
Comparto mi columna de opinión de hoy domingo en la cual argumento sobre la necesidad de mantener como una prioridad de todos los gobiernos la lucha contra la desertificación y la sequía, trascendiendo los decretos de emergencia cada vez que nos amenaza el “fenómeno del Niño.
Tiene importancia vital para nosotros pues _ de acuerdo con datos del 2009 que deben ser actualizados _ las tierras secas y degradadas de Panamá ocupaban un 27% del territorio nacional, y en ellas habitaban cerca de medio millón de personas, muchas de las cuales se encontraban en situaciones de pobreza y pobreza extrema. Y no hay que ser mago para sospechar con tristeza que ese porcentaje _ de territorio y de población _ debe haber aumentado de forma importante en los últimos años.