y la seguridad alimentaria.
En ese contexto, la recuperación de las prácticas alimentarias tradicionales en las comarcas indígenas de Panamá es una estrategia clave para combatir la desnutrición infantil crónica, un problema persistente en estas regiones debido a múltiples factores estructurales como el acceso limitado a servicios de salud, pobreza, falta de agua potable y pérdida de soberanía alimentaria.
A continuación reflexiono sobre la importancia de estas prácticas alimentarias, propongo algunas estrategias _aplicables en Panamá_ para recuperarlas, y complemento con algunas recetas tradicionales.
Recuperar estas prácticas no es solo una acción nutricional, es también un acto de justicia cultural, empoderamiento y sostenibilidad. Las propias comunidades están reclamando estos saberes, y su integración en políticas públicas de salud y alimentación sería altamente beneficiosa.